Mi primer cigarrillo

¡¡¡Brriiiining, Brrriiinng!!!. La alarma del recreo sonaba mientras yo pensaba por fin un respiro. Me dirigí a la cafetería para darme el gustazo de un bollo de crema. Aquello fue delicioso. Después me fui corriendo al baño.
   ¡ Hola Kelly, Hola Daisy” les dije. Mientras entraba allí ellas permanecían mirando de una manera sorprendentemente maliciosa. Entre en el retrete. De pronto un fuerte olor a cigarrillo recién encendido y una cerilla apagándose inundo el lugar.
 Salí del retrete, “Daisy, Kelly, ¿Qué  estáis haciendo? ¿Desde cuando fumáis?”  “¿Por qué?, ¿eres una gatita a la que le da miedo probar? Me contestaron.  “No, es que…” “Es que ¿que? Anímate y pégale una calada. Mira: Puedo hacer círculos con mi humo”.  ¿Qué es lo peor que pueda pasar? Y fue tan sencillo como eso que lo siguiente que supe es que le estaba dando mi primera calada a un cigarrillo. Me tragué el humo. Después tosí y farfulle. No me gustó y ni tan si quiera me sentí distinta o más especial….. Ahora soy una fumadora, fumando 20 al día. Y maldiciendo mi adicción, me pregunto     ¿Por qué yo? No seas gilipollas y no empieces 

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