El Pujante Movimiento Psicodélico Aún Excluye a las Mujeres y a las Personas de Color

Fuente: Max Pixel

Es sabido que la medicina psicodélica está teniendo su momento por ser la temática de un bestseller Nº 1 del New York Times e incluso Fox News está hablando abiertamente al respecto. La psicoterapia asistida con éxtasis para el trastorno de estrés postraumático (TEPT, por sus siglas en español) puede estar a sólo unos años de convertirse en un tratamiento legal, y la psilocibina para [el tratamiento de] la depresión severa ha comenzado a [avanzar en esta dirección] a través de ensayos clínicos en humanos.

Pero como aprendimos del fallecido Stan Lee, “con un poder importante viene [también] una responsabilidad importante”. El movimiento para legitimar las drogas psicodélicas está obligado a examinarse a sí mismo con rigor para determinar cómo puede asegurar que estos tratamientos estarán igualmente disponibles para todos, a medida que las secuelas que la Guerra contra las Drogas deja en los seres humanos se vayan reduciendo  y se mejoren [las condiciones de vida] de las comunidades más dañadas.

Este artículo fue publicado originalmente por Filter, una revista que se ocupa del uso de drogas, las políticas de drogas y los derechos humanos. Siga a Filter en Facebook o Twitter, o regístrese para recibir su boletín.

El 19 de noviembre, el Instituto de Estudios Integrales de California (CIIS, por sus siglas en inglés) fue sede del Foro de Mujeres y Psicodelia, una serie de conferencias y mesas redondas sobre los desafíos que enfrentan las mujeres en cuanto a la investigación y el activismo en el campo de la        psicodelia, organizadas por Chacruna.net.

La conferencia se llevó a cabo tras un año de desafíos para las mujeres en este tema. Esto quedó particularmente ilustrado en el mes de abril, en Nueva York, cuando Neal M. Goldsmith, un antiguo colaborador de la altamente difundida conferencia anual Horizons: Perspectives on Psychedelics, fue removido del evento y de su junta directiva, a raíz de una investigación interna suscitada por denuncias provenientes de un grupo de mujeres sobre conducta sexual indebida.

Más recientemente, un innovador estudio investigativo sobre el éxtasis en la Universidad de Connecticut (UConn) fue interrumpido debido a dificultades internas para retener al titular de una licencia de Categoría I de la DEA (Drug Enforcement Administration) y a desavenencias de trabajo con la universidad. El estudio de Fase III aprobado por la FDA, dirigido por la Dra. Monnica T. Williams y patrocinado por la Asociación Multidisciplinaria para Estudios Psicodélicos (MAPS), fue concretamente el primer y único ensayo sobre éxtasis orientado hacia el tratamiento del TEPT en sujetos minoritarios, incluidas las mujeres. La suspensión del mencionado estudio dejó un vacío en un campo fundamentalmente diseñado a medida de los investigadores e individuos blancos.

Sara Reed, Máster en Ciencias, terapeuta matrimonial y familiar, co-investigadora del ensayo de UConn y presentadora en el evento CIIS, habló con Filter sobre estos temas. “La medicina psicodélica fue un campo que me eligió”, dijo Reed, quien no tenía experiencia previa en esta esfera. “Y yo acepté la llamada. Nuestro espacio está compuesto por personas de color, y nos aseguramos de que los participantes de color reciban un tratamiento culturalmente informado que sea sensible a sus traumas e historias, ya sean raciales, sexuales o de otro tipo”.

Según Reed, sólo dos investigadores principales, en los 14 sitios de prueba de Fase III sobre Éxtasis en toda América del Norte y en el extranjero, son mujeres de color. También compartió datos demográficos raciales de los participantes en los ensayos realizados en el período 2016/2017. Los participantes blancos estaban excesivamente representados en un 76 por ciento, aunque sólo constituían alrededor del 60 por ciento de la población de los Estados Unidos. (Los participantes asiáticos también tenían una representación excesiva). Los participantes negros y Latinx estaban sub-representados, y cada uno constituía sólo alrededor del 3 por ciento de la población estudiada.

Reed ofreció varias explicaciones para estas desigualdades. “Por supuesto, hay una historia terrible de personas en la investigación clínica que utilizan cuerpos negros, marrones y amarillos para experimentar”, dijo. “Existe una guerra, disfrazada de Guerra contra las Drogas, [que en realidad va] contra las personas negras, marrones y pobres, [y por lo tanto] no tiene gente de color haciendo cola en la puerta para ser examinados en el marco de este estudio. Y en las comunidades de color la búsqueda de ayuda para enfermedades mentales todavía está estigmatizada”.

“Lo que aprendí en mi viaje en la comunidad psicodélica es que es muy preferencial”.

Oriana Mayorga, directora de participación comunitaria para Psymposia.com y activista psicodélica, compartió sus impresiones sobre actitudes dañinas dentro del campo. “Lo que he aprendido en mi viaje en la comunidad psicodélica es que es muy preferencial”, dijo. No todos tienen acceso a estos medicamentos, o lo tendrán [recién] cuando sean legalizados. Me motiva el permanecer alerta para asegurarme de que las personas con poder aseguren el acceso a todos. Es fundamental que también prioricemos el trabajo de justicia social y que construyamos espacios seguros para las personas marginadas, las mujeres y los sobrevivientes de abuso sexual y violencia”.

Mayorga describió una serie que ella ayudó a crear para su plataforma, llamada Psychedelic Sisters in Arms. “Mis colegas y yo queríamos ayudar a crear una vía a través de la cual otras mujeres pudiesen compartir sus historias personales de violencia sexual en esta comunidad”, dijo, “para demostrar que, de hecho, somos muchas. Muchas de las mujeres a las que me acerqué son amigas o conocidas cercanas, dado que esta es una comunidad muy unida. Esta serie es muy personal para mí y me comprometo a lograr que se haga justicia a estas sobrevivientes, aun cuando eso signifique simplemente proporcionarles un espacio para que publiquen sus historias personales”. **

Como cualquier otra industria, Psychedelics está luchando para atender los casos de abuso sexual o la violencia dentro de sus instituciones, y a las mujeres no les resulta fácil manifestarse. “Como alguien que estuvo muy involucrada en el proceso que llevó a la remoción de Goldsmith de             Horizons”, dijo Mayorga, “lo que yo y muchas otras personas vimos fue que la prioridad y la energía estaban dirigidas a apoyar su recuperación y su readmisión en la comunidad. Esperábamos que serían las mujeres y las sobrevivientes las que recibirían esa atención, pero en este caso la prioridad no estaba allí”.

“No puedo sino imaginar que hay muchas más mujeres con sus propias experiencias de violencia sexual”, continuó, “pero en vez de creerles y apoyarlas, las ignoramos y tratamos de calificar y cuantificar esas experiencias para determinar si [las mismas] deben ser ‘realmente consideradas’ casos de violencia sexual”.

Mayorga agregó que las mujeres en Psychedelic corren el riesgo de [sufrir] ostracismo o inclusión en           listas negras si alzan sus voces o son demasiado críticas de sus empleadores. Los hombres generalmente controlan la financiación y el empleo en las instituciones, lo que les da control sobre el discurso público. En términos más generales, como ocurre en el mercado laboral más amplio, las mujeres que deciden criar a sus hijos ponen en riesgo su seguridad laboral en el largo plazo si se ausentan de sus carreras por licencias.

Mayorga subrayó que las mujeres de color enfrentan obstáculos particularmente significativos en el campo psicodélico. “Ya están en desventaja al no tener la misma red y los mismos recursos que las mujeres blancas”, dijo. “Son las más fáciles de desechar. Lo que es especialmente decepcionante es que yo encuentro muchas mujeres en esta comunidad que acatan las estructuras patriarcales y los hombres y organizaciones problemáticos”.

“No importa quién seas como mujer, se experimenta un dolor y una lucha que sólo otras mujeres pueden entender”.

Mary Carreon, una editora de noticias que ayuda a cubrir historias psicodélicas para High Times, explicó cómo las mujeres que consumen drogas son tratadas de manera diferente por la sociedad.  “Hay un estigma agresivo hacia las mujeres que usan [drogas] psicodélicas”, dijo, “especialmente si se trata de una madre o un padre fumando marihuana. Son vistos como irresponsables, como una amenaza o como malvivientes o personas que no piensan”.

A lo largo de la historia, señaló Carreon, las mujeres han sido las sanadoras de la sociedad. Los roles de las “mujeres de la medicina” en varias civilizaciones son un ejemplo. “Es un rol natural para las mujeres estar a cargo de algo que tenga que ver con la curación”, dijo. “La intención por detrás de la crianza femenina puede ser más fuerte que la de los hombres, y esto podría trasladarse al liderazgo femenino en lo que tiene que ver con la investigación y el estudio psicodélicos”.

“No importa quién seas como mujer, se experimenta un dolor y una lucha que sólo otras mujeres pueden comprender”, continuó. “Los psicodélicos pueden realmente transformar estos traumas e inseguridades que la sociedad crea en las mujeres. Hay un gran nivel de ‘autenticidad’ que puedes ver en ti mismo a través de esa experiencia, y no creo que tengamos la capacidad de hacerlo a menudo”.

El masivo potencial curativo de la medicina psicodélica no se aprovechará si la legalización no se acompaña de pasos sustanciales para promover la igualdad de acceso. Si el éxtasis, la psilocibina y otros tratamientos similares se vuelven legales en los Estados Unidos, continuarán siendo muy costosos. La psicoterapia asistida por éxtasis, por ejemplo, requiere dos psicoterapeutas, terapia antes y después del tratamiento y una o más sesiones de éxtasis de varias horas de duración, con hospitalización nocturna.

Aun cuando dicho tratamiento, tan intensivo en términos de trabajo, estuviese totalmente cubierto por los planes de seguro de salud, los pacientes sin seguro quedarían excluidos, y son justamente estos pacientes los que son mayoritariamente negros y Latinx, según un estudio de 2014 de la Agencia para la Investigación y Calidad del Cuidado de la Salud.

“Las personas de color a menudo no son consideradas hasta último momento, y estamos tratando de cambiar eso”.

Reed continúa estudiando de qué forma la medicina psicodélica puede ayudar a las personas de color, y presiona para lograr un acceso igualitario. “Ciertamente, hay una falta de carácter intersectorial en las discusiones sobre 'las mujeres en la psicodelia'", dijo. “Todavía hay mucho trabajo por hacer y el espacio psicodélico es muy blanco. Cuando los investigadores desarrollan estos tratamientos, las personas de color a menudo no son consideradas hasta último momento, y estamos tratando de cambiar eso”. Insta a las partes interesadas de la comunidad a apoyar voces más diversas, incluidas las personas más jóvenes y las personas que trabajan fuera del ámbito de la ciencia y la academia.

Mientras la investigación médica lucha para cumplir la promesa de psicodélicos para todos, Mayorga está presionando para que las mujeres sean más asertivas en este campo. “Si eres testigo de algo problemático, hazte oír”, aconsejó. “Si para ti es peligroso hacerlo [sola], busca mujeres en las que puedas confiar para tener más poder junto a ellas. Muchas voces pueden más que una sola. También pienso que las mujeres [deben] ocuparse de sus propios asuntos. Necesitamos construir nuestras propias organizaciones y estructuras y emplear a otras mujeres”.

Carreon estuvo de acuerdo en que las mujeres deben ayudarse mutuamente y exigirse responsabilidades entre sí. “No hay nada más importante hoy que [el hecho de que] las mujeres se miren a sí mismas y encuentren su poder, y que dejen ir todo lo traumático [para poder] trascender”, dijo. “Las mujeres no podemos permanecer en silencio, tenemos que levantarnos y ser inteligentes, y ser todas las cosas que la sociedad nos dijo que no debíamos ser”.

“Los hombres han dominado esta narrativa durante mucho tiempo”, agregó Mayorga. “Necesitamos ser intencionales en la construcción con personas de todas las edades, razas y etnias. Asegurarnos de que no permaneceremos en silencio cuando presenciemos una injusticia es fundamental para nuestra supervivencia”.

* Alexander Lekhtman es un escritor que cubre las políticas de drogas, su ciencia y su cultura. También es un músico que espera cambiar el mundo a través de las líneas auxiliares del pentagrama y la legislación. Vive en la ciudad de Nueva York. www.alexanderlekhtman.com

** Si tiene una historia para compartir con Oriana Mayorga para su serie, puede contactarla en oriana.mayorga@gmail.com.