Comunidad Global de Ayahuasca Unida en Defensa de Líder Ceremonial

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Yael sabía que la policía vendría por ella. Ya habían arrestado a la mujer que había recibido un frasco de ayahuasca1 de su curandero en Perú y al individuo que planeaba dirigir una ceremonia con la ayahuasca. En total, treinta personas habían sido citadas para la investigación, incluyendo a todos aquellos que planeaban estar presentes en la ceremonia. Y aunque no estaba involucrada en esta ceremonia en particular, había conducido a otros y conocía a muchas personas de la comunidad que estaban siendo afectadas por el caso.

Cuando la policía israelí finalmente la localizó - uno de los participantes de la ceremonia había mencionado su nombre - [las autoridades policiales] ya se referían a su participación en la ayahuasca como “un delito muy grave”, amenazándola con 10 años de cárcel.

Dado que se le pidió que permaneciera en el anonimato, la llamaremos Yael Levy. Ella no sabía qué hacer cuando, inesperadamente, recibió una llamada del Fondo para la Defensa de la Ayahuasca (ADF, por sus siglas en inglés), un programa de defensa legal creado por la ONG ICEERS2. Ellos contaban con una red mundial de expertos en políticas de droga, abogados y científicos expertos en la ayahuasca, quienes iban a ayudarla de forma gratuita.

“Es durísimo cuando sales de la cárcel y no sabes por dónde empezar”, recuerda Levy. “Me dijeron ‘no te preocupes, todo está bajo control, no eres la única a quien le ha pasado’”.

ICEERS había estado defendiendo casos legales desde 2010 y, debido a un aumento considerable en el número de incidentes, organizó la primera Conferencia Mundial de Ayahuasca, que congregó a expertos en cuestiones legales y de políticas a nivel internacional, lo cual condujo a la creación del Fondo para la Defensa de la Ayahuasca. ICEERS ha ayudado en más de 110 casos como el de Levy, en países como Chile o Rusia. Si bien su trabajo se centra principalmente en la ayahuasca, también apoyan casos relacionados con otras especies botánicas, tales como los hongos, la iboga y la hoja de coca. Natalia Rebollo, abogada en derechos humanos y coordinadora del ADF, dice que el número de estos casos está aumentando, a medida que las autoridades en temas de drogas de todo el mundo se familiarizan con lo que la ayahuasca implica, al tiempo que la gente intenta cruzar fronteras con [esta planta] o transportarla desde Sudamérica. Cuando las personas se enfrentan a un proceso judicial, el ADF les ayuda a desenvolverse en lo que en muchos países es una zona legal intermedia.

Las estrategias para educar a legisladores y encargados de formular políticas en lo que hace a los usos culturales, religiosos y terapéuticos de la ayahuasca serán un tema importante a tratar en la Conferencia Mundial de Ayahuasca esta primavera, cuando la comunidad mundial se reunirá para hablar sobre cómo puede potenciar su experiencia para proteger las            prácticas relacionadas con la ayahuasca.

Rebollo dice que actualmente existe tensión en las Naciones Unidas entre los organismos de control de drogas de la organización, con sede en Viena, y los organismos de derechos humanos, con sede en Ginebra, con respecto a las cuestiones legales y de derechos humanos relacionadas con la ayahuasca y con otras prácticas que tradicionalmente utilizan diferentes especies botánicas. Los organismos de control de drogas tienden a prestar más atención a los componentes psicoactivos de estas plantas - el DMT4 en el caso de la ayahuasca - y los brebajes botánicos en sí mismos terminan atrapados en una red de control de drogas que prohíbe estos compuestos (aunque, curiosamente, no prohíbe las plantas mismas). Por otro lado, los organismos de derechos humanos se muestran más benévolos con el argumento de que los pueblos indígenas tienen derecho a usarlas como parte de sus prácticas tradicionales y sagradas.

 

Actualmente, según la correspondencia de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, un organismo de expertos de la ONU que supervisa la implementación de los tratados de control de drogas de la ONU, la infusión de ayahuasca3, como así también las plantas que se utilizan para prepararla y que contengan DMT en estado natural, son legales. Sin embargo, el DMT puro, extraído o sintetizado no lo es, algo que a menudo provoca confusión en una corte. La mayoría de los abogados no tienen este tipo de conocimiento específico sobre cómo las plantas o las infusiones de ayahuasca encajan en los marcos legales. Según quienes sean consultados, los casos que tienen que ver con la ayahuasca y otras plantas no son exactamente casos de drogas y tampoco son exactamente cuestiones de derechos humanos. Y, quizás lo más importante de todo: la mayoría de los tribunales ni siquiera saben qué es la ayahuasca o cómo se usa, por lo que también hay todo un elemento educativo a considerar en estos casos. Aquí es donde entra a jugar el ADF.

Cuando Levy fue inicialmente puesta en libertad bajo arresto domiciliario, después de 14 días en la cárcel, el abogado que le había asignado el estado le dijo que el caso era tan complicado y los cargos tan graves, que debía contratar a uno de los mejores abogados penalistas del país. Comenzó a hacer llamadas y, tras consultar con muchos abogados, estos se rehusaban a ayudarla, porque desconocían la ayahuasca y se sentían desanimados ante los cargos.

Los cargos sostenían que Levy estaba operando una red de narcotráfico en Israel desde San Francisco. Tiempo atrás, ella había asistido a la escuela allí. En realidad, era una líder de ceremonias de poca monta que, después de trabajar con ayahuasca durante más de diez años, recibiendo enseñanzas de curanderos en Perú, regresó a Israel para comenzar a usar ayahuasca en su comunidad. Tenía el proyecto de usar ayahuasca para ayudar a las personas a superar sus trastornos de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés) y depresión, además de mejorar su salud mental, pero también aspiraba a usarlo como una manera de contribuir a la cohesión entre árabes y judíos. Esperaba poder realizar ceremonias conjuntas con ellos, y también desarrollar un programa para ayudar a las personas a comprender e integrar sus experiencias con ayahuasca.

En cambio, pasó tres años entrando y saliendo de la sala de audiencias, angustiada por su destino pero también motivada por la forma en que la comunidad mundial de ayahuasca acudía en su defensa. El equipo del ADF le aconsejó sobre cómo organizar una recaudación de fondos para pagar sus honorarios legales: personas de todo el mundo hicieron donaciones. Más de 300 miembros de su comunidad en Israel se reunieron una tarde para recaudar fondos, rezar y cantar. Y las personas que supuestamente debían estar presentes en la ceremonia que condujo a la detención de Levy, prestaron declaración ante el tribunal para defender su trabajo.

“Fue bastante sorprendente ver cómo las personas compartían [la información] de que esto [la ayahuasca] no es una droga dañina, [y] que había cambiado positivamente sus vidas”, dice Levy. “Se podía ver al juez mirándolos y [luego], cómo su rostro iba cambiando a medida que comenzaba a comprender”.

Finalmente, un día Levy y los abogados estaban sentados en el tribunal esperando a uno de los policías que debía testificar cuando el juez los llamó a una habitación. Había escuchado lo suficiente, dijo, y dio por terminada “la saga”. A través de un acuerdo con la fiscalía, Levy recibió seis meses de trabajo comunitario y una multa.

En retrospectiva, dice Levy, fue “un precio pequeño” a pagar, a cambio de ayudar a la ayahuasca a obtener el respeto que merece.

A pesar de todos los desafíos que Levy enfrentó - tres años de estrés e incertidumbre - dice que esta convicción es lo que la mantuvo motivada y fuerte. Sí, ella quería ser libre, pero lo que es más importante, quería “arrojar algo de luz” sobre lo que, ella cree, es “una de las prácticas más avanzadas en este mundo en estos momentos”. Y lo hizo.

 

* Shelby Hartman es una periodista que ha escrito sobre psicodelia y salud mental para VICE, Quartz y Rolling Stone, entre otros.

Descubra sobre la Conferencia Mundial de Ayahuasca aquí.

 

Notas aclaratorias de la traductora:

 1. La ayahuasca es una planta sagrada para las comunidades indígenas del Amazonas. También conocida como yagé, es una mezcla de dos plantas - la enredadera de ayahuasca (Banisteriopsis caapi) y un arbusto llamado chacruna (Psychotria viridis), que contiene el alucinógeno dimetiltriptamina (DMT).

2. ICEERS (International Center for Ethnobotanical Education, Research & Service) es una organización sin fines de lucro cuya misión es integrar el conocimiento etnobotánico de los pueblos indígenas con la terapia occidental actual, respondiendo así a la necesidad urgente de aportar herramientas eficaces para el desarrollo personal y social.

3. La ceremonia del té (infusión) de ayahuasca tiene como principal objetivo despertar energías espirituales superiores e incorporarlas a la vida espiritual.

4. El DMT o dimetiltriptamina es un compuesto psicodélico de la familia de las triptaminas. Esto quiere decir que la estructura del DMT es análoga a la de sustancias como la serotonina y la melatonina, mientras que sus funciones son semejantes a las de otras triptaminas psicodélicas como la psilocibina.