Los Delincuentes Condenados por Drogas de Bielorrusia se encuentran en "Condiciones Penitenciarias Intolerables"

Los Delincuentes Condenados por Drogas de Bielorrusia se encuentran en "Condiciones Penitenciarias Intolerables"

Alexander Lukashenko, "El último dictador de Europa", impulsa las leyes de drogas duras de Bielorrusia. Fuente: Wikimedia

Los prisioneros condenados por delitos de drogas en Bielorussia se ven obligados a usar insignias de identificación y soportar condiciones muy duras, como parte de la política de drogas cada vez más represiva del gobierno.

Durante los últimos dos años, el gobierno de Bielorrusia ha aumentado su enfoque punitivo hacia las personas que cometen delitos de drogas. La intensificación ha sido impulsada por el presidente del país, Alexander Lukashenko, quien se describe a sí mismo como autoritario, ha gobernado el país desde el año 1994 y a quien se le conoce como "el último dictador de Europa".

Lukashenko aboga específicamente por la marginación sistemática de las personas que cometen delitos de drogas. En el año 2014, Lukashenko exigió que las personas encarceladas por delitos de drogas estén separadas de los demás presos, y que se les mantenga en "condiciones de detención "intolerables". De hecho, ese mismo año, el estado comenzó la asignación de prisiones específicas para que "drogadictos" sean enviados a ellas, según Charter 97, un sitio de noticias bielorrusa a favor de la democracia.

En abril del 2016, Siarhei Daroshka, ministro del Interior del país, declaró que las personas encarceladas por delitos de drogas deben enfrentar "condiciones morales y de vida" más duras que las personas privadas de su libertad por cualquier otro delito.

La evidencia anecdótica sugiere que este deterioro intencional de condiciones de las cárceles está en curso. Uno de los internos actualmente recluido declaró a Charter 97 que en la unidad de su institución hay sólo cinco baños para más de 160 reclusos. Afirmó que, entre las muchas humillaciones que ellos enfrentan, "a los drogadictos [se les dice] que no necesitan una ducha", y que "las normas y reglamentos sanitarios" no están siendo observados.

El padre de un joven preso por delitos de drogas afirma que las condiciones para vivir del centro penitenciario donde se encuentra su hijo son cada vez menores. "La [instalación] había sido planeada para 500 reclusos, mientras que hay más de 1,000 de ellos en la actualidad", afirmó. "Mientras que antes había mesas y muebles para guardar la ropa entre las camas, ahora se ha eliminado todo este mobiliario adicional, para que más camas sean colocadas allí. Cada vez hay más prisioneros, y casi todos ellos tienen condenas largas ".

En mayo, se aprobó una ley para implementar el pedido de segregación que Lukashenko hizo en el año 2014. Ahora, no solamente las personas que supuestamente sufren de adicción, sino tambien todas las personas declaradas culpables de un delito de drogas - incluyendo el uso, la venta y el cultivo - deben mantenerse separadas de los demás prisioneros. Si no son ubicados en instalaciones separadas, entonces deben estar separados de los otros internos en cualquier centro penitenciario donde se encuentren.

Para añadir a esta marginación, Daroshka tiene la intención de garantizar que el motivo del encarcelamiento de los delincuentes de drogas sea lo más visible posible. "Hemos decidido que este año los delincuentes de drogas van a usar un signo distintivo especial - una insignia de tela verde," dijo. "El año que viene ellos tendrán un uniforme especial. Y aún estamos pensando en el color ".

Viasna, un centro de derechos humanos en Bielorrusia, afirma que las iniciativas de Lukashenko contra los delincuentes de drogas violan la legislación nacional y el derecho internacional de los derechos humanos, y que corren el riesgo de convertir a las prisiones en "campos de concentración".

Yahor Pratasenia, un hombre encarcelado por "uso de drogas ilícitas", afirma que ha sido brutalmente torturado durante su detención. Ha jurado cometer suicidio como protesta en contra de su tratamiento. "Después de eso, seguramente se castigará al departamento de control de drogas que me torturó", el espera que "como cualquier psicólogo confirmará que ni una sola persona pueda cometer suicidio sin ninguna razón".

El suicidio previsto de Pratasenia como protesta por el tratamiento que se le ha dado en prisión puede, sin embargo, ser en vano - el presidente ha sugerido que provocar el suicidio - de hecho - puede ser el propósito del enfoque duro.

"Vamos a tener este tipo de condiciones para ellos", dijo el presidente Lukashenko, "para que [...] francamente hablando, [pidan] morir".