El Éxito del Programa de Reducción de Daños de Malasia Resalta la Necesidad de Abordar El Estigma y el Estado de Violencia

Malasia informa del enorme éxito obtenido por el programa de reducción de daños, lo que justifica su selección como anfitrión de la Conferencia Internacional de Reducción de Daños 2015 (International Harm Reduction Conference 2015), pero enfrenta futuros desafíos sobre el estigma por el uso de drogas inyectables, así como la continua aplicación de la pena de muerte para los delitos de tráfico de drogas.

Los programas de reducción de daños introducidos por el Ministerio de Salud en el año 2006 para frenar la epidemia del VIH han tenido un enorme éxito en la reducción de nuevas infecciones de VIH, el aumento del empleo entre las personas que se inyectan opiáceos y ha comenzado a reducir el estigma.

Malasia - Actualmente sede de la 24ava Conferencia Internacional de Reducción de Daños (24th International Harm Reduction Conference) - es descrita por la investigadora Katie Stone como probablemente "uno de los mejores ejemplos en Asia en términos de la adopción y la aceptación de la reducción de daños".

Entre los años 2012 y 2014 el número de programas de intercambio de agujas y jeringas (NSP) se ha disparado de 297 a 728 según un informe de Harm Reduction International (HRI).

Como resultado en el año 2014, el 92.8% de las personas que se inyectaron drogas reportaron haber usado equipos de inyección esterilizado como último uso de la inyección de drogas, asi lo informó el Ministerio de Salud de Malasia. El Ministerio de Salud encontró que el número de nuevas infecciones de VIH entre consumidores de drogas se redujo de 5,176 en el año 2002 a 680 en el año 2014.

En Kelantan, un estado del noreste donde el número de nuevas infecciones de VIH fueron cuatro veces superior al promedio nacional entre los años 2005 y 2010, el número de nuevos casos ha disminuido de 1,239 en el año 2005 a 227 en el año 2014.

Según el Dr. Ahmad Razin, director de salud del estado de Kelantan, los programas han tenido éxito debido a que la reducción del estigma hacia los consumidores de drogas ha contribuido a un aumento de busqueda de ayuda en las clínicas de salud por parte de las personas que consumen drogas de forma problemática, informó Malay Mail Online.

Malasia enlisto 811 sitios que ofrecen la terapia de sustitución de opiáceos (Opioid Substitution Therapy - OST, por sus siglas en Inglés), la cifra más alta en la región y 137 más que en el año 2012. En comparación, India tiene un número similar de personas que se inyectan drogas (entre 177,000 y 180,000 vs 170,000 en Malasia), pero sólo enlista 145 sitios según HRI.

El tratamiento de mantenimiento con metadona (Methadone Maintenance Treatment - MMT, por sus siglas en Inglés), una forma de OST, ha sido reportado por el Banco Mundial como el programa que ha evitado 1,597 nuevas infecciones de VIH entre los años 2006 y 2013. Un estudio de dos años a 107 pacientes del MMT encontró que la tasa de empleo aumentó de 70.1 por ciento a 77.6 por ciento.

Ser el anfitrión de la Conferencia Internacional de Reducción de Daños 2015 (the International Harm Reduction Conference 2015) en Kuala Lumpur no es casualidad. Es la primera vez que este importante evento internacional para el movimiento de reducción de daños ha tenido lugar en un país de mayoría musulmana en el sudeste asiático. Las recientes mejoras en la salud pública de Malasia son un potente símbolo del valor del movimiento de reducción de daños y el éxito que la inversión en estos programas puede traer.

Junto con Indonesia, Malasia es el único país de la región que proporciona la terapia de sustitución de opiáceos (OST) dentro de las cárceles, una muestra más de su posición de liderazgo en términos de reducción de daños destacado por HRI. La prestación de OST en las cárceles se ha expandido con un aumento del número de prisiones que proporcionan OST de 1 en el año 2008 a 18 en el año 2014.

Otro ejemplo del cambio de enfoque de Malasia basado en los derechos al tratamiento farmacológico es la transformación de los ocho centros de detención obligatoria de drogas en  clínicas voluntarias "curar y cuidar" reportado por el El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA  (the United Nations Programme on HIV and AIDS - UNAIDS).

Sin embargo, las personas que usan drogas aún se enfrentan a múltiples obstáculos, entre ellos ser blanco de la policía de Malasia. Una encuesta reciente entre agentes de la policía de Malasia encontró que la mayoría incauto agujas y jeringas, incluso cuando no hubo detención, esto aumenta el riesgo de compartir agujas y la transmisión de enfermedades - según un informe de HRI.

En Malasia, el tráfico de drogas se castiga con una pena de muerte obligatoria y cualquier persona detenida en posesión de determinadas cantidades de drogas se presume que está traficando drogas (más de 15 gramos de heroína, más de 40 gramos de cocaína, más de 50 gramos de anfetaminas y más de 200 gramos de marihuana).

Existe un alto nivel de reserva oficial en torno a las ejecuciones en Malasia por lo que es difícil monitorear las penas de muerte. Sin embargo la mitad de las penas de muerte en los últimos años han sido por tráfico de drogas, asi lo estima Amnesty International. Ya en noviembre del año 2014 habían 975 presos condenados a muerte.

El ministro Datuk Seng Kuan admitió recientemente que "las políticas no están funcionando; las mulas de la droga están siendo capturados mientras que los cabecillas están en libertad". También afirmó que el gobierno de Malasia estaba considerando la reducción de la pena máxima para los delitos de tráfico de drogas de pena de muerte obligatoria a cadena perpetua según Amnesty International.

Además de las políticas oficiales que perjudican a las personas que usan drogas específicas, las estadísticas demográficas están planteando desafíos continuos para dañar la prestación del servicio de reducción de daños. Las estadísticas de prevalencia del VIH entre las comunidades de pescadores de Malasia son entre 4.6 y 14 veces mayor que la población general. Un estudio reciente a 406 pescadores encontró que inyectarse drogas de forma insegura son las culpables, destacando - de acuerdo con la especialista en adicciones Adeeba Kamarulzaman -  la necesidad de adaptar la terapia de sustitución de opiáceos (OST) a las necesidades de trabajo singulares de los pescadores.

Las mujeres que usan drogas aún enfrentan un mayor nivel de estigmatización por parte de los proveedores de servicios; su uso de drogas es visto como contrario a sus estereotipos tradicionales acerca de la feminidad. Como resultado - en la mayoría de los casos - sus hijos son alejados de ellas, según un informe realizado por the Malaysian AIDS Council (MAC). Poner fin a la estigmatización contra las personas que consumen drogas es vital. La estigmatización sólo desalienta a los usuarios a buscar ayuda, lo que reduce la eficacia de los servicios de reducción de daños.

Aunque el éxito del programa de reducción de daños de Malasia representa un claro y reconocido logro que debe ser aplaudido, los proveedores de servicios y las ONGs aún necesitan mejorar y expandir la comprensión del público y el apoyo para erradicar la estigmatización contra las personas que usan drogas y garantizar el respeto de sus derechos humanos fundamentales.