En tierra de nadie

El diagnóstico dual se define como la coexistencia de problemas mentales y el  abuso de alcohol o de drogas en una persona. Es una materia muy gris porque nadie sabe a ciencia cierta si el problema mental lo originó  el consumo de substancias ilícitas o peligrosas o si por el contrario estas causaron el problema mental. En un ejemplo clásico de tratar de demostrar si el huevo fue anterior a la gallina la que gente que vive con este diagnosis sufre todas las contrariedades de los enfermos mentales y los consumidores de drogas. La razón es muy sencilla de entender, los profesionales de la salud mental generalmente demandan a sus pacientes que dejen de consumir cualquier substancia si quieren comenzar o continuar tratamiento mientras que las personas que trabajan en materias de adicción y rehabilitación no tienen generalmente el conocimiento suficiente para tratar problemas mentales     

A esto hay que añadir que el diagnóstico dual no solo afecta a la gente en términos médicos si no también en temas sociales ya que problemas como el desempleo o la dificultad para acometer bien un trabajo, la imposibilidad de encontrar un lugar para vivir, diferentes problemas con la ley y un continuo vaivén entre diferente servicios de atenciones primarias y secundarias con el consiguiente mareo de papeleo entre distintos trabajadores y agencias sociales dejan a los pacientes sumidos en un mar de dudas pensando que solo ellos tienen la culpa de sus problemas mientras que nadie parece encontrar una solución al origen de sus males. Esto en otras palabras quiere decir que la gente que vive con este diagnostico sufre la doble estigmatización de sumar por una parte las consecuencias de consumir drogas y ser un paciente mental por la otra.      

Una de las causas más comunes por las que la gente cae en esta situación se debe a la falsa impresión de que la automedicación es buena y que el consumo desorganizado de medicinas  o drogas pueden ayudar a aliviar problemas mentales. El consumo de alcohol es tal vez el más claro ejemplo de esto. La gente empieza a disfrutar la bebida para olvidarse de sus problemas o simplemente alcanzar un breve momento de euforia que generalmente concluye con un empeoramiento del estado del ánimo una vez que los efectos han desaparecido. Esto no es de extrañar, ya que es más fácil beber que asumir que alguien necesita ayuda y acudir a un profesional. En otras ocasiones para librarse de los efectos secundarios de las medicaciones recetadas y que en muchos casos pueden producir cansancio, tedio, sopor y otras reacciones físicas que alteran el funcionamiento normal del cuerpo los pacientes acuden a las drogas o al alcohol para suministrase un subidón  pensando que así que contrarrestaran tales efectos.    

El problema que esto supone es que en la mayoría de los casos retornar a los niveles de actividad anteriores a la crisis es muy difícil debido a los cambios y secuelas que los trastornos provocan en la gente. Así que la voluntad y el deseo de volver a ponerse en marcha, la medicación, la terapia y el abuso de substancias ilícitas crean un círculo vicioso y una dependencia destinada a buscar un estado ideal y melancólico que no puede repetirse. Por otra parte el mayor problema con el consumo de alcohol o de drogas es no solo que tapa los síntomas de las enfermedades mentales si no que además las agrava. El cannabis por ejemplo pude revitalizar episodios psicóticos en gente propensa sufrir esquizofrenia o trastorno bi-polar mientras que el alcohol aumenta la depresión. Además todos los síntomas comunes ligados al abuso de drogas ( necesidad de aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos, sentimiento de dependencia o miedo a parar, perdida de motivación, problemas financieros o escaso rendimiento en educación o en el trabajo) pueden deteriorar los problemas agravando las consecuencias de sus orígenes.   

 

Las cifras de personas afectas por el diagnostico dual son ciertamente preocupantes y algunas fuentes afirman que en el Reino Unido afectan entre un 30 y un 70 por ciento de la gente referida a los servicios sociales. Continuando con estos datos la ONG británica MIND dedicada a defender los derechos de los enfermos mentales afirma que entre un 22 y un 44 por ciento de los pacientes admitidos en los hospitales psiquiátricos tienes problemas con las drogas o el alcohol. Estos datos también avalan la idea de que entre un 60 y 80 por ciento de que la gente admitida en hospitales de máxima seguridad también tiene problemas con las drogas o el alcohol al mismo tiempo que sugieren la posibilidad de que  dos tercios de la gente que contacta con servicios de rehabilitación tienen problemas mentales. Los motivos detrás de estos datos se deben principalmente al aumento de drogas en las comunidades y a la desinstitucionalización de los pacientes

El diagnóstico dual no es un campo homogéneo donde cada paciente recibe igual tratamiento debido a sus circunstancias personales. La gente puede ser referida a distintos profesionales durante un episodio de intoxicación, también pueden ser consumidores de una o más sustancias o incluso pueden sufrir de más de un problema mental. La situación por lo tanto requiere el evaluar y establecer prioridades para recomendar un tratamiento efectivo. Sin embargo, el tratar de comprender las principales causas impide ver las diversas complejidades de las naturalezas de los pacientes. Los servicios de salud y rehabilitación tienden a centrarse en sus respectivas áreas de conocimiento sin prestar demasiada atención los unos a los otros. Como consecuencia no es demasiado inusual que los problemas de cada individuo sean compartimentados y aislados diluyendo de esta forma las razones detrás que los originan. Esto se pone de manifiesto con las diferentes filosofías que cada servicio utiliza con sus pacientes. El ejemplo más claro quizás sea la negativa de algunos centros de salud mental de admitir a consumidores de drogas debido a su falta de conocimiento mientras que los centros de rehabilitación promueven una política de reducción de daños.

 

 

Por si la más que aparente falta de colaboración entre servicios no estuviese del todo clara en el año 2006 el Ministerio de Sanidad del Reino Unido publicó un informe destinado a los pacientes admitidos en los hospitales afirmando que la mayoría de la gente con diagnóstico dual  tan solo requería intervenciones médicas en vez de profesionales especializados en el tratamiento de drogodependencia. Dicho informe sugería que el desarrollo de estrategias y tratamiento apropiado supervisado por personal debidamente cualificado en la materia debería ser suficiente para tratar a los pacientes. Desde un punto de vista crítico se podría argumentar que la omisión de los profesionales de rehabilitación de consumidores de drogas   podría suponer la imposición del modelo médico sobre el modelo social que muchos activistas de salud mental prefieren seguir. La ONG RETHINK, otra organización británica dedicada a velar por los intereses de los pacientes mentales, aboga por el contrario por un tratamiento más holístico argumentando que los equipos de salud mental deberían mantener el contacto con la persona, sus familiares, sus cuidadores y los servicios de rehabilitación para prevenir recaídas una vez iniciado el tratamiento.