Crisis diplomática en la UNODC

El reciente nombramiento del ruso Yuri Fedotov como jefe supremo del departamento para la lucha contra el crimen y las drogas de la ONU (UNODC) ha comenzado a provocar tiranteces diplomáticas entre los países occidentales y Rusia debido a la radicalidad de las propuestas para combatir el cultivo de opio en Afganistán y la escasa experiencia que tanto Fedetov como las autoridades rusas han demostrado en su lucha eficaz contra las drogas. La elección del candidato ha sido fruto de una inmensa campaña de presión por parte del gobierno ruso para nombrar a una persona que pueda hacer frente a los problemas originados por el consumo de drogas en ese país donde solo la heroína se cobra cada año 30.000 vidas   

Según parece el origen del problema se centra en las irreconciliables posiciones que tanto los gobiernos británicos y estadounidenses mantienen por un lado y la radicalidad de Fedotov por el otro, quien aboga por la destrucción total de los campos de amapolas siguiendo las sugerencias del gobierno ruso. Y es que aunque ambos bandos compartan la misma meta de erradicar las plantaciones ilegales, la forma en la que esto se lleve a cabo pueda acarrear problemas con la extraña y un tanto ineficaz labor de pacificar en la zona, ya que una destrucción masiva de las cosechas y la pobreza que eso acarrearía produciría un sentido de recelo, rechazo y rebelión contra la autoridad por parte de los campesinos de la que sin ningún tipo de duda solo el Talibán se beneficiaría reclutando a los insurgentes.  Como antídoto a estos males  y también para promover la inclusión y la colaboración con el gobierno afgano el modelo británico-estadounidense aboga por convencer a los campesinos a cambiar sus cultivos dándoles incentivos para encontrar formas alternativas de subsistencia.

Sin embargo esto no resulta fácil ya que Afganistán produce un 90% de todo el opio del mundo y ni que decir tiene que su cultivo esta tremendamente ligado a sus gentes y cultura. Además, de igual forma que los estadounidenses tienen sus problemas geográficos con la cocaína, los rusos por su proximidad al país afgano se ven indefensos para combatir el continuo flujo de drogas a través de sus fronteras. Por este motivo las soluciones aportadas por los británicos y estadounidenses son percibidas como ineficientes al tiempo que medidas más radicales   como fumigar todos los campos de cultivo resuenan cada vez con más fuerza en el entorno de Fedotov.

 Una de las directas consecuencias de esta nefasta idea, sin duda, seria encrudecer las labores de los ejércitos de tierra combatiendo en la zona además de empobrecer más el  ya crudo record de derechos humanos de Rusia en materia de consumo y políticas de drogas