Información falsa sobre drogas ilícitas se difunde por redes sociales, y las consecuencias podrían ser peligrosas

Las redes sociales constituyen la única fuente de información para mucha gente. GaudiLab/ Shutterstock

Nos hemos familiarizado con el término “fake news” (o noticias falsas) y hemos sido testigos de la rapidez con que estas historias circulan en las redes sociales. Hay historias falsas sobre casi cualquier tema, pero la información errónea sobre drogas ilícitas está volviéndose habitual. Y las consecuencias de esto pueden ser peligrosas, incluso fatales.

Tiende a haber gran interés en los mitos en torno a las drogas en las redes sociales. Este interés es motivado en gran parte por la curiosidad, pero también por el miedo a lo desconocido frente a nuevas y extrañas amenazas, las cuales a menudo carecen de evidencia que sustente la histeria. El interés puede también verse amplificado por los algoritmos que usan las redes sociales para adaptar su contenido en función del historial de búsqueda de los usuarios. 

Sin embargo, dicha información errónea también es ampliamente difundida por los principales medios de comunicación que acrecientan su popularidad al publicar historias que propagan información falsa. La información errónea es llamativa y de fácil acceso en las redes sociales, siendo a veces compartida por familiares y amigos, lo que la hace parecer más fiable. Además, para mucha gente, las redes sociales son su única fuente de información.

Las peligrosas drogas sintéticas son un tema en torno al cual comúnmente se difunden noticias falsas en las redes sociales. Dado el potencial peligro que representan estas drogas, es comprensible la preocupación que despiertan mucha gente. Esta información falsa puede ser dañina, especialmente para aquellos que consumen este tipo de drogas.

Un ejemplo de lo anterior es el mortal fentanilo, un opiáceo que puede llegar a ser entre 50 y 100 veces más potente que la morfina. El mito según el cual se puede sufrir una sobredosis con sólo tocar una pequeña porción de esta droga se propagó en las redes sociales, avalado incluso por la DEA (Dirección de Lucha contra las Drogas de los Estados Unidos) al afirmar que tocar o inhalar fentanilo disponible en el aire podría ser mortal. Habiendo emanado de un organismo gubernamental, mucha gente se tomó en serio esta información, la cual se propagó rápida y ampliamente en las redes sociales aun después de que la comunidad médica estableciera que una sobredosis por contacto dérmico con el fentanilo es imposible.

Entre 2015 y 2019, investigadores rastrearon la diseminación de información sobre el fentanilo usando una herramienta de análisis de medios capaz de identificar el número de artículos con información falsa difundidos por las redes sociales, y de estimar el número potencial de visualizaciones a partir d el número de veces que los artículos fueron compartidos. Los resultados muestran que la información falsa tiene un alcance 15 veces mayor que la información verídica. Esto incluye el mito según el cual el contacto táctil con la droga podría ser tóxico. La mayor parte de esta información falsa sobre el fentanilo se originó en publicaciones Facebook creadas en Texas y Pensilvania, y llegó potencialmente a 67 millones de personas.

 

Falsa información sobre el fentanilo se ha difundido principalmente por Facebook. Erhan Inga/ Shutterstock

 

Aun cuando el uso del fentanilo no es común, este tipo de información falsa puede tener consecuencias peligrosas. Por ejemplo, es posible que una persona evite ayudar a alguien que esté sufriendo una sobredosis si cree que cualquier contacto físico (como realizar masajes torácicos) podría ser dañino.

Otras drogas sintéticas, tales como el Krokodyl y el “Spice” (un tipo de cannabis sintético) también han provocado una desinformación generalizada. El Krokodyl ha sido retratado en redes sociales como un producto químico capaz de carcomer la carne a la primera utilización. A su vez el Spice ha sido descrito en los medios como una droga que puede llevar a los usuarios a arrancarse la ropa, dada la supuesta fuerza “sobrehumana” que les otorga.

A pesar de que es improbable que alguien consuma una droga sabiendo que puede causarle un daño severo, la idea de consumir un producto que permita obtener una fuerza física extraordinaria puede atraer a potenciales usuarios. En ambos casos expuestos precedentemente se trataba de información errónea que, sin embargo, se volvió viral en las redes sociales.

Jóvenes y personas ingenuas son frecuentemente víctimas de información falsa sobre nuevas drogas y sus efectos, tal como ilustra el caso reciente del antihistamínico Benadril. Usuarios reportaron que el consumo de dicha droga causaba alucinaciones, y se desafiaban entre sí para consumirla. Lamentablemente, esto tuvo como resultado la muerte de al menos una persona.

Más allá de estos ejemplos extremos, también se está volviendo usual ver en redes sociales información falsa sobre drogas como el cannabis. En especial, se sugiere que medicamentos a base de cannabis pueden curar todo, desde el dolor hasta el cáncer terminal. Dichas afirmaciones se realizan a pesar de la falta de investigación y evidencia que las respalde. Trágicamente, este tipo de información errónea sobre ciertas drogas ofrece falsas esperanzas a personas que a menudo se encuentran en un momento muy vulnerable de sus vidas. Las afirmaciones falsas son perjudiciales en sí mismas, pero podrían ser realmente dañinas si las personas optan por abandonar un tratamiento médico tradicional para utilizar estos productos, creyendo que así su salud mejorará.

La información falsa sobre drogas ilícitas también puede hacerlas parecer más atractivas para personas que no temen al riesgo. Por el contrario, para algunas personas el atractivo está justamente en el riesgo que significa el uso de drogas. Fake news de amplia circulación pueden incluso ser la razón por la cual algunas personas se inician en el uso de determinadas drogas.

Es importante encontrar formas de reducir la propagación de información falsa para así prevenir cualquier consecuencia peligrosa para la salud. Las redes sociales tienen un rol importante que jugar en la regulación de información, si así lo desean. Educar al público general sobre cómo identificar fake news, y mejorar la educación sobre drogas impartida en escuelas puede también prevenir la propagación de información perjudicial.

Necesitamos aceptar que siempre habrá interés en las drogas y que la información falsa irá a la par con la curiosidad que las drogas generan. Las redes sociales tienen la capacidad de mitigar la información falsa, pero pueden no tener la voluntad de hacerlo si sus intereses comerciales se ven amenazados. En consecuencia, los jóvenes y sus familias deben separar los hechos de la ficción si desean reducir el riesgo potencial que representan algunas drogas.

 

Este artículo fue originalmente publicado por The Conversation bajo licencia de Creative Commons. Lea el artículo completo aquí.

*Ian Hamilton es Profesor Asociado de Adicciones de la Universidad de York, y Patricia Cavazos-Rehg es Profesora de Psiquiatría de la Universidad de Washington en San Luis.