El Nuevo Presidente de Filipinas Promete Matar a Todos los Usuarios de Drogas, pero ¿Puede Hacerlo?

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Rodrigo Duterte, quien juramentó hoy como presidente de Filipinas, puede tropezar con obstáculos legales a su promesa de campaña de matar a un millón de usuarios de drogas ilegales en el país.

Duterte, apodado "The Punisher" por varios medios de comunicación, ha hecho un llamado para la ejecución de los comerciantes y consumidores de drogas a lo largo de su carrera política. En un mitin electoral en mayo, emitió una severa advertencia: "Todos los que están en drogas, hijos de puta, yo realmente los mataré. Yo no tengo paciencia, no tengo término medio. O me matas o te mato ".

A pesar de la intención muy repetida de Duterte, la pena de muerte ha sido ilegal en Filipinas desde el año 2006 - pero "The Punisher" no tiene un sólido historial de cumplimiento de la ley.

Durante la mayor parte de los últimos 30 años, Duterte ha sido alcalde de la ciudad de Davao, una aglomeración urbana en el sur del país. A pesar de la moratoria sobre la pena capital, 458 personas en la ciudad fueron asesinadas públicamente durante los años 2007 y 2008 por un grupo conocido como el Escuadrón de la Muerte de Davao. De acuerdo con un informe de Human Rights Watch (HRW), el Escuadrón de la Muerte de Davao está compuesto por agentes de Policía y funcionarios locales que rutinariamente matan - disparando públicamente o por acuchillamiento - a niños de la calle, delincuentes de drogas y otros delincuentes menores.

Duterte ha manifestado su apoyo a los esfuerzos del grupo ilegal, declarando en el año 2009: "La ejecución sumaria de criminales sigue siendo la forma más eficaz para aplastar los secuestro y las drogas ilegales". Luego agregó, "Si usted está haciendo una actividad ilegal en mi ciudad [...] usted es un objetivo legítimo de asesinato".

HRW informa que el Escuadrón de la Muerte de Davao se ha convertido en un "modelo para la lucha contra la delincuencia" para funcionarios de otras ciudades filipinas.

Duterte aclaró su posición en una respuesta directa a HRW, "Para todos los corazones sangrantes de la vigilancia contra el crimen con sede en EEUU: ¿Quieres saborear la justicia a mi estilo? Ven a la ciudad de Davao, Filipinas, y consume drogas en mi ciudad. Yo te voy a ejecutar en público ".

La llegada de Duterte al más alto cargo político en el país puede haber ocurrido, en parte, debido a su enfoque fuertemente autoritario hacia las drogas y la criminalidad - y no a pesar de ella. El se encontraba en el cuarto lugar en la carrera presidencial de marzo del año 2016, sin embargo, dos meses más tarde - y después de afirmar que ordenaría la muerte de sus propios hijos si ellos usan drogas ilegales - consiguió una victoria decisiva.

Su habilidad para burlar la ley abiertamente, y el apoyo generalizado - al parecer - por sus ideales, sugiere que la determinación de Duterte para ejecutar a todos los usuarios de drogas en el país podría materializarse en una serie de asesinatos públicos.

Actualmente, los aproximadamente 1.3 millones de usuarios de drogas en Filipinas, están sin lugar a dudas en riesgo. The Bangkok Post informa que 72 presuntos delincuentes de la droga han sido asesinados en Filipinas desde que Duterte ganó las elecciones presidenciales, el 9 de mayo, incluyendo uno cuyo cuerpo fue dejado con un cartel que decía "no me sigas o tu seras el proximo". La expectativa de que si Duterte restablecerá la pena de muerte o no, demuestra que Filipinas parece estar al borde de una crisis humanitaria.