Estos no son los Special K de Mamá

“¡La Guerra contra las drogas no está funcionando!” es el lamento que actualmente recorrer el mundo. Cada vez más países están, silenciosamente, o no tan silenciosamente secundando la causa de Uruguay y acercándose hacia una política de descriminalización basada en la salud de las personas. A pesar de la creciente retórica a favor de la descriminalización, recientemente el Comité sobre el  mal uso de drogas británico (AMCD, por sus siglas en inglés) recomendó al Parlamento que la ketamina, (también conocida como Special K o K), fuera reclasificada como sustancia de Clase B. Actualmente la ketamina está clasificada como una sustancia de clase C, al igual que las anfetaminas o el Cannabis. Este cambio supondría un incremento de dos a cinco años en las sentencias de prisión de los usuarios de esta droga.

¿Por qué esta repentina recomendación cuando la evidencia sugiere que las políticas de descriminalización basadas en la salud funcionan mejor? La AMCD consultó varios estudios para argumentar su recomendación. Según estos estudios existe relación entre usuarios frecuentes de ketamina y problemas de riñón y vejiga. De hecho, los estudios sugieren que el 26% de los consumidores de ketamina sufren problemas de vejiga como unas frecuentes ganas de orinar mientras se consume la droga. Estos problemas pueden ir desde muy leves hasta severos, que pueden resultar en la extirpación de la vejiga.

No se puede negar que la ketamina presenta riesgos para la salud, al igual que el tabaco y el alcohol. Si se abusa de las dos últimas sustancias durante un largo periodo el alcohol y el tabaco pueden derivar en problemas de corazón, hipertensión, cáncer o enfermedades del hígado. Sin embargo, ambas son legales y no aparecen en ningún tipo de clasificación gubernamental.

Aumentar la criminalización se probará completamente inútil cuando se trata de combatir los riesgos de la ketamina. “Genial, ellos (el AMCD) han conseguido incrementar los daños de la criminalización, ¿No sería mejor introducir una política que redujera todos los daños?” se pregunta Niamh Eastwood, Directora Ejecutiva de Release.

Sentencias más duras solo criminalizarán a la gente mientras que fallarán combatiendo los riesgos que la ketamina presenta para la salud. Por no mencionar que la reducción del crimen relacionado con la droga nunca se ha reducido con políticas criminalizadoras. De hecho sería más fácil ayudar a las personas que sufren de los efectos negativas si la droga fuera descriminalizada o legalizada. La única manera de combatir con éxito las enfermedades asociadas con la ketamina es llevar a cabo una aproximación basada en la salud en lugar de criminalizar su uso.

La reclasificación de la ketamina crearía muchos más factores de riesgo asociados con esta sustancia incluyendo un aumento en el mercado de los derivados de la ketamina y la ketamina sintética. De los derivados se conoce que son más peligrosos que la ketamina lo que resultará en más muertes y problemas de salud de larga duración.

La ketamina no es una droga que crea adicción física y las sobredosis de ketamina son muy raras.  Normalmente un usuario de ketamina se desmayaría antes de llegar a la sobredosis. La reclasificación de la ketamina supondría el final de toda la investigación que se lleva a cabo en orden de descubir si existe un tratamiento posible con esta sustancia para la depresión o el alcoholismo.

Mientras los estudios han demostrado que los riesgos que la mayoría de los riesgos de la ketamina son para la salud, existe un gran daño social con la droga. Una ex consumidora de ketamina que sufre de sangrado en la orina dice que ella nunca habría usado la ketamina si hubiera sabido que ésta podría causar esta enfermedad.

El Parlamento debería considerar cómo educar a la gente de manera que decisiones basadas en la información puedan ser hechas. Al final la política sobre drogas es un asunto sanitario y no un asunto de justicia. Esperemos que el Parlamento ingore el consejo del AMCD.