El Arteterapia

 La arteterapeuta Pilar Orgillés (www.pilarorgilles.es),  Màster en Drogodependéncies, trabaja en el Centro Terapeutico Mare Nostrum especializado en el tratamiento de adicciones (www.centromarenostrum.org) y ha contestado algunas preguntas referidas a su trabajo y también al concepto de arteterapia. Pilar Orgillés es además miembro profesional de Grefart  (www.grefart.es

1. ¿Qué es el arteterapia y cuáles son sus aportaciones dentro de los equipos multidisciplinares de atención a la drogodependencia?  

El arteterapia es un tratamiento psicoterapéutico que utiliza como mediador los diferentes lenguajes artísticos, tratando de generar a través de ellos aquellas condiciones que faciliten reconocer las capacidades de creación y de curación que cada persona posee. En los equipos multidisciplinares de atención a las drogodependencias, el  arteterapia aporta una visión integral de cada paciente, no dejándose atrapar por la sintomatología de su dependencia y rescatando siempre sus potencialidades, cualesquiera que sean, para poder así colaborar en la toma de decisiones globales, conjuntamente con el resto de profesionales.  

2. ¿Cómo consigue el arteterapia restaurar la idea de que creatividad y salud son dos conceptos íntimamente ligados y necesarios para la buena recuperación cuando precisamente las drogas siempre han tenido fama de fomentar la creación y la desinhibición entre  sus consumidores?

Donald Winnicott, pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés, sostiene que "lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena es, más que ninguna otra cosa, la percepción creadora", y concluye que "el efecto de un vivir alienante, sin esa percepción, esta cercano a la enfermedad". Las drogas destruyen la capacidad del ser humano para con ese vivir creador,  destruyendo esas capacidades y abocando la mayoría de las veces a las personas que las consumen a una indiferencia sobre la vida y la muerte, sobre el vivir o el morir. 

Existe la creencia, auspiciada por la existencia de algunos artistas calificados de “locos”,  de que las drogas fomentan la creación y la desinhibición, pero creo que se trata más bien de una leyenda que de una realidad. El hecho de que una persona bajo los efectos de determinada sustancia pueda escribir o pintar, por ejemplo, no implica necesariamente que el resultado de su trabajo sea artístico o creativo; de la misma manera puede darse el caso contrario de que un artista bajo los efectos de la misma sustancia pueda ver mermada así su creatividad. Las personalidades más creativas son aquellas que no se conforman con lo primero que surge fruto de una falsa desinhibición, sino que siempre tratan de mejorar y de hallar respuestas a sus conflictos, construyendo sobre ellos.

Tratamos pues de despertar o desinhibir aquellos aspectos del cerebro más directamente relacionados con la creatividad, con la finalidad de que la persona pueda así restablecer el diálogo consigo misma y con aquello que la rodea; en definitiva con la vida, con su vida.

3. Usted otorga un especial valor a la fuerza de la palabra para que las personas en tratamiento proyecten sus miedos y sus angustias al tiempo que la contrapone a los fuertes efectos de la abstinencia y de los craving que marca una gran diferencia entre el DECIR como uno se siente y el cómo HACER para mejorar. Según esto ¿Cómo logra la arteterapia imponer el deseo de rehabilitarse a las necesidades de la adicción? 

Acompañar a una persona en la dirección de un cambio siempre resulta complejo y difícil, sobre todo si se trata de personas sometidas a las fuertes embestidas que proyecta el craving de la abstinencia. El arteterapeuta no debe impacientarse, no debe imponer nada, se trata más bien de saber realizar un buen acompañamiento de su angustia, de proyectarle confianza y seguridad en si mismo, para que se sienta seguro y protegido y pueda así sobreponerse a su miedo, vivir sin drogas. Dejar decir, y acompañarlo en el hacer, en este caso en un hacer creativo, son circunstancias que, si sabemos esperar, respetando sus dificultades, sus miedos y sus angustias, van llegando solas. 

4. ¿Cómo reconstruye el arteterapia el puente entre la mente y el cuerpo dañados por el consumo de drogas? 

Se trata de un trabajo que debe asumir la propia persona. El arteterapia tratará de acompañarla en esa dirección, en ese camino, generando un proceso que propicie la construcción de puentes entre lo real y lo imaginario. Para ello contará con las creaciones que surjan en las sesiones, ya sean plásticas, dramáticas, escritas u otras, muchas de las cuales darán cuerpo, soporte y traducción a sus conflictos. Y muy importante, contará también con la relación vincular que se genere entre él y la figura del arteterapeuta, que realizará un abordaje cuidadoso de la persona y sus vicisitudes.  

5. Romper con la idea de “ser adicto” y tratar de construir una nueva identidad es algo en lo que usted también hace hincapié a través del desarrollo de ficciones que promuevan una subjetividad necesaria capaz para crear un discurso personal alternativo y efectivo donde el paciente se sienta seguro ¿Cómo consigue usted comenzar a dar esperanza, cómo la mantiene y hasta donde esas ficciones, que todo el mundo necesita para dar sentido a sus vidas, se desarrollan en las personalidades de sus pacientes? 

Yo apostaría por cambiar el “ser adicto” por un “estar adicto”, refiriéndome a una circunstancia que existe y acompaña las vidas de algunas personas, pero que no les impide en modo alguno la construcción o reconstrucción de una identidad propia que otorga a todos la categoría de “ser” en el mundo. 

La ficción es una propuesta más dentro de los procesos arteterapéuticos por el lazo que puede realizar con un tipo de pensamiento más simbólico que facilite el desarrollo de la subjetividad, favoreciendo así una construcción propia y personal de determinadas cuestiones. También puede constituirse como un elemento protector delante de las resistencias y dificultades que padecen muchas personas adictas a mostrar sus emociones y sentimientos, ya que hablar en la ficción protege de la vulnerabilidad a la que muy a menudo no quieren verse expuestos.

Con relación a su última pregunta, decirle que yo no suelo dar esperanza, suelo dar confianza, para que sea la propia persona quien tome conciencia de sus posibilidades. El arteterapia no trabaja para las personas, trabaja con las personas, para que sean ellas quienes tomen finalmente sus propias decisiones y puedan así dirigir su vida. 

6. ¿Donde reside la importancia de la fuerza del grupo en el arteterapia? 

El grupo en todas sus formas se constituye para las personas adictas en un nuevo útero bajo cuya protección y recogimiento pueden volver a reconstruirse desde la seguridad que les otorga la pertenencia al mismo.

En el dispositivo de trabajo grupal todos los participantes contribuyen con su participación a enriquecer al resto de las personas que lo constituyen. En el caso del arteterapia ofrece además una experiencia de creación compartida y un intercambio de subjetividades que les ayuda a realizar una elaboración personal de las distintas experiencias y propicia algunos procesos de identificación de unos con otros que pueden llegar a constituirse como punto de partida para la construcción o reconstrucción de una identidad propia. Para los más bloqueados a nivel creativo, la observación de los trabajos de otros compañeros y la manera de trabajar del arteterapia, donde no importa tanto el resultado como el proceso realizado para llegar al mismo, les da seguridad y les sirve como plataforma de lanzamiento en su aventura creativa, llegando muchas veces a auto-sorprenderse de sus posibilidades.