Líbano Planea Ser el Primer País Árabe que Legaliza el Cannabis Medicinal

El parlamento libanés revisará las leyes sobre el cultivo y consumo de cannabis medicinal con la intención de legalizarlo para obtener beneficios económicos, según ha dicho uno de los políticos más importantes del país.                                                                      

Nabih Berri, portavoz de la Cámara, dijo a fines de julio que “el parlamento de Líbano se está preparando para estudiar y adoptar las leyes necesarias a fin de legalizar el cultivo y consumo de hachís con fines medicinales, como [han hecho] varios países europeos y algunos estados de Estados Unidos”.

Si tal legislación fuese aprobada, el Líbano sería el primer y único país árabe en legalizar cualquier aspecto del comercio de cannabis.

El anuncio de Berri llegó días después de la publicación de un informe por parte de la consultora McKinsey y Compañía, que había sido contratada por el gobierno libanés para sugerir políticas que propiciaran el cultivo. Este informe propuso “establecer áreas para cultivar cannabis con fines médicos, dentro de un marco regulatorio legal integral”, dijo Raed Khoury, ministro de Comercio y Economía.

Actualmente, la mayoría de las personas halladas en posesión de drogas ilegales en Líbano reciben una sentencia de prisión, al margen de la droga involucrada. De acuerdo con los artículos 127 y 130 de la Ley 673, cualquier persona que se encuentre en posesión de una droga ilegal para uso personal enfrentará al menos dos meses de prisión y una multa de, al menos, un millón de Libras Libanesas (660 dólares estadounidenses), con ciertas excepciones.

Sin embargo, la legislación vigente también otorga a cualquier persona hallada usando drogas el derecho a ingresar a un programa de tratamiento, en lugar de ser procesada, pero sólo si cuentan con la aprobación del Comité de Adicciones, autorizado por el gobierno.

A pesar de que la producción de cannabis es ilegal en el Líbano, la droga se cultiva en vastas extensiones del valle de Beqaa en el este del país. La producción ha prosperado en los últimos años, ya que los militares libaneses, que tradicionalmente habían supervisado la destrucción de los cultivos, están [ahora] preocupados por evitar la propagación de la guerra civil siria.

Los planes recientemente anunciados han recibido variadas respuestas por parte de los legisladores del país, [que tienen orientaciones] políticas y religiosas diversas.

Según Arab News, un parlamentario de Hezbollah criticó los planes desde un punto de vista moral, pero no lo rechazó por completo:

“Este país no es ni los Estados Unidos ni los Países Bajos; es Líbano. Las ideas de la sociedad holandesa son diferentes a las nuestras; ellos disfrutan de una libertad absoluta y saben cómo manejar eso. En cuanto a nosotros, ¿deberíamos legalizar el cannabis sólo porque estamos pasando por dificultades económicas? Entonces, si estuviésemos buscando ganancias financieras, ¿deberíamos legalizar también la prostitución? Definitivamente no, y estas cosas deben ser discutidas primero a nivel religioso y deben estar socialmente controladas”.

Walid Jumblatt, un conocido político socialista que durante mucho tiempo ha apoyado la reforma relativa al cannabis, mostró su apoyo a la legalización, pero criticó la manera en que se tomó la decisión:

“No voy a leer este informe disparatado. Yo propuse esta idea hace mucho tiempo. No necesitábamos pagar un millón y medio de dólares [a McKinsey y Compañía] para llegar a la conclusión de que podemos legalizar el cannabis”.

No está claro cuándo comenzará la revisión parlamentaria sobre la reforma en torno al cannabis.