Contra La Evidencia, Colombia Volverá a Usar el Glifosato en la Erradicación de la Coca

Debido al aumento de los cultivos de coca, el gobierno de Colombia ha reanudado el uso de un herbicida potencialmente cancerígeno, en sus esfuerzos para hacer frente a la fuente del tráfico de cocaína, a pesar de las serias dudas acerca de la eficacia del método.

El uso del herbicida glifosato en los esfuerzos para la erradicación de la coca fue interrumpido el año pasado tras la publicación de un reporte de International Agency for Research on Cancer que señala que sus efectos son potencialmente cancerígenos. Colombia había estado utilizando glifosato en agresivas campañas de fumigación aérea contra la coca - el ingrediente principal de la cocaína - desde el año 1994.

Sin embargo, un reciente aumento en los niveles de cultivo de coca - y en consecuencia el aumento de la cantidad de cocaína que se produce en el país - aparentemente, han llevado al gobierno a volver a usar el glifosato. La diferencia esta vez, sin embargo, es que va a ser utilizado únicamente en la erradicación manual, según confirma el ministro de defensa, Luis Villegas, que señaló que las autoridades van a fumigar sobre el suelo de tal manera que no contamine las zonas circundantes.

Colombia se convirtió en el primer país productor de cocaína a mediados de los años 90’s, alcanzando un punto en el año 2000 donde fue responsable de aproximadamente el 70 por ciento del suministro global de hoja de coca (y cocaína). Debido al gran interés y a la inversión de los Estados Unidos, la fumigación aérea se convirtió en la principal táctica para combatir el cultivo en el país, y desde el año 1996 hasta el año 2012 más de 1.6 millones de hectáreas de coca fueron fumigadas con glifosato, según the Washington Office on Latin America (WOLA).

Aunque el número de hectáreas de cultivo de coca se redujo desde 168,000 en el año 2007 a 78,000 en el año 2012, basado en las estimaciones del gobierno de los Estados Unidos, sería incorrecto considerar que la campaña de fumigación es un éxito. De hecho, la Comisión Asesora del Gobierno de Colombia sobre la política de drogas publicó en el año 2013 un estudio que revela que la fumigación con glifosato sólo logró una disminución del 15-20 por ciento en cada hectárea de cultivo de coca fumigada, y como resalta WOLA, el nivel de la fumigación fue cayendo junto con la caída de los niveles de cultivo desde el año 2007, lo que sugiere solamente una modesta contribución a la disminución de la producción de coca.

Sin embargo, peor que su aparente ineficacia es el daño colateral que conlleva la fumigación aérea imprudente, incluyendo la destrucción de cultivos lícitos de las personas, daños a la fertilidad del suelo y una serie de problemas de salud tales como enfermedades de la piel, abortos involuntarios y problemas respiratorios.

Las cifras de the US Office of National Drug Control Policy (ONDCP) que reportan el aumento de más del doble de las hectáreas de cultivo de coca desde el año 2012 al año 2015, serían la causa por la cual las autoridades volverían a utilizar glifosato, una vez más. Sin embargo, hay que señalar que este aumento se produjo durante un período en que aún se estaba utilizando la fumigación, y que apunta a la falta de visión de esta decisión de reanudar el uso de glifosato. Por otra parte, la erradicación manual es un método muy costoso debido a la necesidad de patrullas fuertemente armadas para acompañar a los erradicadores en un terreno peligroso, asi lo señaló the  Associated Press.

Recientemente en una publicación de WOLA, Pedro José Arenas Garcia criticó esta política y resume mejor el argumento de que - anteriormente - al igual que con la fumigación aérea, la erradicación manual "no tiene en cuenta la situación económica subyacente de los agricultores, y únicamente elimina su sustento sin ofrecer por primera vez una alternativa viable." Lo que es más, la reanudación de la utilización de herbicidas señala una grave contradicción en la política de drogas de Colombia - mientras que el presidente Juan Manuel Santos hace un llamado a una muy necesaria reforma en el escenario mundial, las políticas a nivel nacional muestran que la aplicación de la reforma sobre el terreno en Colombia no va a ser fácil.