El Enfoque de los Estados Unidos hacia la Crisis de Sobredosis Está Fallando a las Mujeres

La crisis de sobredosis continúa causando estragos en los Estados Unidos, pero impacto atroz y multifacético sobre las mujeres no está recibiendo la atención que merece.

En enero del 2019, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCPEEU) publicaron datos impactantes: 18,110 mujeres de entre 30 y 64 años murieron en los Estados Unidos por sobredosis de drogas en el año 2017, un aumento de 260 por ciento desde el año 1999.

Mientras que los CCPEEU observaron que el incremento pudiera ser parcialmente atribuido a los “incrementos en ciertas combinaciones de drogas” usadas, la mayoría de las muertes fueron atribuidas a opioides. Las mayores alzas en muertes durante éste período de 19 años incluyen aquellas que involucran opioides sintéticos (1,643 por ciento de incremento) y heroína (915 por ciento de incremento).

Aunque muchas de estas muertes fueron accidentales, oficiales médicos han expresado preocupación que algunas fueran suicidios deliberados – y que la falta de evidencia esté ocultando una crisis mental al alza en el país.

El doctor Michael Lynch, director del Centro de Envenenamiento de Pittsburgh en el Centro Médico de Pittsburgh, dijo:

“Muy probablemente hay suicidios escondidos aquí. Puede ser muy difícil de saber. Según la evaluación post-mortem, se determina si fue intencional o no. Pero claro, raramente sabemos la mentalidad del individuo antes de los eventos trágicos. A veces hay claros indicadores, como notas de suicidio. Y a veces desafortunadamente, gente ha muerto, y encontramos una cantidad fatal o combinación de drogas en su sistema, pero no sabemos cómo llegaron ahí. Estoy seguro de que hay mucha superposición entre el uso indebido y la sobredosis involuntaria y aquellos que intencionalmente toman una sobredosis para suicidarse.”  

Esto sugiere que hay múltiples factores que conducen muertes por sobredosis entre mujeres que no están siendo suficientemente abordadas por las autoridades. Además, los medios de comunicación a menudo descuidan los problemas específicos que enfrentan las mujeres que consumen drogas; la cobertura periodística de la crisis de sobredosis está a menudo orientada hacia los hombres.

“El estereotipo es un hombre adicto a las drogas que está teniendo sobredosis en las calles, y sabemos que ese estereotipo claramente no es completo. Es inexacto”, dijo el doctor Georges Bejamin, director ejecutivo de la Asociación Americana de la Salud Pública. “La parte de la mujer en el tema es que no se retrata y no es entendido por la mayoría de la gente”.

Una investigación del 2018 del periódico The Guardian sobre las experiencias de mujeres "luchando contra la adicción" en una cárcel del condado de Tennessee encontró a prisioneras atrapadas en un círculo vicioso; terminar dentro y fuera de la prisión debido a delitos de drogas de bajo nivel, incapaces de tratar su dependencia de drogas debido a la falta de recursos o apoyo del estado. Mientras están encarceladas, están confinados a su celda con otras mujeres que padecen síntomas de abstinencia y sin asesoramiento.

Michelle Leopard, de 38 años, quien estaba consumiendo drogas antes de ser encarcelada en la cárcel del Condado de Campbell en Tennessee, denunció esta falta de apoyo: “Aquí no hay ningún tipo de recursos para que las mujeres obtengan la ayuda que necesitan”, dijo, “Siempre tengo miedo de volver a la cárcel.”

Es esencial que las mujeres en este grupo de edad en particular sean escuchadas, y que sus preocupaciones sean tomadas en serio; si no, el número de muertes solo crecerá.

Es imperativo aumentar el acceso a la atención de salud mental asequible o patrocinada por el estado, pero cuando estos enfoques fallan, es igualmente vital para el estado evitar el enfoque en la abstinencia o el encarcelamiento para "tratar" a las personas con dependencia de drogas. La criminalización de la posesión de drogas disuade a las personas de buscar ayuda para su adicción, y puede desalentar especialmente a las mujeres – que pueden ser las únicas cuidadoras de los niños y, por lo tanto, temen que las autoridades les quiten a sus hijos.

Estados Unidos debe involucrar a las mujeres que usan drogas como partes interesadas en la conversación sobre el tratamiento, y establecer enfoques específicos de género que puedan reducir los daños de la crisis de sobredosis en este grupo demográfico. Y con mayor urgencia, las mujeres que usan drogas en los Estados Unidos deben sentirse cómodas para tener conversaciones abiertas y honestas sobre su adicción sin vergüenza ni juicio.