El fracaso del plan de erradicación de las drogas en el Sudeste Asiático

Hace casi 16 años, los gobiernos del sudeste de Asia acordaron tratar de librar a la región de las drogas ilegales, sin embargo, con la fecha límite autoimpuesta acercándose  rápidamente, las posibilidades de éxito son inexistentes. Tanto la producción cuanto el tráfico de drogas siguen aumentando.

En abril de 2012, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), en colaboración con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) para Asia Oriental y el Pacífico, reafirmó la Declaración Conjunta para una ASEAN libre de drogas para el año 2015, un ambicioso plan que se centra en el aumento de las operaciones de interdicción y erradicación, así como la prevención del consumo, en un esfuerzo para eliminar las drogas ilícitas de la región.

Decir que el plan es ambicioso tal vez sería un eufemismo, especialmente cuando se considera el éxito de las políticas prohibicionistas hasta la fecha. De hecho, con la fecha límite autoimpuesta acercando se rápidamente, la producción y distribución de drogas en el sudeste de Asia sigue aumentando, de acuerdo con dos informes recientes, a pesar de los crecientes esfuerzos de las autoridades en la región.

Como demostró el Transnational Institute en su informe, "Bouncing Back: Recaída en el Triángulo de Oro", cuando se mira en las últimas cifras de la ONUDD, podemos ver que el cultivo de opio en Birmania, Laos y Tailandia casi se ha triplicado desde 2006, lo que va en contra del discurso de los gobiernos locales, que dicen que la política antinarcóticos agresiva viene teniendo éxitos. En 2013, se utilizaron más de 60.000 hectáreas de tierra para cultivar amapolas de opio en el Triángulo de Oro, la producción de algo menos de 900 toneladas de opio. Se trata de un enorme aumento de los cerca de 24.000 hectáreas cultivadas en 2006.

La mayoría de los cultivos en el ´Triángulo de Oro´ se concentra en el estado de Shan, en Birmania, una zona que en la actualidad cuenta con aproximadamente el 25 por ciento del cultivo mundial, sólo por detrás de Afganistán.

Como si el aumento de la producción de opio y el cultivo no fuera suficiente, el informe de mayo de la ONUDD -- "Evaluación Global Acerca de Las Drogas Sintéticas" -- reveló que el tráfico de estimulantes de tipo anfetamínico (ATS) en el este y el sudeste de Asia, Oceanía y el Pacífico está alcanzando nuevos máximos. La región de Asia-Pacífico alberga ahora el mayor mercado del mundo para las drogas sintéticas, según el informe, con un poco más de 36 toneladas de metanfetamina detectados en 2012, en comparación con poco menos de 11 toneladas en 2008. Las metanfetaminas representan un 90 por ciento de la cantidades totales de drogas incautadas.

A lo largo de las últimas dos décadas, la ONUDD ha monitoreado la evolución del tráfico de drogas en el sudeste de Asia con el fin de evaluar la factibilidad de lograr una ASEAN libre de drogas para el año 2015. Un desafío importante, dicen los funcionarios, es la integración regional de las economías, el comercio y transporte, lo que favorece la propagación de las drogas ilícitas. Por esta razón, se recomienda que todos los países, no sólo los que tienen la capacidad y los recursos, hagan un esfuerzo por lograr este objetivo mediante la mejora de la cooperación y la aplicación de la ley.

Incluso esto sería inútil, sin embargo, como paso con la decisión de aumentar las políticas de control de drogas represivas con el fin de cumplir el plazo, que ha hecho más daño que bien, como afirma Martin Jelsma, del Transnational Institute. La priorización de las estrategias de erradicación inmediata sobre un plan de desarrollo a largo plazo, Jelsma argumenta, hasta ahora sólo ha contribuido al desplazamiento de los problemas relacionados con las drogas desde un área o una sustancia a otra. Se cree que las represiones policiales son, por ejemplo, responsables por los cambios en el cultivo de opio de Laos y el norte de Birmania al estado de Shan y la India, así como en el uso de sustancias, lo que explicaría la creciente popularidad de la metanfetamina y Nueva sustancias psicoactivas (NPS ) en la región.

A pesar de los esfuerzos conjuntos, las autoridades nacionales e internacionales no han logrado comprender la dinámica del tráfico de drogas en el Triángulo de Oro, lo que provocó la aparición de nuevas zonas productoras, las rutas de tráfico e incluso sustancias. A medida que el mercado asiático de narcóticos ilícitos continúa adaptándose y evolucionando, la idea de erradicar las drogas ilícitas de la región para el año 2015 parece poco realista.