Canadá: La despenalización del uso de drogas es un paso necesario, pero no terminará con la crisis de opioides

Abogar por la despenalización conlleva muchos beneficios, incluida la reducción de nuestra dependencia en la policía. Fuente: Shutterstock

Los medios de comunicación, los responsables políticos, los activistas y la opinión pública afirman que la despenalización salvará vidas y hará que el consumo de drogas sea más seguro. Pero, ¿será posible?

 

La despenalización ha sido una palabra de moda en las discusiones sobre políticas durante los últimos años, con gran cobertura mediática. Y cuenta con apoyo gubernamental y de la opinión pública.

En 2020, una encuesta a más de 5 mil canadienses mostró que la mayoría (59%) está favor de la despenalización de las drogas. La Asociación Canadiense de Jefes de Policía también apoyó públicamente la despenalización, así como también el jefe de salud pública de Columbia Británica.

Este apoyo también ha estado acompañado de acciones. Este año, la ciudad de Vancouver presentó una solicitud al servicio de Salud de Canadá para obtener una exención de la Ley de Sustancias y Drogas Controladas de Canadá, una reforma de política conocida como el Modelo de despenalización de Vancouver.

VIDEO CAPTION: Activistas de Vancouver trabajan por la despenalización

 

Una respuesta alternativa

En palabras simples, la despenalización es una respuesta alternativa a las penas criminales aplicadas a la simple posesión de drogas. Los datos más recientes muestran que en 2019 hubo más de 48.000 delitos relacionados con drogas en Canadá, la mayoría de los cuales fueron por posesión para uso personal.

La criminalización de las drogas produce perjuicios sanitarios, sociales y económicos, especialmente a aquellos que se encuentran en situación de calle, que tienen problemas de salud mental, que son racializados o que pertenecen a comunidades indígenas. Eliminando la respuesta criminalizadora a la posesión de drogas, la reforma a la política de drogas puede enfocar sus esfuerzos en minimizar el contacto entre los consumidores de drogas y el sistema de justicia penal, aumentando así la conexión con el sistema de protección social y de salud.

Sin embargo, junto con reconocer la ineficacia de la criminalización y apoyar un modelo alternativo, debemos ser realistas con nuestras expectativas sobre lo que puede hacer la despenalización.

 

Despenalización versus regulación

La despenalización no significa que la gente pueda comprar cocaína y heroína en la tienda como lo haría con el alcohol y el tabaco. Solo la regulación puede permitir eso. La regulación, que los activistas de las políticas de drogas respaldan, incluye reglas para controlar quién puede acceder a qué droga y cuándo, en contraposición al libre mercado o la legalización total.

Un ejemplo de legalización es la Ley de Cannabis de Canadá, que proporciona un marco legal para controlar la producción, venta y posesión de cannabis.

A diferencia de los marcos legales aplicados al suministro de drogas, la despenalización no promueve un "suministro más seguro" de drogas. La crisis de sobredosis es impulsada por un impredecible suministro de drogas ilegales que se caracteriza por la presencia de adulterantes, contaminantes y otras sustancias. La despenalización no afectará directamente este suministro de drogas, pues estas se seguirán produciendo en lugares y formas no regulados.

El mercado de las drogas ilegales seguirá siendo criminalizado, impredecible y precario, y la gente seguirá sin estar segura de qué contienen las drogas (en lugar de tener mejores servicios de testeo de drogas) o cuán potentes son. Bajo un modelo despenalizado, el riesgo de sobredosis permanecerá inevitablemente alto.

Dicho esto, la despenalización sigue siendo un paso necesario para abordar la crisis.

 

Los activistas están pidiendo al gobierno federal y a la ciudad de Vancouver que detengan la marcha hacia una posible despenalización de las drogas en la ciudad, diciendo que abordar el suministro de drogas también es crucial. Fuente: THE CANADIAN PRESS/Darryl Dyck vía The Conversation

 

Los beneficios de la despenalización

La despenalización cambia la forma en que pensamos las drogas. El consumo de drogas ya no se tratará como un problema delictivo, sino como un problema sanitario y social. Esto significa que, en el lugar de abordar las drogas con esposas, la atención se centrará en las causas fundamentales del consumo de drogas, incluidas las arraigadas desigualdades en el acceso a la vivienda y a la atención médica.

La despenalización ahorra dinero a los gobiernos. Una gran parte del sistema judicial (policía, tribunales, cárceles) se dedica a delitos relacionados con las drogas. Como se ve en otras jurisdicciones despenalizadas como Portugal, la despenalización puede reducir las demandas y los costos de este sistema.

Teniendo en cuenta la necesidad demostrada de recursos para la adicción y la salud mental, el dinero ahorrado podría se mejor gastado en otras cosas, como la promoción de iniciativas comunitarias, la atención médica, la vivienda y los programas sociales.

La despenalización tiene un impacto positivo en la vida de las personas. Especialmente para aquellos a quienes están dirigidas las sanciones de la ley de drogas, es decir, las personas pobres, sin hogar y racializadas que consumen drogas, la despenalización puede tener un impacto positivo.

Por ejemplo, eliminar los antecedentes penales relacionados con delitos de posesión de drogas abre oportunidades para que las personas accedan al empleo y la vivienda. La interacción entre las personas que consumen drogas y la policía también puede reducirse o, mejor aún, eliminarse totalmente.

La despenalización reduce la estigmatización. Las opiniones negativas hacia las drogas y las personas que las consumen son un factor importante en la crisis de sobredosis. Al cambiar la forma en que nuestra familia, amigos y el personal médico conciben as drogas, se puede hablar sobre el uso de drogas de manera más abierta y honesta.

La reducción del estigma también puede alentar a los usuarios de drogas a hablar con sus médicos sobre las terapias de consumo asistido. Como mínimo, ayudará a sacar el consumo de drogas del aislamiento, donde las sobredosis fatales tienden a ser más frecuentes.

La despenalización alienta a las personas a llamar al 911 en caso de sobredosis. El miedo a la policía es actualmente un obstáculo para esto. Aunque las personas no pueden ser acusadas de posesión simple cuando presencian una sobredosis de drogas, según las leyes del Buen Samaritano relacionadas con las drogas, el miedo a la policía sigue siendo un impedimento. La legislación que despenaliza la posesión de drogas otorga a las personas la seguridad de que no enfrentarán sanciones penales. Y la policía ya no necesitará atender las llamadas relacionadas con sobredosis.

La despenalización implica la reducción de daños. Aunque algunas personas temen que la despenalización pueda aumentar o fomentar el consumo de drogas, esta preocupación simplemente no está respaldada por pruebas. Sabemos de decenas de países, estados y ciudades que han despenalizado las drogas en los que el consumo no ha aumentado significativamente. En algunos lugares, incluso ha disminuido.

La despenalización también reduce las tasas de sobredosis y de enfermedades, al tiempo que aumenta el acceso de las personas a los servicios sociales y la atención médica. De esta manera, un modelo de despenalización es un enfoque básico de reducción de daños, que mitiga los perjuicios que sufren las personas que consumen drogas al eliminar o minimizar su fuente: la criminalización.

 

Un paso fundamental

En general, la noción de despenalización no es una panacea o una solución independiente de los daños que produce la prohibición de las drogas, pero es un paso fundamental en la dirección correcta. Tendrá un impacto positivo en la vida de tantas personas que se ven perjudicadas a diario por la criminalización.

Sin embargo, al reconocer las limitaciones de los modelos de despenalización, los gobiernos y otros actores interesados pueden reenfocar sus esfuerzos en lo que sí impacta directamente en la crisis de sobredosis: un suministro más seguro. La despenalización debe ir acompañada de un mayor acceso a alternativas farmacéuticas más seguras al mercado de drogas tóxicas e ilegales.

Eso es lo que salvará vidas.

 

Este artículo es una republicación de The Conversation bajo licencia Creative Commons. Lea el artículo original.

 

* Alissa Greer, Profesora asistente de la Escuela de Criminología, Universidad Simon Fraser. Caitlin Shane, abogada de planta en Pivot Legal Society, es co-autora de este artículo.