India y Bolivia: Realidades contrapuestas en el uso de drogas con fines tradicionales

Cada marzo India celebra la llegada de la primavera con un festival de colores. En Nueva Delhi, la gente sale a las calles, se ríe y conversa de manera relajada. Es el día en que las diferencias sociales y religiosas se olvidan y en donde todos beben “bhang”, una popular bebida de leche con marihuana. Esta tradición tiene sus raíces en las celebraciones promovidas por el dios Krishna, el primero al que las castas bajas pudieron rezar gracias al hecho de que nació en una familia de clase baja.

En India es común y aceptado el consumo de cannabis en rituales religiosos, aunque su consumo particular puede ser sancionado hasta con 10 años de cárcel. En la celebración de la primavera, cada indio puede comprar “bhang” libremente en las tiendas sin temor a ser arrestado. De la misma forma como para los indígenas bolivianos y peruanos, el té de coca forma parte de sus tradiciones, la cannabis es parte integral de la cultura religiosa hindú. Es común entre las clases populares indias fumar marihuana o beber un sorbo de “bhang” al final del día para relajarse, estimular el apetito o para estar más alegres. También es usado como bebida alcohólica en matrimonios y en fiestas familiares, a pesar de que para los hindúes el consumo de alcohol está estrictamente prohibido.

Contrariamente a la aparente libertad que tienen en India para seguir sus tradiciones, en países como Bolivia, en donde el consumo de hoja de coca forma parte de la cultura indígena desde mucho antes de la aparición del Imperio Inca, aún es visto como una actividad ilícita. La hoja de coca ha sido declarada como una sustancia psicotrópica prohibida por la comunidad internacional en la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y ha sido una medida fuertemente apoyada por Estados Unidos. Debido a la extrema dependencia del país altiplánico de la cooperación internacional norteamericana y europea, cualquier iniciativa boliviana tendiente a legalizar la coca choca con la opinión contraria de los estados que la apoyan económicamente.

Sin embargo, hasta el momento nadie ha cuestionado el uso de cannabis en India. De hecho, un estudio sugirió que la supresión del “bhang” sería injustificable de acuerdo a la Indian Hemp Drugs Commission dado que su uso es parte importante de la vida social y religiosa en India. Además, la investigación señala que la medida sería impopular y provocaría que la gente busque otras drogas más dañinas.