Estudiantes borrachos

Cada adulto es capaz de recordar la primera vez que se emborrachó y que bebida no  va a volver a probar como consecuencia de la monumental resaca del día siguiente aunque uno nunca puede estar seguro de cuanto bebió o como terminó la noche. Nunca volveré a beber tequila a no ser que sea mezclado en forma de margarita con mucha sal. Solo tengo 20 años y estoy a 5 meses de llegar a la edad legal en los EEUU para consumir alcohol. El venir a Inglaterra donde puedo beber  en cualquier parte sin que la policía me multe o la gente me mire mal me ha dado perspectiva para pensar en las dificultades que los estudiantes americanos tienes que sortear para obtener bebidas alcohólicas. Rogarle a tu hermano mayor o pagarle a un amigo con una tarjeta de identidad falsa son las dos maneras más fáciles que los adolescentes tienen para beber cuando todavía no tienen la edad legal. En Inglaterra puedo tomarme una sidra con la comida y un vaso de vino blanco con la cena y de paso disfrutar del placer social de la bebida y del sabor del alcohol. En América, la mayor parte de mis amigos beben una o dos noches a la semana y  como no pueden beber en público se emborrachan  hasta la saciedad poniéndose ciegos con los peores  y más baratos licores.       

Las borracheras masivas e incontroladas de los adolescentes americanos se han convertido de hecho en un gran problema. Según el Center for Disease Control and Prevention ( CDCP), una agencia federal del gobierno norteamericano dedicada a proteger la salud pública, el 90% del alcohol consumido por jóvenes menores de 21 años se ingiere de forma masiva e incontrolada. El estudio también sitúa en el mayor grupo de riesgo a los jóvenes entre los 18 y 20 años y asegura que un 90% de los graduados de educación secundaria han experimentado con alcohol y que al menos un 35% de los americanos han bebido demasiado por lo menos una vez en las dos últimas semanas. El  CDCP define beber demasiado como consumir 5 o más bebidas para hombres y 4 para mujeres en menos de dos horas. Una bebida podría ser una cerveza, un chupito, o cualquier otra  de contenido alcohólico

En lugares donde beber alcohol es legal a los 18, como Australia, es casi sorprendente comparar las cifras con los Estados Unidos ya que apenas se registran cifras por encima del 10% a la semana de borracheras masivas. Mientras que en Inglaterra y en Irlanda donde aproximadamente el 30% y el 50% de los hombres y mujeres se emborrachan estrepitosamente al menos una vez a la semana respectivamente para los australianos las cantidades para determinar las tasas de alcoholemia varían ligeramente con respecto a los EEUU siendo 7 para los hombres y 5 para las mujeres. El Reino Unido define el beber en exceso como consumir más de 8 unidades para los hombres (más o menos tres pintas de cerveza) y 6 o más unidades para las mujeres (más o menos dos vasos grandes de vino). Los EEUU tienen el límite más alto de alcohol que un individuo puede beber para ser considerado como bebedor compulsivo así que tal vez en comparación con la definición del Reino Unido de consumidor masivo existe un mayor riesgo del que pensamos. Los EEUU es uno de los cinco países del mundo que tienen una la edad mínima de consumo de alcohol puesta en los 21 años y aunque los americanos consumen menos alcohol que  el resto de los países mencionados los jóvenes participan cada vez más en borracheras masivas y colectivas y por esta razón el fenómeno es más dañino en el largo plazo para la salud que beber de forma moderada y controlada.           

Después de experimentar muchas noches de viernes teniendo fiestas silenciosas en los dormitorios de la universidad escondiéndonos de la policía del campus ahora puedo ver los efectos negativos del alcohol ya que vivimos inmersos en una cultura donde aprendemos a beber a toda prisa para que en el caso de que la policía nos pille al menos podamos decir que la experiencia valió la pena. Probablemente esta actitud sea el origen de futuros comportamientos irresponsables que vayamos a arrastrar de por vida. Si la edad mínima para consumir fuese menor a los estudiantes se le podría dar una oportunidad para formarse en la cultura del alcohol de una manera más responsable antes de ocasionar daños irreparables.