Crisis Del Opio En Afganistan: Funcionarios y Senores De La Droga Prosperan Mientras Ciudados Sufren

En el 2012, el departamento US publicó un estudio de investigación que trató de determinar la prevalencia del consumo de drogas en Afganistán con el fin de desarrollar programas para el tratamiento y prevención de la droga. Más de 5000 personas fueron elegidas al azar en lo que representa el 75% de la población urbana, y se les entregó una encuesta y un test* voluntario de drogas. Los resultados mostraron que entre los adultos, la prevalencia del uso de la droga era un 7.5% con casi el doble de consumidores que consumidoras. Abrumadoramente, las drogas mas usadas eran opioides, con un 46% de la cifra total de consumo de drogas. Adicionalmente, un estudio aparte llevado a cabo en áreas rurales, mostraba que un 30% de los adultos resultaron positivos en el consumo de opioides

Hoy, Afganistán produce un 75% del opio del mundo, -solamente el año pasado, se produjo un crecimiento del 18% en el comercio de la heroína. Esta alta prevalencia de la producción y el  consumo de opio es solamente la punta del iceberg del problema de la droga que envuelve a gobiernos de estados y traficantes. Los cultivadores y consumidores de opio son a menudo los más explotados y perseguidos por problemas que son generados por otros. Hay una horrible situación en Afganistán en relación a los opioides, en la que los gobiernos y los que están posicionados arriba en el tráfico de drogas son los que prosperan mientras que los ciudadanos de Afganistán sufren.

Hace doce años, en el 2001, la economía de Afganistán colapso, y los trabajadores afganos fueron forzados a encontrar alternativas a sus ocupaciones previas. Mayormente, los trabajadores regresaron al cultivo del opio. Actualmente hay una taza de desempleo del 40% en Afganistán y esto no solamente ha llevado a aumentar la producción de opio, sino también el número de consumidores de droga. Los ciudadanos de Afganistán han sido entrevistados, algunos desesperadamente diciendo que si ellos hubieran tenido un trabajo, no hubieran generado drogodependientes. La heroína se ha convertido cada vez más valiosa en las esquinas de las calles a lo largo del país, y su costo es aproximadamente de 4£ por gramo. Mientras que el mercado funciona con la dinámica de proveer como respuesta a la demanda,  en el caso de los opiáceos en Afganistán, lo contrario ha sucedido. Las calles se han inundado con gran disponibilidad de drogas que ha sucedido a la demanda de éstas.

La proximidad de Afganistán a Irán ha exacerbado el dilema. Una de las áreas de mayor problema es Herat, que está localizada cerca de la frontera de Irán. Muchos de los trabajadores afganos que perdieron su trabajo en el colapso económico cruzaron hacia Irán para trabajar, y regresaron adictos a la droga. Una de las calles de droga más largas de las estaciones de Afganistán es Herat, liderando Irán y desde allí a Turquía y otros países de Europa. Hay gente que incluso fue forzada a huir décadas pasadas de Afganistán hacia Irán y Pakistán, y están ahora regresando con drogodependencia.

Adicionalmente, el gobierno de Afganistán ha sido enteramente ineficaz en ayudar a esos quienes han sido afectados por el uso de las drogas; a nivel oficial, el gobierno simplemente no está haciendo lo suficiente. El presupuesto nacional destina una cantidad lastimosa cada año para ayudar a los drogodependientes- una cantidad promedio de 1.25 por persona por año. Las instalaciones para el tratamiento de las drogas están faltas de doctores y poseen suministros inadecuados. Además de eso hay una larga lista de espera para recibir los programas de tratamiento. Todo el “tratamiento “consiste en “cortar el hábito de tajo“. Muchos usuarios lo dejan antes de terminar la primera semana.

Sin embargo, la parte baja de este negocio es aún más insidiosa que eso. Muchos miembros del gobierno están involucrados en secreto en la industria. Los narcotraficantes sobornan a funcionarios del gobierno afgano para que su mercado continúe, y algunos miembros del gobierno están aún involucrados en el tráfico. Los narcotraficantes se enriquecen mientras que los pobres cultivadores de opio son las personas que son perseguidas y victimizadas por el gobierno. Tanto los talibanes y el gobierno promueven la producción de opio, ya que los resultados benefician a ambos. Fuera de todo esto, los Estados Unidos hacen la vista gorda ante lo que no se considera una preocupación primordial. La nación de Afganistán está atrapada en un círculo destructivo y perpetuo: la inestabilidad en el país conduce a la producción de opio, que genera dinero para armas y soldados, lo cual crea un ambiente en el que los narcotraficantes prosperan y se crea más inestabilidad.

Las naciones extranjeras que dicen estar trabajando para ayudar al pueblo de Afganistán deben dejar de ignorar los problemas con los traficantes de drogas y ayudar a crear, y el cambio debe efectuarse en el gobierno afgano en sí. El foco  debe volver a ser ayudar a la gente. En vez de penalizar a los ciudadanos, se deben tomar medidas en contra de los funcionarios del gobierno engañosos y los narcotraficantes que explotan a la gente.

* Debe tenerse en cuenta que surgen complicaciones cuando se intenta determinar el uso de drogas en una población-por ejemplo, la población de la muestra seleccionada o la voluntad de los usuarios a someterse a una prueba-por lo que estas estadísticas deben tomarse como aproximaciones.