¿Anuncia la Elección en Austria el Fin del Criterio “Terapia, No Castigo” para el Abordaje del Tema Drogas?

Sebastian Kurz se convertirá en el canciller más joven de Austria

Sebastian Kurz se convertirá en el canciller más joven de Austria (Fuente: Flickr)

El resultado de las recientes elecciones en Austria tiene el potencial de intensificar las políticas punitivas sobre drogas del país y poner en peligro su enfoque centrado en el tratamiento.

Tras las elecciones generales en Austria el 15 de octubre, dos partidos iniciaron conversaciones para poner en marcha un gobierno de coalición: el Partido Popular conservador (ÖVP), dirigido por Sebastian Kurz, y el Partido de la Libertad, de extrema derecha (FPÖ). Para fin de año, las dos partes planean formar un gobierno que movería al país más allá de una posición de centro-derecha dentro del espectro político y que tendría consecuencias potencialmente significativas en lo relativo al enfoque que tiene Austria sobre política de drogas.

Kurz, de 31 años y líder del Partido Popular, revitalizó el apoyo a su partido con una imagen de populismo juvenil, ofreciendo un enfoque de línea dura en su única mención sobre política de drogas en su material de campaña. En su sitio web dice que “El [acto de] negociar con drogas duras debe ser castigado con prisión en cualquier caso, sin perspectivas de libertad condicional u [otra forma de evadir el castigo]”.

Mientras tanto, el Partido de la Libertad está impulsando un relato que vincula los delitos relacionados con drogas con las crecientes tasas de inmigración, con el portavoz de seguridad del partido Walter Rosenkranz clasificando “la criminalidad de las drogas no como un problema social, sino como un tema de inmigración”. Rosenkranz exige una estrategia de “tolerancia cero” y afirma que las políticas actuales de drogas han fracasado porque le han “dado un protagonismo excesivo al consumo de drogas en algunas partes del país, especialmente en la capital, Viena”.

El reclamo del Partido de la Libertad de que la venta ambulante es un delito importado ha sido rechazado por Michael Dressel, coordinador de políticas de drogas de Viena. Respondiendo a una declaración de la policía de que el tráfico de drogas había aumentado entre los solicitantes de asilo, Dressel dijo que no había nada nuevo sobre [el hecho de que] “las personas sin recursos tienden a obtener un ingreso a través de formas ilícitas”. El problema, argumentó, es un problema de pobreza y exclusión social, no de inmigración.

El debate refleja la profunda brecha política en toda Austria, que se ha visto aumentada por la difusión de relatos alarmistas sobre la inmigración, como así también por un desplazamiento más marcado hacia la política de derecha en muchos países occidentales.

A pesar de haber obtenido un tercer lugar en las elecciones, el enfoque del Partido de la Libertad podría tener una gran influencia en la política de drogas del gobierno, debido a la naturaleza de las discusiones de la coalición. La única condición del partido para formar una coalición con el Partido Popular que no es negociable es que un miembro del Partido de la Libertad - probablemente el líder del partido Heinz-Christian Strache - se convierta en Ministro del Interior (equivalente al Secretario del Interior). Esto le daría al Partido de la Libertad muchas atribuciones sobre la política nacional de drogas.

Heinz-Christian Strache, presidente del Partido de la Libertad (FPÖ), de extrema derecha, espera ser el nuevo Ministro del Interior de Austria (Fuente: Wikimedia)

Desde la década de 1990, Austria ha seguido un enfoque de política de drogas denominado “terapia en lugar de castigo”. Es altamente improbable que la posesión de drogas para uso personal resulte en encarcelamiento. Si se encuentra a alguien en posesión de una cantidad de drogas dentro del límite definido como “personal”, la policía a menudo envía a dicha persona a las autoridades sanitarias en lugar [de ponerla a disposición] del sistema de justicia penal, según el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías. Existe un fuerte consenso entre las autoridades liberales austríacas de que el uso problemático de drogas debe ser tratado como un problema de salud, no como un tema delictivo.

Además, la legislación austríaca actualmente ofrece la compasión que las leyes de muchos otros países no tienen: indulgencia en las sentencias para las personas que venden drogas con el fin de sostener su propio uso problemático. Esto presenta un marcado contraste con el reclamo de Kurz para desechar la posibilidad de libertad condicional para las personas condenadas por vender drogas.

La posibilidad de nuevas reformas, especialmente para las personas que consumen drogas, parece prácticamente imposible si se concreta la coalición entre el Partido Popular y el Partido de la Libertad.

En una entrevista en 2016, Walter Rosenkranz, del Partido de la Libertad, no anduvo con rodeos cuando se le preguntó si la despenalización del uso de drogas podría funcionar en Austria. Declaró que tal medida sería “una rendición del Estado ante los criminales de las drogas”, y agregó que “las experiencias de otros países muestran que sólo una 'política de tolerancia cero' es exitosa”.

La declaración de Rosenkranz contrasta con la realidad de la despenalización de las drogas en otros lugares. Después de despenalizar el uso y la posesión personal de todas las drogas en 2001, Portugal comenzó a invertir fondos - anteriormente utilizados para enjuiciar a personas por delitos menores de drogas - en la atención médica y el tratamiento. El enfoque ha sido un gran éxito; el país se ha beneficiado con reducciones considerables en las tasas de uso problemático, delitos relacionados con las drogas, infección de VIH relacionada con las drogas y muertes por sobredosis.

Si bien aún no se ha confirmado si se formará un gobierno de coalición entre el Partido Popular y el Partido de la Libertad hacia fines de 2017, muchos analistas políticos lo están esperando. En el caso de fallar las negociaciones por la coalición, el líder del Partido Popular, Sebastian Kurz, ha dicho que un gobierno minoritario puede funcionar como una alternativa factible. En cualquier caso, la política austríaca parece lista a moverse hacia la derecha, lo que probablemente llevará a leyes de drogas cada vez más punitivas, tanto para las personas que usan drogas como para aquellas que las venden.