Retos de México en un nuevo entorno para la política de drogas. Blog III: Seguridad

Esta es la tercera entrega de la serie sobre México. Este blog revisa la situación de seguridad en el país.

México está viviendo una dramática situación de violencia debido a que carteles fuertemente armados se disputan a sangre y fuego el control de las rutas de tráfico de drogas (principalmente cocaína, marihuana y metanfetaminas) hacia los Estados Unidos, al tiempo que confrontan la arremetida del estado desde que éste les declarara la guerra en 2006.

Ese año, el gobierno del Presidente Calderón emprendió una fuerte ofensiva contra dichas organizaciones con el respaldo de los Estados Unidos. A través de la “Iniciativa Mérida” este país ha destinado $1.6 billones de dólares en una estrategia conjunta contra los carteles de drogas en la que ha entregado además helicópteros, equipos y entrenamiento militar al gobierno mexicano. No obstante, desde entonces se ha generado una espiral de violencia que ha dejado más de 60.000 personas muertas, lo que ha contribuido a sumir al país en una crisis de gobernabilidad en ciertas regiones.

A esto se suma un aumento sustancial en denuncias de abusos a los derechos humanos por parte de las distintas fuerzas de seguridad involucradas en el combate a las organizaciones criminales, las cuales han sido acusadas de infligir tortura y malos tratos a personas detenidas con el fin de obtener confesiones o información. Del mismo modo, se han hecho cuestionamientos importantes a figuras jurídicas de excepción a derechos humanos básicos. Este es el caso del “arraigo”, mediante el cual una persona puede ser detenida hasta por 40 días más de lo legalmente permitido, sin que se le formulen cargos.

No son infrecuentes, en el país, amenaza y chantajes sobre fiscales, jueces, periodistas, políticos y policías, lo que hace que ejercer estos trabajos en México implique un alto riesgo para las vidas de quienes los ejercen.

Pero la situación de violencia en México no sólo se debe a su rol en el  tránsito de drogas; a éste se suma el de importante productor de ellas, lo que, sin duda, ha agudizado el conflicto. Según la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos, el 39% del total de la heroína incautada en 2009 en ese país había sido producida en México y según el Informe Mundial sobre Drogas 2012, en 2010, México, junto a Colombia, tenían el 7% del total de cultivos de amapola en todo el mundo. El mismo informe indica que en ese año en el país había un total de 16.500 hectáreas cultivadas de marihuana, y le atribuye una producción a gran escala de metanfetaminas que se reflejó en las incautaciones realizadas, las cuales pasaron de 6 toneladas en 2009 a un total de 13 en 2010. Los millonarios ingresos que se generan de esta producción hacen que muchos quieran tener su control a cualquier precio, usando niveles altos de violencia para ello.  

El nuevo Presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha anunciado que su gobierno enfocará todos sus esfuerzos en atender las causas sociales del fenómeno criminal y no sólo las consecuencias de éste. Así, buscará marcar una diferencia con las políticas de su antecesor, las cuales, como se ha dicho, estaban más orientadas a obtener logros militares. En los hechos, esto está aún por verse.

David Giraldo, IDPC, y Jorge Hernández Tinajero, CUPIHD