Encarcelamiento de mujeres en el mundo

A primera vista, sería muy extraño pensar acerca de multitudes de mujeres trás las rejas –tal vez porque en la conciencia popular la prisión es regularmente asociada con la violencia y ésta a su vez con los hombres. Las mujeres no entran fácilmente en el marco de brutalidad con que se imaginan las cárceles. Las mujeres no juegan con pistolas, no usan muchas drogas, no se convierten usualmente en criminales ni suelen ser brutales de una manera física y demás. ¿Qué pasa cuando las percepciones que tenemos como sociedad chocan contra la realidad, las evidencias y los números? Tendemos a inventar historias, a clasificar a la gente en diferentes categorías, a forjar una opinión acerca de todo. Pero pareciera que, a veces, la realidad puede superar nuestra percepción –usualmente  de manera dolorosa-- y cuando nos damos cuenta que la realidad es más difícil de lo que podemos soportar, somos presa de frustración, enojo y deseperación.

En el caso de las mujeres trás las rejas, la cruel realidad es que la cantidad de mujeres en prisión en todo el mundo es mucho más grande del que la mayoría de nosotros hubiera imaginado. Tendría mucho más sentido si la mayoría de esas mujeres hubieran cometido crímenes serios –pero no. La mayoría de mujeres presas están convictas por crímenes no-violentos. Algunas están en estado de gravidez, algunas son drogadictas, algunas más son madres y otras extremadamente pobres. En otras palabras, el adjetivo 'criminal' ha substituido al de 'víctima'. Empezaré en los Estados Unidos, el campeón en encarcelamiento femenino, luego  Europa continental y finalmente el Reino Unido. El número de mujeres y los crímenes por lo que han sido convictas es notable.

Encarcelamiento Femenino en los Estados Unidos

Los Estados Unidos de America es el país con el más alto grado de encarcelamiento femenino en el mundo. A pesar del hecho de que sólo representa un 5 por ciento de la población mundial, ese país tiene cerca del 25 por ciento de prisioneras en el mundo. Amén del mayor nivel de encarcelamiento en general, a nivel mundial, los Estados Unidos tienen el más alto nivel de mujeres en prisión.  En las últimas dos décadas en particular ha habido un incremento significativo en el número de prisioneras. De acuerdo con reportes de la Union de Libertades Civiles y el Buró de Estadísticas de Justicia, más de un millón de mujeres están bajo supervisión del sistema de justicia criminal en los Estados Unidos,  si tomamos en consideración todas las formas de supervisión correccional. A partir de 1986, ha habido un incremento del 400 por ciento en el número de reclusas tanto en prisiones federales como estatales.

Lo que es más impresionante es que la gran mayoría de prisioneras fueron convictas por crímenes no-violentos. El número de infracciones relacionadas con drogas es la más común de las causas por las que una mujer termina en prisión, por mucho superando formas de violencia criminal u otras formas de ofensas públicas. Uno de los factores más importantes por el que el número de reclusas ha crecido en los Estados Unidos es la guerra contra las drogas. Después de la aprobación de la Acta contra el Abuso de drogas de Ronald Reagan en 1986, el número de convictas por crímenes no-violentos se incrementó significativamente. Parte de esa Acta incluyó la introducción de sentencias mínimas obligatorias por ofensas menores relacionadas con drogas.

La guerra contra las drogas y las injustificablemente duras sentencias aparentemente afectaron a las mujeres más que a los hombres, haciendo que el número total de mujeres creciera de 4.8 por ciento comparado con un 3.8 por ciento de hombres, de acuerdo con la información del Buró de Estadísticas de Justicia. De 1999 en adelante, 72 por ciento de las mujeres en prisión fueron encarceladas por delitos relacionados con drogas. Un gran número de presas son madres que carecen del tratamiento específico necesario. Cerca de dos tercios de las convictas tienen cuando menos un niño, y el 77 por ciento de esas madres eran el proveedor principal –cuando no el único-- de cuidados de sus menores antes de ir a prisión.

Es increíble que, en algunos estados de la Union America,na las mujeres son encadenadas aún en estado de gravidez.  Así permanecen durante visitas medicas, consultas preventivas  y comparecencias en la corte así como durante el parto, con la justificación de que ello es necesario para evitar que escapen. ¿Quién puede dar crédito a que el país líder en ciencia y tecnología, y supuesto guía en asegurar la existencia de la democracia y los derechos humanos pueda permitir la práctica del encadenamiento? Podríamos asumir que tales prácticas existan todavía en países en desarrollo, donde los derechos humanos no se respetan en algunas ocasiones, pero ¿quién creería que los Estados Unidos  aún emplea éstos? Otro ejemplo de cómo la realidad supera a la imaginación.

Encarcelamiento feménino en Europa continenta y Asia Central

El número de presas en cárceles a través de Europa continental y Asia Central es muy parecido al de Estados Unidos. Podría decirse que los continentes se disputan el ¡premio del mayor número de presas sin razón! De acuerdo con un reporte recientemente publicado por la organización Harm Reduction International, alrededor de 112 mil mujeres están en prisión en Europa continental y Asia Central, y 31 mil 400 de un total de 112,525, guardan prisión por delitos relacionados con drogas.  Siempre de acuerdo con este reporte,  las ofensas por las que estas presas están en prisión son en casi todos los casos, no-violentas y en muchas ocasiones es por la posesión de pequeñas cantidades de droga.

El más alto número de mujeres presas está en Alemania y Francia. Los países con el más alto grado de mujeres presas por delitos de drogas son Tayikistan, (70 por ciento), Letonia,  (68 por ciento), Portugal (47.6 por ciento) Estonia (46 por ciento), España (45.5 por ciento), Grecia (43.7 por ciento), Italia (42.9 por ciento), Suecia (41 por ciento) y Georgia (34 por ciento). El menor porcentaje de presas por delitos relacionados con drogas se encuentra en Polonia. En Europa occidental, hay más de 7 mil cien mujeres en prisión, con sólo un 17 por ciento (mil 219) por delitos relacionados con drogas.

El reporte reveló que la legislación de drogas actual en Europa continental y Asia Central afecta a las mujeres desproporcionadamente, ya que los delitos de drogas son la primera causa por la que las mujeres son puestas en prisión. Muchos Estados en Europa continental y Asia Central implementan rígidas y severas políticas contra las drogas, las cuales dejan de lado los retos que las mujeres deben enfrentar en la realidad, tales como la pobreza, analfabetismo, historia de familias disfuncionales, abuso físico y sexual, problemas como el Síndrome de Inmunodeficiencia Humana, desórdenes psiquíatricos y demás. Como se concluyó, las mujeres que sobreviven en pobreza están impedidas de pagar multas por delitos menores, lo que incrementa su vulnerabilidad en caso de ser detenidas.  Es alarmante que la dependencia de las drogas no se reduce o cambia en prisión, sino que usualmente se deteriora y crece. En muchos países europeos programas de reducción de daños y  servicios de tratamiento no están disponibles en los centros penitenciarios.

El reporte evidenció la necesidad de reformar cómo se realizan las sentencias a fin de que éstas tomen en consideración los derechos humanos y que no se castigue a víctimas inocentes, sino que busque mejorar su vida y salud. El Comité sobre Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas ha expresado su fuerte preocupación acerca de este punto y por el número de mujeres 'prisioneras por delitos de drogas o por la criminalización de ofensas menores parecen indicativos de la pobreza de mujeres'. El comité continuó que el gobierno debería 'intensificar sus esfuerzos para entender las causas del aparente incremento de la criminalidad femenil y buscar estrategias alternativas de sentencia y custodia para delitos menores'.

Prácticas como el encadenamiento de presas en estado de gravidez no han sido reportados en Europa pero el sistema de justicia criminal debería ser sujeto de cambios que incluyan la provisión de servicios específicos de género en el diseño de políticas, priorizando las necesidades de presas en estado de gravidez y mejorando estrategias de reducción de daños y servicios de salud. Una buena manera de comenzar sería incorporar el sistema de justicia criminal con políticas de salud para que tanto mujeres como hombres –pacientes- usualmente drogadictos- y no criminales tengan acceso a un tratamiento de salud adecuado  así como a programas de reducción de daños.

Encarcelamiento de mujeres en el Reino Unido

Desafortunadamente, el Reino Unido no ha sido la excepción de la regla en cuanto al innumerable encarcelamiento de mujeres. Un estudio publicado por Radcliffe-Oxford informa que, como se esperaba, los hombres generalmente han superado en número a las mujeres, mientras que las mujeres han superado a los varones en el sistema psíquiatrico. Sin embargo, un gran número de reclusas está trás las rejas, a pesar de la común asociación de cárceles con hombres.

Las estadísticas sobre prisiones se obtienen de manera distinta en diferentes regiones del Reino Unido, dificultando el conocer cuál es exactamente el número de reclusas. Las estadísticas disponibles de la Home Office señalan que el número de reclusas en Inglaterra y el país de Gales creció de mil 560 en 1993 a cuatro mil 672 en 2004, y comenzó a reducirse hasta cuatro mil 248 en 2006. Entre 1991 y 2001 el número de mujeres entrando en prisión creció un 223 por ciento, mientras que el número de convictos varones aumentó un 74 por ciento. Este notable incremento en el número de reclusas se puede atribuir a 'más severas respuestas a menos serios crímenes' de acuerdo con el Home Office.

La institución caritativa 'Women in Prison', que apoya campañas contra el encarcalamiento femenil, reportó alarmantes estadísticas sobre las malas condiciones, deprivación y mala salud mental de las mujeres en prisiones británicas: 70 por ciento de ellas denunciando severos problemas mentales, 50 por ciento reportando ser víctimas de violencia doméstica y abuso infantil, 37 por ciento han atentado y 27 por ciento ha cometido suicidio durante 2003 y 2004 y un 20 por ciento han crecido bajo la tutela del Estado y lejos de su familia.

Existen muchos testimonios que demuestran que las mujeres han sido humilladas, torturadas y degradadas por el sistema de prisiones del Reino Unido es interesante mencionarlos y denunciar el horrible racismo y explotación de la mujer. De acuerdo con una investigación del diario The Guardian de hace tres años, el abuso sexual es la forma de humillación más común en las prisiones del Reino Unido.  Los empleados de las prisiones abusan a las reclusas a cambio de beneficios tales como cigarros, jabón e incluso salidas de la prisión.

Es difícil concebir que los empleados abusen de su 'poder' con el fin de aniquilar la dignidad de las mujeres en posiciones de debilidad de las maneras más horrendas. También es difícil imaginar que mujeres encarceladas por ofensas menores como uso de drogas o crímenes pequeños, mujeres que han sufrido miseria, pobreza e infelicidad constantes durante su vida y que fueron sentenciadas de manera injusta, sean castigadas de nuevo, ahora por un sistema legal, como la prisión y de una manera más cruel.

La investigación incluye tesimonios individuales de mujeres en prisiones británicas quienes han sido hostigadas sexualmente. Todas las presas han denunciado hostigamiento de los empleados, tanto por parte de hombres como de mujeres. Algunas de ellas explican que en la mayoría de los casos es difícil rechazar el sostener relaciones sexuales, ya que éstas las permiten a las reclusas reducir sus sentencias, ser trasladadas a instalaciones con mejores condiciones o inlcuso encontrar trabajo. Una mujer dijo 'esto es parte de la vida normal de la via en prisión y es muy intimidante. Si no accedes a las proposiciones de los empleados de la prisión, no progresarás, no obtendrás buenos trabajos o los cursos que te ayudan a obtener un salida más rápida de prisión'. Favores sexuales incluyen desvestirse para las revisiones, bailar en las piernas de alguien, tener sexo con hombres o mujeres y muchos otros. Sara Taylor (34 años) denunció 'Toda la situación es horrible. He sufrido abuso sexual en mi vida y no espero verlo en prisión, donde se supone que existe la provision de cuidado. Es realmente muy malo'.

Para retomar a lo que describía en un principio como más alla de la imaginación, ahora debería ser claro cómo esas violaciones a los derechos humanos y violaciones a la integridad individual no sólo exceden la imaginación si no la lógica. Se acepta normalmente que los convictos en prisión sufren regularmente de locura y mala salud mental y que por esta misma razon son enviados a prisión. Pero, ¿qué tan correcto sería plantear el argumento de que las instituciones, gobiernos, oficiales y todos esos agentes que tienen la obligación de guiar en la sociedad, carecen  de un sentido de racionalidad, sensibilidad y humanidad?  Friedrich Nietzsche hizo la siguiente observación en su libro 'Beyond Good and Evil (Más allá del bien y el mal) La locura es rara en individuos-- pero en grupos, partidos políticos, naciones y edades, es la regla'. Creo que esta frase sumariza la irracionalidad e injusticia de la encarcelación masiva femenina alrededor del mundo junto con el cruel e inhumano tratamiento de las mujeres en las prisiones.

Fuentes:
http://www.bjs.gov/content/pub/pdf/cpus09.pdf
http://www.ihra.net/contents/1188