Depresiva prostitución

 

Un reciente e interesante estudio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) ha puesto de manifiesto la precaria salud mental de las trabajadoras sexuales en ese país contrastando datos con otras partes del mundo. La relevancia de los resultados coinciden en señalar que el SIDA y otras enfermedades de trasmisión sexual no son los únicos riesgos a los que estas profesionales se enfrentan en su día a día pues a decir verdad ninguna de las 117 mujeres que tomó parte en este estudio era portadora del virus HIV mientras que un 56% presentaban trastornos depresivos.

Aunque la investigación no aborda en detalle las causas de los problemas si provee suficiente información para concluir que la estigmatización y los riesgos inherentes a su trabajo son las causas básicas de sus problemas mentales ya que más de un 60%  de ellas no se encontraban satisfechas con sus trabajos y además tenían que vivir una doble vida ocultando su profesión a sus familiares. En este el último caso la cifra ascendió a casi un 97%.

Por si todo esto fuera poco la falta de ingresos económicos y la edad de iniciación al comercio sexual (25 años) mezclado con la falta de estudios crea una situación de dependencia con su labor que es muy difícil romper ya que la mayor parte eran solteras (63,3%) y un 41,9% vivían con sus hijos y familiares teniendo una media de 1 a 3 hijos. 

Sobre el tema de la anticoncepción y prevención de ITS conviene destacar que si bien un 65% de las trabajadoras sexuales habían realizado algún aborto la mayoría de ellas (95%) usaban siempre preservativos con sus clientes y menos de la mitad (47%) no lo usaba nunca con sus parejas. Quizás sobre este asunto el estudio claramente falla en dar una respuesta sobre el de valor las medidas anticonceptivas en  las mujeres a la hora de decidir sobre su derecho a controlar su natalidad pues el alto número de abortos cuestiona la decisión de no usar ninguna medida en las relaciones con sus parejas. Sobre este hecho los resultados concluyen que las mujeres que han tenido hasta tres abortos son las más proclives a sufrir depresiones mas graves 

 Continuando con los derechos e indefensiones a los que este colectivo se ve sometido también se debe mencionar que respecto al antecedente de violencia en el trabajo, al menos una vez, el  45,3% confesó haber sido  víctima de maltrato psicológico, un 17,1%  de maltrato físico y 12,8% de maltrato sexual. Una vez más el estudio omitió si el silencio impuesto y la falta de ayuda agravo y deterioro la situación desencadenando en problemas mentales aunque todo apunta a que si ya que el informe brevemente recurre a la figura del proxeneta como mayor causante de la violencia además de los consabidos clientes salvajes y abusos de sus respectivas parejas lo cual sin duda bien podría confirmar lo anteriormente mencionado sobre el control de natalidad.

Sobre esto tan solo añadir que los problemas tan comunes a sus colegas en cualquier parte del mundo, humillaciones, detenciones arbitrarias, violaciones, falta de espacios e instituciones para promover una positiva integración basada en cultura y educación están también presentes en Perú contribuyendo a la marginalidad y el empobrecimiento de las salud mental pues la punitiva realidad social a la que estas mujeres se enfrentan solo fomenta su aislamiento produciendo trastornos de ansiedad, bajos niveles de autoestima y un continuo sentimiento de culpa ante una sociedad que las juzgas y unas relaciones que las oprimen y que no las dejan ser ellas mismas creando una dependencia que les fuerza a continuar pues si abandonan dejarían de tener apoyos por muy malos que estos fueran (léase el caso del vulgar chulo que actúa como figura paterno-protectora) 

Al contrario que otros estudios conducidos en otros países el porcentaje de mujeres que habían consumido drogas en los últimos 6 meses fue extremadamente  bajo (apenas un 9%) contrastando de esta forma con un 63% de mujeres en Brasil que en un similar estudio relacionaron sus problemas depresivos con el consumo de alcohol y también con China donde las trabajadoras sexuales que fueron víctimas de coerciones sexuales también admitieron haber consumido alcohol antes del acto.

Las ITS también juegan un papel fundamental en la salud mental aunque una vez más por tratarse de un estudio médico y no social el informe no deja claro si el estigma de ser visto como una portadora de infección sexual es mayor que los efectos físicos que ello produce. De cualquier forma las comparaciones con países como Puerto Rico donde una muestra de 127 trabajadoras sexuales concluyó que un70% de las mujeres con depresión no utilizaban el preservativo de manera constante y persistente pueden ayudar a entender como el poder decisorio de usar un condón puede ayudar a levantar la autoestima y servir instrumento para controlar el propio cuerpo y así recuperar el dominio de la mente.