Campaña Podría Convertir a Nueva York en la Primera Ciudad de los EE.UU. con un Centro de Inyecciones Supervisadas

Una nueva campaña lanzada en Nueva York tiene como objetivo introducir en la ciudad Centros de Inyecciones Supervisadas (Supervised Injection Facilities - SIFs, por sus siglas en Inglés) en un esfuerzo por hacer frente a la crisis de salud pública entre los usuarios de drogas inyectables y los fracasos de las políticas actuales.

"Si no elaboramos un plan, vamos a perder muchas vidas humanas", según las declaraciones de un defensor de la reducción de daños en Everywhere But Safe: Public Injecting in New York, un documental producido como parte de la campaña SIFNYC.

SIFNYC es una coalición compuesta actualmente de 10 organizaciones que trabajan en la salud pública y la política de drogas, entre ellas se encuentran the Harm Reduction Coalition, Drug Policy Alliance, Vocal-NY y the Washington Heights Corner Project.. Si tienen éxito, ellas harían de Nueva York la primera ciudad en los Estados Unidos en albergar un SIF, y sólo la segunda ciudad en América del Norte.

Estos centros de salud profesionales tienen una sólida trayectoria en la lucha contra las muertes por sobredosis y la propagación de los virus de transmisión sanguínea como la hepatitis C y el VIH entre los usuarios de drogas inyectables (Injecting Drug Users - IDUs). El primer Centro de Inyecciones Supervisadas (SIF) abrió en 1986 en Suiza y gracias a los exitosos resultados vistos allí, 98 centros están operando en 66 ciudades alrededor del mundo, incluyendo Copenhague, Barcelona, Sydney y Vancouver. Además, pronto podrían ser implementadas en otros países, la semana pasada el Senado Francés dio su visto bueno para la apertura de salas de consumo de drogas, mientras que Irlanda analiza implementar los SIFs a lo largo de las ciudades más afectadas por el uso de drogas inyectables.

Los SIFs también han sido mayormente asociados con una reducción en las denuncias de desorden público, la inyección de drogas en público y jeringas desechadas, lo que contribuye a la salud pública más amplia de las comunidades en las que operan.

 

 

En el caso específico del SIF de Vancouver, la investigación realizada por the Urban Health Initiative encontró que en los dos años después de la apertura de Insite en el año 2003, las muertes por sobredosis en un radio de 500 metros de distancia del SIF cayó 35 por ciento en comparación al 9 por ciento en la ciudad - en su conjunto -. Se estima que Insite evita aproximadamente 35 casos de VIH por año y aumenta la utilización de los servicios de desintoxicación de drogas en un 30 por ciento. Lo más importante, ni una sola persona ha muerto nunca en Insite de una sobredosis gracias a la supervisión médica que ofrecen.

Los SIFs son particularmente necesarios en ciudades como Nueva York, donde se estima que el sistema municipal de refugios de la ciudad alberga a más de 58,000 personas cada noche, un aumento del 78 por ciento en los últimos diez años.

Una encuesta reciente realizada por the Injection Drug User Health Alliance destacó el efecto que tiene la falta de hogar en las inyecciones públicas, descubriendo que las personas que estaban sin hogar eran nueve veces más propensas a ser reportadas por inyectarse públicamente en comparación con los que tenían un hogar estable. También se encontró que las personas que se inyectaban drogas en público eran dos veces más propensas a sufrir sobredosis asi como de inyectarse en privado, y cuatro veces más propensos de volver a utilizar el equipo de inyección, aumentando el riesgo de contraer un virus de transmisión sanguínea y dañar sus venas.

Las medidas de reducción de daños, asi como los centros de inyecciones supervisadas son fundamentales para hacer frente a la llamada "epidemia de la heroína" que afecta a los EE.UU.. Esta crisis de salud pública ha visto incrementado el número de sobredosis relacionadas con la heroína en casi cuatro veces entre 2002 y 2013 a más de 8,200 muertes en todo el país, y ha visto brotes de VIH relacionados con el consumo de drogas inyectables inseguras en estados como Indiana.

A pesar de esta crisis, Los Estados Unidos continúa siendo un país que aún se encuentra en las garras de las políticas nocivas cuando se trata de consumo de drogas, con gran parte de la atención a nivel estatal orientado en gran medida hacia la reforma de las leyes de marihuana. Los programas financiados con impuestos, sin fines de lucro tales como los Centros de Inyecciones Supervisadas (SIFs) no tendrán una tarea fácil - políticamente hablando -. De hecho, el gobierno federal sigue negándose a levantar su prohibición sobre la financiación de programas de intercambio de agujas y jeringas a pesar de su probada eficacia en la reducción de los virus transmitidos a través la sangre.

Ante la obstinación política y pública, las campañas como SIFNYC enfrentan una dificil tarea. Sin embargo, con el incremento de los Centros de Inyecciones Supervisadas (SIFs) en todo el mundo y la abrumadora evidencia de su eficacia, combinado con la crisis de salud pública que enfrentan algunas ciudades de los Estados Unidos, los políticos no podrán ignorar el caso a favor de estas instalaciones por mucho tiempo.

*Para obtener más información sobre el éxito de los Centros de Inyecciones Supervisadas en todo el mundo y lo que esto podría significar para Nueva York, usted puede asistir a "Out of Harm’s Way: Alternatives to Public Injection in New York", el 30 de Septiembre en Manhattan, Nueva York. El evento será moderado por el productor ejecutivo de Democracy Now! Amy Goodman, y convocará a un panel de expertos internacionales de salud pública.