Con suerte California dice si

California decidirá mañana en referéndum si el consumo y el cultivo de marihuana con fines recreacionales se legaliza o no. Lejos de atender a los consabidos discursos morales que irremediablemente avocan al fin de la sociedad civilizada, los ciudadanos de California deberían atender a unos de las mayores razones para votar si.

Este razón no es otra más que la intención por parte de los que promueven la campaña del si de reestructurar el gasto y los recursos en control y prevención de  crímenes violentos, pues de todos es sabido que cuando se trata de drogas, los grande criminales nunca pagan mientras que los consumidores sufren las malas y legales consecuencias de poseer un rato de diversión que generalmente no hace daño a nadie.

Y es que aunque los partidarios del no se encuentra un grupo cuya mayor preocupación es que la gente conduzca fumada, igual que lo hacen cuando están borrachos. Mi opinión es que la consecuente legalización de la marihuana y su gravamen podría financiar campañas de concienciación ciudadana sobre los peligros que conlleva conducir bajos los efectos de cualquier tipo de sustancia. Materia que en países como los Estados Unidos   o el Reino Unido goza de un gran respaldo colectivo.

Por otra parte, el miedo de todos aquellos padres y educadores que ven en la legalización de la marihuana el principio de un mundo de perdición a donde sus hijos y alumnos se verían inexorablemente condenados, bastaría con decirles una vez mas que con todo el dinero que California espera recaudar con   la legalización más campañas de educación podrían ser financiadas. Tal vez esos padres y educadores no han tenido nunca en cuenta que la rebeldía juvenil incita a lo prohibido y que esa prohibición, usualmente llena de ignorancia abre las puertas a otros mundos donde la mano benefactora de la autoridad brilla por su ausencia. Así que el mensaje visto de esta forma parece sencillo, mas vale prevenir que curar y mas vale conocer los peligros que nos acechan para saber como afrentarlos con ayudas de todos aquellos que tienen experiencia, conocimiento y autoridad.

Y como la autoridad en lo concerniente al consumo de marihuana ha sido siempre opresora para con sus consumidores esto ha producido el auge de una cultura marginal de donde los más débiles no pueden salir por no tener modelos a seguir.  Sobre este respecto hay que decir que lo grandioso de esta campaña por el si es que ha movilizado a  actores, financieros de la talla de Soros, empresarios de Silicon Valley, periodistas y gentes de todas las clases sociales demostrando de esta forma que la marihuana no es destructiva, que no aísla y  que gentes muy diversas la consumen, o la han consumido en algún momento de su vida.

De esta forma, romper el tabú sobre uno de los grandes peligros  que acechan las sociedades occidentales como es el tráfico y consumo de drogas supone un ejemplo a seguir para demostrar que la libertad del ser humano de elegir y disfrutar sus acciones sin hacer daño a nadie se ve reforzado por la participación democrática de uno ciudadanos que están apunto de decir basta a unas políticas obsoletas basadas en discursos morales y religiosos que no producen ningún resultado.

El si del referéndum devolverá la voz a una gente capaz de juzgar por si misma, capaz de opinar atendiendo a su experiencia y capaz de tomar decisiones sobre su futuro sin que el miedo promovido por aquellos que todavía creen que los sentimientos y libertad de los seres humanos deberían, estar sujetos a la ley del hechicero de la tribu.