A 75 Años del Primer Viaje con LSD, la Ciencia Psicodélica Hace su Regreso

Albert Hofmann sintetizó LSD por primera vez en 1938

Albert Hofmann sintetizó LSD por primera vez en 1938

A las 4.20 de la tarde del 19 de abril de 1943, Albert Hofmann (37), un químico suizo que trabajaba en Sandoz Pharmaceuticals en Basilea (ahora Novartis), se convirtió en la primera persona en ingerir intencionalmente 250 microgramos1 de ácido lisérgico dietilamida-25, un compuesto químico que sintetizó por primera vez en 1938 a partir del hongo parasitario [llamado] cornezuelo del centeno 2. Con esta auto-experimentación, Hofmann quería explorar y confirmar las “extrañas sensaciones” que había experimentado tres días antes, cuando accidentalmente absorbió unas pocas gotas de la sustancia química [arriba mencionada] a través de las yemas de los dedos.

“Tuve que luchar para poder hablar de forma inteligible. Le pedí a mi asistente de laboratorio, que estaba informado sobre la auto-experimentación, que me acompañara a casa”, escribió Hofmann más tarde en su autobiografía LSD, My Problem Child /El LSD, Mi Niño Problema (1979), [en la cual] describió los efectos del primer viaje ácido del mundo, que vivenció mientras cautelosamente conducía su bicicleta a casa desde el laboratorio. Además de describir el potencial de la sustancia para los estudios de neurología y psiquiatría, Hofmann señaló que “se sintió inmerso en una interminable corriente de imágenes maravillosas, formas asombrosas con un intenso juego de colores caleidoscópicos”. Incluso - a pesar de algunos momentos de ansiedad - definitivamente fue una experiencia fuera de lo común que lo llevó a dedicar el resto de su vida a la investigación del LSD y su cultura. De hecho, el primer “viaje ácido” en la historia humana abrió las puertas (de la percepción) al nuevo campo de la ciencia psicodélica.

En los siguientes 15 años, los investigadores de todo el mundo publicaron más de 1.000 estudios para el tratamiento de [diversos] trastornos, tales como la esquizofrenia, el autismo, la depresión y el alcoholismo, con resultados generalmente positivos e, incluso, con hallazgos prometedores. A mediados de la década de 1960, estos buenos augurios fueron repentinamente interrumpidos, en gran parte debido a un consumo mayor de LSD por parte de la población más joven, a partir de los experimentos cognitivos de Timothy Leary en Harvard. Ciertos excesos de la contracultura de Estados Unidos y una permanente campaña de desinformación condujeron a una estricta prohibición del uso de LSD, tanto para fines personales como científicos. En la Ley de Sustancias Controladas de 1971, el LSD fue categorizado como un narcótico de la Lista I (la cual [enumera y] define a las drogas “que carecen de un uso médico aceptado” y que tienen un “alto potencial de abuso”), junto con la heroína y la marihuana. Pronto, el resto del mundo siguió el ejemplo. La provisión de recursos financieros para la investigación del LSD se acabó y el ácido se hundió más profundamente en la clandestinidad.

Por suerte, en los últimos tiempos los experimentos de hace 50 años se han revitalizado. Los investigadores realizaron pruebas clínicas exitosas con éxtasis y psilocibina para el tratamiento del trastorno por estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés /TEPT, por sus siglas en español), la depresión y las adicciones, al tiempo que los primeros exámenes modernos de personas con alto consumo de drogas psicodélicas dieron a los científicos una visión sin precedentes sobre la base neurológica de sus efectos. Los alucinógenos también tienen un gran impacto en lo que hace a la expresión artística, creativa y personal, como así también sobre los estudios interdisciplinarios en los nuevos campos de la expansión de la conciencia y de la conexión mente-cuerpo. Hoy, un verdadero renacimiento psicodélico está conmoviendo nuestro planeta.

Este es el contexto marcado por el “Día de la bicicleta”, un evento local lanzado en 1985 por el profesor Thomas Roberts en la Universidad del Norte de Illinois, que se convirtió en una celebración anual en muchas ciudades de todo el mundo. Bajo el título “75 años de experiencia”, la Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos (MAPS, por sus siglas en inglés), lleva a cabo un evento de un mes de duración con videos de historias personales. [La consigna es] “Grabe un video-tributo de 1-2 minutos para decirle al mundo por qué el LSD es importante para usted”. [El evento también incluye] varios seminarios web para aprender más sobre el impacto de los psicodélicos en la ciencia, la medicina, la cultura, el arte y la política. En Twitter, el hashtag #bicycleday está difundiendo información y comentarios sobre eventos programados, entre otros lugares, en Baltimore, en Los Ángeles y en Melbourne, con un fin de semana completo en el centro de Basilea dedicado a temas relacionados con el LSD.

Todos deberíamos estar agradecidos al Dr. Hofmann, que falleció en 2008 a la edad de 102 años, por obsequiarles a los humanos una sustancia química cuyo potencial científico merece hoy en día aún más atención y respeto.

Esta pieza fue publicada originalmente por Fuori Luogo. Lea el original aquí.

Notas de la traductora:

 1. Las dosis de LSD se miden en microgramos (µg), o millonésimas de gramo. 2.  El cornezuelo del centeno o ergot es un hongo parásito que consta de más de cincuenta especies. Todas ellas pueden afectar a una gran variedad de cereales y hierbas, aunque su anfitrión más común es el centeno. (Fuente: Wikipedia)