El Remedio de la MDMA

Investigadores, académicos, profesionales de la salud y activistas de todo el mundo están uniendo esfuerzos para que los gobiernos levanten el veto a la investigación con la MDMA, sustancia básica que se encuentra en el éxtasis, debido a los esperanzadores resultados que se han empezado a dar conocer tras su uso en el tratamiento del trastorno por estrés postraumático en soldados que regresaban del frente, víctimas de abusos sexuales y maltratos físicos durante la infancia, por citar algunos casos, donde la mala experiencia crea un encierro y un aislamiento personal del que es muy difícil salir por la reclusión interior impuesta que ella supone originado un trauma

Si bien debe decirse que la MDMA no llega a la calle en estado puro pues es mezclado con ketamina, cafeína y otros compuestos químicos que la alteran produciendo de esta forma el éxtasis  y sus consabidos efectos dañinos, cuando se administra bajo estricta supervisión terapéutica y no se mezcla con otras drogas, los efectos son muy similares a los que se encuentran entre los consumidores recreacionales de éxtasis con la diferencia de que en palabras del psiquiatra Leo Zeoff, conocido en algunos círculos como el “secret chief”, “la belleza y amor y bienestar emocional y aceptación de uno mismo y de realización de propia perfección” ayudan a abrir las puertas de las cárceles interiores donde los pacientes se han visto obligados a recluirse.

Esta idea no es nada nueva, a decir verdad los experimentos con la MDMA empezaron en la década de los 70 y continuaron hasta la mitad de los 80 cuando esta sustancia comenzó a adulterarse y a saltar al terreno recreacional y la DEA la prohibió. En su artículo MDMA (Éxtasis): Usos y Potenciales Terapéuticos, publicado en la revista Cultura y Drogas, José Carlos Bouso y Gregorio Gómez-Jarabo hacen una interesante reflexión sobre como durante el tiempo en el que el MDMA fue permitido se repartieron más de 500.00 dosis y como una vez que se prohibió en los EEUU en un solo año se  produjeron el mismo número de dosis e incluso como en una sola ciudad de Texas en un solo mes se vendió la misma cantidad.

Atendiendo  a las recientes llamadas de gentes tan distintas como el jefe de los servicios públicos de salud de British Columbia (Canadá) quien ha recalcado que solo la adulteración que sufre la MDMA es responsable de los  daños originados por el éxtasis, o las continuas reivindicaciones del eminente científico británico Professor Nutt para que en el Reino Unido también se puedan llevar a cabo investigaciones como las que en los EEUU la Multidisciplinary Association for Psychedelich Studies (MAPS) está realizando, con excelentes resultados, para tratar el trastorno por estrés postraumático desde el 2008 de los veteranos de la  guerra, se puede afirmar que el veto a la experimentación con la MDMA ha sido un fiasco garrafal, ya que si algo ha quedado demostrado es que el tratamiento con esta sustancia es más efectivo e infinitamente más barato que los psicofármacos convencionales. Esto, sin ánimos de ser cínico, supone que el proyecto de investigación que está desarrollando MAPS en un plazo de 10 años solo cuesta 10 millones de dólares, cantidad totalmente irrisoria si se compara con los miles de millones invertidos en tratamientos convencionales y poco efectivos. Además a esto hay que añadir que el coste de producir MDMA es también muy bajo y que su patente ha caducado por lo que ninguna multinacional farmacéutica  parecería estar interesada en invertir en algo que no les va a producir ningún beneficio  

La excelente relación entre terapia y la MDMA está perfectamente descrita en el artículo  anteriormente mencionado donde los autores citando a otro reconocido psicoterapeuta afirman que la MDMA es “una sustancia que parece evocar un estado alterado de conciencia fácilmente controlable con connotaciones emocionales y sensuales” y que si se administra de forma controlada resulta bastante segura. Entre los pioneros que experimentaron con ella se encontraban los nuevos grupos afines al movimiento New Age y las viejas escuelas de crecimiento personal como la Gestalt, el psicodrama o la bioenergética, el movimiento del potencial humano y las psicologías transpersonales, pero también en el marco de terapias fenomenológicas y psicodinámicas.

El secreto del éxito de la MDMA se debe a sus caracteres  empatógenos y entactógenos. El primero indica que produce empatía mientras que el segundo genera contacto con el interior. Esta combinación es resulta perfecta para el paciente porque gracia a ella se desinhibe, se siente a gusto consigo mismo, pierde el miedo a enfrentarse con sus fobias mientras ve en su terapeuta una persona en la que confiar y a quien poder contarle todo lo que pasa por su cabeza en libertad sin miedo a sentirse rechazado y por tanto viéndose libre de la vulnerabilidad emocional de sentirse incomprendido como lo puede ser en el mundo fuera de la consulta. Gracias a estos sentimientos se forja y estrecha una fortísima alianza terapéutica entre el profesional que recibe con total naturalidad las autenticas causas del problema de su paciente sin que este sufra. 

Este descubrimiento de la razón última que ha llevado al paciente a la consulta es lo que se conoce en términos terapéuticos como el insight  y la manera de enfrentarse a él no debe ser entendida como un mero proceso intelectual sino que además tanto el terapeuta como el paciente deben estar listos para tratar la carga emocional que se libera una vez que se comienza a indagar en los orígenes del problema. Si bien aceptar el problema mediante la “cura del habla” puede ayudar, conviene no olvidar que esta misma puede crear secuelas y provocar ansiedades que se permutan continuamente volviendo al origen, o por decirlo de otra forma, abriendo la puerta de la celda interior de forma temporal para poco después volver  a cerrarla de una forma más traumática, pues de todos es sabido que después de ver la luz después de mucho tiempo retornar a la oscuridad es un proceso doloroso, como lo es creerse libre de un dolor para poco después volver a ser su presa.  

Lo que consigue la MDMA mediante sus efectos es precisamente destrozar los muros del encierro, permitiendo de ese modo no solo la desaparición traumática de la mazamorra sino también la vuelta a la claridad de la mente en paz y harmonía.