Estudio: El Tratamiento Farmacológico en Prisión Reduce las Muertes por Sobredosis de Opiáceos a Nivel Estatal en un 12%

Un nuevo estudio ha demostrado la eficacia de un programa de tratamiento de opioides para prisioneros en el estado estadounidense de Rhode Island, lo cual tiene profundas implicancias para la política nacional.

Ser arrestado no es agradable. Se hace mucho más difícil conseguir trabajo, beneficios del gobierno, apoyo de amigos y familiares, y más. Pero también es particularmente peligroso para las personas que usan drogas. Los períodos de abstinencia, ya sea por elección o por falta de acceso a las drogas en prisión, reducen la tolerancia del organismo, y cuando las personas que usan drogas salen de prisión corren un riesgo mucho mayor de [sufrir una] sobredosis si comienzan a consumir de nuevo. Sin muchas opciones fuera de prisión, volver a las drogas es [algo] frecuente. Como consecuencia de la crisis de opioides en Estados Unidos, Rhode Island comenzó a examinar a todos los reclusos [para constatar] trastornos por consumo de opioides y a ofrecer tratamiento asistido por medicamentos (MAT, por sus siglas en inglés) para cualquiera que lo necesitara.

MAT es una estrategia para tratar patrones problemáticos de consumo de drogas o alcohol mediante la prescripción de un fármaco sustitutivo similar, generalmente administrado en un ámbito clínico, con el objeto de manejar los síntomas crónicos de la dependencia. Normalmente, también se combina con un elemento de terapia conductual.

Para este tratamiento el programa en Rhode Island utiliza tres fármacos diferentes. Los dos primeros, la metadona y la buprenorfina, son opioides de larga duración que carecen de la intensa potencia de sustancias como la heroína. Estos dos fármacos se usan para aliviar los síntomas de la supresión y disminuir o prevenir las ansias. El tercero es la naltrexona, que bloquea la capacidad de drogarse al extremo con opioides y que puede reducir los deseos de usarlos. Cada terapia se ajusta a cada paciente individualmente según criterios clínicos, para crear un programa de tratamiento contundente e integral, del que pueda hacerse un seguimiento después de la excarcelación.

Un estudio [comparativo] de los seis meses  - anteriores y posteriores - a la implementación del programa ha mostrado reducciones enormes en [el número de] muertes por sobredosis después del encarcelamiento, disminuyéndolas en un 61 por ciento, [pasando] de 26 muertes por sobredosis de personas recientemente encarceladas antes de que el programa comenzara, a sólo 9 después de su implementación. Esto representa una disminución del 12 por ciento en la tasa integral de mortalidad por sobredosis en el estado. “Este programa llega a una población - extremadamente vulnerable, en un momento extremadamente vulnerable - con el mejor tratamiento disponible para el trastorno por consumo de opioides”, dice la coautora del estudio Jody Rich. Ella agrega que, durante el estudio, hubo aumentos en el suministro de fentanilo y otros opioides potentes. Por lo tanto, concluye, “[incluso] en el contexto de un empeoramiento del riesgo de sobredosis, de hecho vimos un descenso en las muertes por sobredosis”.

Si bien algunos estados en los Estados Unidos ofrecen opciones similares para el tratamiento de la dependencia de opioides, las mismas carecen del [mismo nivel de] integralidad, y la mayoría de ellas no provee ningún tipo de seguimiento sencillo después de que un recluso ha cumplido su condena. Esto es crucial, debido a la mayor vulnerabilidad de las poblaciones recién salidas de prisión. Es importante señalar que Rhode Island es un estado bastante pequeño, pero el programa podría ser implementado a escala local en ciudades o condados [cuyas autoridades tuvieran] la voluntad de hacer un cambio para mejorar.

Una posición común de crítica es que MAT no hace más que sustituir una droga por otra. Un problema con esta crítica es que se apoya exclusivamente en la retórica inflexible del [concepto de] sólo-abstinencia que se ha instalado firmemente en la discusión sobre el uso de drogas en los Estados Unidos. Los programas que hacen hincapié en la sobriedad absoluta han salvado muchas vidas, pero no funcionan para todos. Representan solamente un lugar en el vasto y variado espectro de la reducción de daños, aunque están presentes (y a menudo son la única opción) en los programas de la mayoría de las cárceles y centros de rehabilitación.

MAT es una forma de tratamiento viable y eficaz que puede representar una fase importante de transición para la [modalidad de] recuperación [basada en la] abstinencia, si el paciente así lo desea. Los puristas de la abstinencia argumentan que uno debe “cortar de golpe”, pero muchos luchan por hacer este cambio tan abrupto por razones conductuales o químicas. Los viejos hábitos son difíciles de erradicar, y - en general - la dependencia puede ser muy difícil de superar, y aún más de forma repentina. Además, muchas personas tienen o pueden tener una relación con drogas que pueden mantenerse de forma saludable, sin suprimirlas por completo. Sin embargo, a pesar de la evidencia [que existe] sobre la eficacia de MAT, la abstinencia todavía se considera habitualmente como el único objetivo legítimo de tratamiento.

Estamos en una encrucijada [formada por] dos puntos críticos a nivel nacional en los Estados Unidos: la crisis de sobredosis de opioides y el continuo aumento de la industria carcelaria. Si bien son necesarias más reformas para la salud y [dentro del esquema] penitenciario, este es un paso alentador hacia un sistema de justicia penal más humano.

 

Las Sobredosis Fatales Post-Encarcelamiento Después de Implementar Medicamentos para el Tratamiento de la Adicción en un Sistema Correccional Estatal fue publicada por la Revista de la Asociación Médica Americana el 14 de febrero de 2018.