La historia de Pean

Pean paso su niñez en medio de la guerra de Vietnam y su adolescencia como una testigo de sus consecuencias. Se Fue a Phnom Penh, Camboya, desde Vietnam cuando tenía 18 años. Ella y su madre buscaban trabajo y una mejor vida. Pean se caso el mismo año.

Dos  años después dio a luz a una niña. Dos años después de eso,  Pean se volvió a quedar embarazada justo después de que su marido se fuese de viaje a Tailandia. Su marido fue asesinado por su socio en una pelean sobre dinero en ese viaje. El socio le dijo a Pean que gente de Tailandia había matado a su marido. Ella nunca más volvió a ver a su marido o a su socio.    

Un poco después, Pen dio a luz a su segunda hija. Pean paso los siguientes 11 años educando a sus hijas en Kandal, una provincia cerca de Phonom Penh. Se volvió a casar con su actual marido, un adicto a la heroína, en el 2004.

El principio del matrimonio fue realmente estresante para Pean. Siempre estaban faltos de dinero para pagar la renta o para comida ya que su marido se lo gastaba todo  en drogas. Después de dos años de matrimonio la pareja volvió a esperar un hijo. Pean espero que con el embarazo su marido cambiaria sus hábitos.

A los ocho meses de embarazo nada había cambiado. Pean descubrió a su marido robando donde ella escondía el dinero más de una vez  y eso la enfadaba mucho. Su marido tenía un plan para hacerla comprender. Pean dice que su marido forzosamente la inyectaba heroína varias veces al día. Cuando dio a luz a su hijo, ya estaba enganchada. Cuando le pregunte que siente por su marido, Pean me dice “Lo odio cada día mas. Lo que hizo no tiene perdón, y ahora nuestra relación está basada en drogas. En cuanto me desenganche lo voy a dejar” 

Pean me dice que no hay nada que le guste de la heroína. Ella piensa que su estilo de vida y su adicción la forzaron a dar a su hijo en adopción. Sus ojos se llenan de lágrimas cuando dice “tenía muchos amigos antes de que empezara a usarla, pero ahora no quieren saber nada de mí. Me juzgan de acuerdo a mi adicción, ni siquiera me miran a los ojos”

Pean y su familia fueron desalojados de su apartamento un poco después del nacimiento de su hijo. Ella no podía pagar el alquiler porque todo el dinero se iba en drogas. Ella y su familia comenzaron a vivir en la calle en Boueng Tra Bek.  Justo después de esto Pean fue arrestada mientras hablaba con otro adicto en el otro lado de la calle. No hubo explicaciones sobre su arresto. A Pean la llevaron a Toul Supee, también conocido como Prey Speu. Pean describe ese sitio como una “cárcel para vagabundos”, el gobierno camboyano describe el programa de tres meses como un campo de reeducación para los sin techo. Ella dice que no recibió ninguna educación mientras estuvo allí.

Pean empezó a experimentar síntomas de abstinencia durante su primer día en Toul Supee. Cuando le pregunte si le dieron alguna medicación para suavizarlos, ella respondió que “hubiera preguntado, pero no había nadie a quien preguntar”. No había guardias? “No había guardias. Solo la gente de las vacas”. La gente de las vacas? “Si la gente que se encargaba de que nadie robase las vacas que tenían en la propiedad.

Mas preguntas revelaron que Toul Supee es un campo militar de la era Khemer Rouge que el gobierno camboyano transformo en un campo de reeducación para vagabundos.

Cada habitación contenía 10 personas y estas eran obligadas a dormir en el suelo. “Había unos cuantos huérfanos, unos cinco o seis, y la persona más vieja tenía más o menos 70” dijo Pean.

Los reclusos tenían que bañarse y beber de las mismas aguas que se usaban para la vacas. Se les permitía una vez al día para bañarse, beber, y comer. Pean dice que su única comida diaria consistía en una pequeña ración de arroz crudo y vegetales podridos, los cuales a veces contenían gusanos.

En el segundo día durante el baño, los guardias sintieron que ella se estaba tomando más tiempo que el que necesitaba. Dos guardianes y dos guardianas de las vacas la golpearon con tablas 2x4 y la llevaron de vuelta a su habitación. Un examen médico realizado en Phnom Penh demostró que su mano estaba rota y que tenía un severo daño en la parte baja de la espalda que aun la hace cojear

Un enfermo mental cubierto por sus excrementos se encuentra en el centro de detención de Koh Kor. Los detenidos no fueron examinados ni física ni psíquicamente y tampoco tenían acceso a medicación o profesionales de salud.

Pean estaba en su habitación cuando presencio como una reclusa en sus cuarenta, golpeaba las paredes, gritando y pidiendo agua y comida. Tres de los guardianes de las vacas entraron en la habitación y comenzaron a pegar a la mujer con palos, y continuando pegándola hasta que quedo inconsciente. Después de que estuviera inconsciente unos minutos los guardias le echaron agua para despertarla, cuando se despertó, comenzaron a pegarla de nuevo hasta que se desmayo, entonces la sacaron de la habitación diciéndole a los otros reclusos que la iban a llevar al hospital.

Pean se volvió aterrorizada después de presenciar esto, sabía que podía ser asesinada en Toul Supee. Decidió escapar. A la mañana  siguiente trepo por la ventana, cruzo el tejado y salto al otro lado de la verja. Se dirigió a la ciudad donde cogió una moto-taxi. Fue el taxista quien le conto acerca de la mujer golpeada hasta la saciedad y cuyo cuerpo había sido arrojado en el otro lado de la carretera cerca de Toul Supee.

Pean reflexiono sobre esta información durante su viaje de dos hora y media de vuelta a Phnom Penh. Entonces fue a buscar heroína. Esto fue un mes antes de esta entrevista.

Pean uso su estipendio como participante en esta entrevista para alquilar un apartamento. No esta segura de cómo pagara los 40 dólares americanos necesarios para pagar el alquiler después de este mes. De momento trabaja como una recicladora, recogiendo latas y botellas en las calles y vendiéndolas por tres céntimos cada una al centro de reciclaje local. También planea comprar una “cesta abjie”, una larga cesta parecida a una carretilla, hecha de madera y alambre de pollo, con la cual podrá recoger más latas

Pean esta tratando de dejar la heroína y ha reducido el número de pinchazos. Ha pasado de inyectarse cuatro veces al día a tan solo dos. Dice que lo dejaría completamente pero no puede dormir si no esta colocada, y además  siempre se rinde ante los efectos de la abstinencia. Dice que planea dejarlo completamente en un mes. Quiere someterse a un plan detox, pero esta tan traumatizada por su experiencia en Toul Supee que no confía que ningún proyecto auspiciado por el gobierno pueda ayudarla.

Pean siente que una vez que deje las drogas su confianza en si misma aumentara, y será capaz de empezar una nueva vida ocupándose de su casa. Hasta entonces, dice, quiere que la gente la acepte por quien es y no que la mire mal por su forma de vida o su pasado.

Esta historia esta sacada de A QUE COSTE?: CONSEQUENCIAS DE VIH Y DERECHOS HUMANOS EN LA GUERRA GLOBAL CONTRA LAS DROGAS.

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