Theresa May Reclama Continuidad en la "Guerra contra las Drogas", a Pesar del Fracaso que Indica su Propia Investigación

Primera ministra Theresa May

Primera ministra Theresa May (Fuente: Flickr)

La primera ministra británica, Theresa May, ha prometido continuar la guerra que el país libra contra las drogas, a pesar de que este enfoque ha contribuido a la tasa más alta registrada en el país de muertes relacionadas con las drogas y a costos financieros exorbitantes.

“Es correcto que continuemos librando la guerra contra las drogas”, anunció May en la sesión de preguntas a la primera ministra el 22 de noviembre, mencionando “el increíble daño [que la droga] puede causar a las familias y a las personas afectadas”.

En los últimos cinco años de políticas punitivas de drogas bajo el gobierno conservador, ha habido un aumento del 44 por ciento de muertes relacionadas con las drogas en Inglaterra y Gales, incluido un impresionante incremento del 109 por ciento de muertes por heroína / morfina durante el mismo período. En 2016, el número de muertes relacionadas con las drogas alcanzó la cifra más alta de la que se tenía registro, [donde] las muertes por uso indebido de drogas superan ahora en número a las muertes por accidentes de tránsito.

May había estado respondiendo a una pregunta del parlamentario Crispin Blunt sobre si analizaría la evidencia “de los Estados Unidos sobre la legalización y regulación de los mercados de cannabis allí, como así también la despenalización [de la posesión de drogas] en Portugal y en otros lugares”.

Extrañamente, [May] justificó su criterio ante los parlamentarios refiriéndose a la investigación realizada por el Ministerio del Interior, cuando [ella] se desempeñaba como Secretaria del Interior, la cual estudió y comparó cómo diferentes países abordaban sus políticas de drogas. Lo que la primera ministra olvidó mencionar es que este informe encontró que “[no] había una relación obvia entre el rigor en la aplicación de la ley de un país contra la posesión de drogas y los niveles de consumo de drogas en dicho país”.

Una publicación más reciente, la evaluación del gobierno de su propia estrategia antidrogas, una vez más descubrió que la aplicación de su legislación contra las drogas tiene “poco impacto en la disponibilidad”, y que las políticas punitivas en realidad empeoran los problemas que supuestamente pretenden resolver, al tener “posibles consecuencias inesperadas, incluyendo el desempleo y el daño a las familias”.

Los terribles daños sociales causados por la guerra del Reino Unido contra las drogas - desde la criminalización de más de 40.000 personas por año por posesión de drogas hasta la desproporcionada selección de personas de raza negra y adultos jóvenes en el control policial antidroga - se ven intensificados por el enorme  costo financiero de la aplicación de la ley antidroga: alrededor de 1.600 millones1 de libras esterlinas anuales. Esta descomunal cifra es especialmente significativa ya que la declaración prohibicionista de May coincidió con el desmoronamiento de las previsiones de crecimiento económico del Reino Unido, en el contexto de los servicios públicos que enfrentan severos recortes presupuestarios.

Posteriormente, en la tarde del 22 de noviembre, tuvo lugar un debate parlamentario sobre cómo las políticas podían responder mejor al uso problemático de drogas, y miembros del parlamento de varios partidos propusieron otras alternativas - basadas en la evidencia - a la guerra contra las drogas [que propugna] Theresa May.

 Norman Lamb, un Demócrata Liberal, dijo que debemos “aceptar en todo el país el principio de las salas de consumo de drogas más seguras (DCR, por sus siglas en inglés) [las cuales] ya están salvando vidas en ocho países europeos y en Canadá y Australia, [y están] respaldadas por la Asociación  Médica Británica”. Ronnie Cowan, del Partido Nacional Escocés, habló de la importancia de proporcionar fondos del gobierno central para financiar el tratamiento asistido con heroína (HAT, por sus siglas en inglés), algo respaldado por el Consejo Asesor sobre Uso Indebido de Drogas del gobierno, pero ignorado por el gobierno mismo.

Sharon Hodgson, del Partido Laborista, señaló como factores que contribuyen al aumento de daños y fallecimientos relacionados con las drogas [que] “los servicios de rehabilitación de drogas estén cerrados y los presupuestos para hacer frente al abuso de drogas hayan sido suprimidos, todo en el marco de un Sistema Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) [que está] bajo una presión significativa”. John Howell, un Conservador, describió cuán “profundamente impresionado” estaba por la información que le envió Release, el centro de conocimientos especializados en drogas y leyes sobre drogas del Reino Unido, que abogó por las DCRs, HAT y una serie de otras medidas de salud pública que podrían reducir los daños causados por el uso de drogas.

Crispin Blunt, otro diputado Conservador, dijo que “el Reino Unido podría tener una Comisión Real para hacer recomendaciones sobre políticas basadas en evidencias, libres de la respuesta gastada de los políticos, 'Las drogas son malas, deben ser prohibidas'”.

El respaldo a las políticas de drogas enraizadas en la salud pública y la compasión parecen estar creciendo entre los miembros de todos los partidos principales. Sin embargo, el apoyo incondicional de la primera ministra a la continuidad de la fallida “guerra contra las drogas” del gobierno sugiere que es poco probable que una reforma progresiva provenga de las altas esferas en el corto plazo.

*Advertencia de la traductora: Al leer información relacionada con cifras es necesario que el lector tenga en cuenta cómo difieren en significado palabras como “billion” / “billón” en los contextos del inglés y del español.

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