Ketamina, del moquillo a perder la vejiga.

A principios de año, en una miserable y fría noche de enero, dos de mis amigos y yo fuimos a una fiesta privada en el norte de Londres. El viaje a nuestro destino no fue muy agradable, cogimos el autobús equivocado, nos bajamos en una parada cualquiera, y caminamos durante veinte minutos bajo la lluvia para, finalmente, llegar a nuestro destino (admito que las bebidas que tomamos antes de salir no ayudaron en esta situación). Sin embargo, mirando atrás, nuestra jornada fue un placer en comparación con la fiesta a la que asistimos, una fiesta de ketamina.

Al entrar fuimos recibidos por gente que hablaba  sin sentido, guapas mujeres con ojos cristalinos, todos anestesiados y ajenos al  moquillo que caía de sus narices como resultado de inhalar ketamina durante el transcurso de la fiesta. Un hombre se hurgaba la nariz  mientras intentaba enlazar las palabras de una simple frase, completamente ajeno a su entorno. Pero probablemente la cosa más repugnante de todas era la toalla que había en el salón y que se utilizaba como pañuelo colectivo. "Me he sonado la nariz con eso tres veces esta noche", dijo una chica  mientras su amiga recogía la toalla de la alfombra para hacer lo mismo.

Hasta hace poco, yo siempre había pensado que la ketamina (también conocida como Keta, Special K o Kit Kat) era uno de los fármacos más seguros disponibles en el mercado británico. Esto es cierto si consideramos, por ejemplo, factores tales como el "coste financiero que inflige en la sociedad”. Mi opinión sobre su seguridad no se vio realmente afectada por los acontecimientos de aquella noche de enero y aunque me fui de la fiesta asqueado por lo que vi, los problemas de salud que la droga puede llegar a causar era algo que nunca me había parado a pensar (lo digo porque tengo varios amigos que toman regularmente Keta y uno de ellos estaba en dicha  fiesta). Sin embargo, los usuarios de Keta deben tener cuidado, ya que nuevos  problemas de salud relacionados con su uso empiezan ahora  a salir a la superficie con mayor frecuencia, haciendo encantadora la idea del uso de un “pañuelo colectivo” en una fiesta.

El síndrome de vejiga inducido por el uso de ketamina es bastante nuevo. Las primeras evidencias de dicho síndrome fueron documentadas por primera vez en el 2007. El daño que causa es grave y a menudo irreversible, destruyendo por completo la forma de vida de  aquellos que lo padecen. Los médicos, tras oír los síntomas de un paciente con dicho síndrome se inclinaban a pensar que se trataba de una infección de transmisión sexual o de piedras en el riñón. Sin embargo, recientemente se observa una tendencia creciente en el número de urólogos que diagnostican dicho síndrome.

Los síntomas iniciales del  síndrome pueden parecer inofensivos, frecuentes visitas al baño, pero pronto progresan a causar problemas más serios, sensación de ardor al orinar, incontinencia y dolores de vejiga agudos. La vejiga de pacientes que sufren el síndrome sólo puede retener unos 20ml de líquido, frente a los 500ml de capacidad media de una vejiga sana. Pero el aspecto más preocupante es la extirpación total de la vejiga, una operación quirúrgica que se está llevando a cabo cada vez con más frecuencia entre los usuarios de ketamina, y que finalmente resulta en la necesidad de usar un catéter de por vida.

Nuevos informes reflejan un aumento en pacientes con el síndrome todavía en edad adolescente. Personalmente, el concepto de catéteres y diálisis me parece más desagradable que los peligros derivados del tabaco o la cocaína. Tal vez esto se deba al hecho de que el síndrome (y la popularidad de la keta en sí) es bastante nuevo, mientras que "fumar provoca cáncer " o "la heroína arruina tu vida" es una asociación más arraigada a nuestra cultura. Como estudiante de 24 años residente en el este de Londres, he sido testigo de un aumento evidente del uso de ketamina entre mis propios círculos sociales y en la escena nocturna, pero los informes que he leído sobre las consecuencias de su uso me han infundido un gran temor.

Puede que los usuarios regulares de keta sean conscientes o se preocupen sobre el síndrome de vejiga inducido por el uso de la droga, no lo sé, pero espero que la idea de usar un catéter para el resto de tu vida les haga reflexionar a la hora de coger una toalla limpia del armario y colocarla en el salón para que los invitados la compartan.