La CIA involucrada en drogas en AL

Las conexiones de la CIA con el mundo del narcotráfico han sido parte de importantes investigaciones periodísticas que curiosamente han sido ignoradas o silenciadas por los medios tradicionales norteamericanos. Algo similar ha ocurrido con los medios latinoamericanos en donde muy pocos han publicado sobre este tema. La información más clara ha sido difundida principalmente por medios alternativos.

En agosto de 1996, el periodista norteamericano Gary Webb publicó en el diario San José Mercury News una investigación en donde revelaba cómo la CIA vendía toneladas de crack en los barrios pobres de Los Ángeles para abastecer de dinero y armas a la Contra nicaragüense que trataba de derrocar al Gobierno sandinista. La investigación causó un gran revuelo, sin embargo, la prensa comercial publicó largos reportajes atacando su trabajo. En concreto la investigación reveló las actividades de un cartel de la droga en San Francisco que usó las ganancias de la venta de cocaína colombiana convertida en crack a pandillas californianas para apoyar a los Contras nicaragüenses. De acuerdo a Webb, la cocaína era adquirida directamente en Colombia a través de vuelos realizados por la fuerza área salvadoreña quienes se dirigían posteriormente a Texas y otras pistas miliares del sur de Estados Unidos. En diciembre de 2004, Webb apareció muerto en su casa en Carmichael, California con dos tiros en la cabeza. Oficialmente se dijo que había sido un suicidio, sin embargo, es cada vez más creíble la versión de que habría sido asesinado por la CIA. El periodista preparaba una nueva investigación sobre estas conexiones.

Desde entonces ha habido más periodistas que se han atrevido a afirmar la conexión entre la CIA y el narcotráfico. El escritor norteamericano Mike Whitney menciona varios casos en su artículo titulado Is the CIA behind Mexico’s blood drug war?: El periodista independiente Zafar Bangash afirma que la CIA ha estado siempre involucrada con delincuentes no sólo en los Estados Unidos, sino también en el extranjero, en Indochina en los sesentas, en Afganistán en los ochentas; el historiador, William Blum afirma que la CIA tuvo dentro de tus principales contactos a Gulbuddin Hekmatyar,  uno de los narcotraficantes más grandes en Asia, a quien le habría suministrado camiones y mulas para transportar el opio hacia laboratorios ubicados en la frontera afgana-pakistaní. Mientras que el portal alternativo Portland Independent afirma que antes de 1980, Afganistán no producía opio, pero cuando la CIA se instaló en el país, un 40% de la oferta mundial de heroína era producida en Afganistán. En 1999, la producción de heroína alcanzó las 3.200 toneladas al año, cerca del 80% de la oferta mundial, pero cuando el Talibán alcanzó el poder en el año 2000 destruyeron prácticamente todos los campos de opio. De las más de 3.000 toneladas de producción se pasó a sólo 185 toneladas, casi un 94% de reducción. Esta drástica caída afectó los proyectos de la CIA financiados con el presupuesto “negro”.

Dhcolombia.com, un medio alternativo colombiano destinado a difundir información sobre violaciones a los derechos humanos, publicó una versión en español de un impactante reportaje aparecido originalmente en el periódico italiano L’Espresso en enero de 2009. En él se revela que aviones de la CIA han sido utilizados para transportar droga a los Estados Unidos. El 24 de septiembre de 2007 un Gulfstream II, un lujoso jet de negocios se estrella en medio de la selva de la península del Yucatán en México proveniente desde Medellín, Colombia con destino a los Estados Unidos. El avión viene cargado con tres toneladas y 300 kilos de cocaína pura repartidas en 126 maletas escondidas en los asientos equivalentes a 41 pasajeros en un avión que suele llevar 14. Las noticias oficiales terminan ahí. Otro caso es consignado en la publicación. En noviembre de 2004, otro avión de la CIA se dirige a Nicaragua con una tonelada de cocaína, sin embargo, algo sale mal y debe aterrizar en un campo de algodón donde es abandonado.

Todo esto revela las contradicciones dentro de los Estados Unidos. Por una parte, la DEA (Agencia Estadounidense Antidrogas) ha llevado a cabo una política de guerra a los narcotraficantes por décadas, mientras que por otra parte, la CIA ha estimulado e incluso ayudado, de acuerdo a los autores mencionados en este artículo, a la expansión del narcotráfico.

 

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