Cannabis en los Estados Pequeños de la Mancomunidad de Naciones: ¿El Inicio de una Nueva Etapa?

 Bandera de la Mancomunidad de Naciones

Desde el Caribe hasta Europa y África, cada vez más países de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth) se están alejando de las políticas punitivas contra el consumo de cannabis y están comenzando a introducir reformas con base en la evidencia.

La Comunidad de Naciones alberga a más de dos mil millones de personas y se extiende por los seis continentes habitados del mundo. Entre los 53 estados miembros del grupo - que poseen un amplio espectro de diferentes realidades socioeconómicas y tradiciones culturales - 31 se consideran estados pequeños.

En los últimos años, la reforma sobre el cannabis se ha puesto en práctica en muchos de estos estados pequeños, tales como Jamaica, Antigua y Barbuda, Lesotho, Barbados, Trinidad y Tobago, Malta y Chipre.

Algunos han despenalizado la posesión y el cultivo personal, mientras que otros se están orientando hacia la regulación de toda la producción y venta de cannabis con fines médicos, religiosos o recreativos.

Los estados pequeños caribeños con comunidades rastafarias establecidas y una larga historia de consumo de cannabis, como Jamaica, Antigua y Barbuda y Trinidad y Tobago, poseen una reserva disponible de conocimientos sobre el cultivo, la conservación y los usos de la planta de cannabis. Sin embargo, con frecuencia estos países experimentan dificultades para desarrollar un mercado rentable y sustentable, debido a la escasa pericia técnica y a la dificultad para acceder al ámbito financiero internacional.

A la inversa, los estados pequeños europeos, como Malta y Chipre, tienen relativamente poca experiencia con el cannabis y, por lo tanto, carecen de un conocimiento profundo de las propiedades, los beneficios y el potencial comercial de la planta, pero disfrutan de un mayor acceso al mercado por ser miembros de la UE, y tienen mecanismos institucionales y de infraestructura sólidos que les permiten desarrollar un mercado del cannabis amplio y lucrativo.

La cooperación entre estos grupos de países de forma bilateral y multilateral podría complementar considerablemente los esfuerzos nacionales, y asimismo crear un espacio de diálogo y de entendimiento mutuo. La cooperación en temas relacionados con el cannabis también podría ser usada como un catalizador para mejorar las oportunidades interculturales y actividades comerciales, como el turismo. Además, los estados pequeños podrían utilizar esta reciente capacidad de colaboración para involucrarse más activamente en las discusiones de las Naciones Unidas sobre la reclasificación del cannabis a nivel internacional.

El potencial para una relación simbiótica a través del cannabis entre los países de la Commonwealth es una gran oportunidad para reafirmar el valor y los recursos únicos de los estados pequeños. Más aún, reafirma el hecho de que, a pesar de ser considerados vulnerables y aislados, los estados pequeños tienen los recursos, la experiencia y las herramientas para construir una red sólida de socios que exploren el cannabis legal.

La Commonwealth podría beneficiarse enormemente de una mayor cooperación y diálogo sobre las propiedades medicinales, religiosas y recreativas de esta planta de cannabis, única y versátil.