La confusión de Rusia con la metadona

Viktor Ivanov, Director del Servicio Federal Ruso de Control de Drogas ha resaltado en diferentes foros, como en las Naciones Unidas, la oposición de Rusia al tratamiento de los drogodependientes con metadona, y que no existe evidencia científica de la eficacia de dicho tratamiento. Profesionales de la salud de Rusia no coinciden en que el tratamiento con metadona resulte ineficaz y ha habido un debate sobre el asunto en publicaciones profesionales.

Como ejemplo, el Periódico Independiente de Psiquiatría (Independent Journal of Psychiatry), presenta artículos que hablan de la falta de perspectiva médica en el tratamiento de la drogadicción en Rusia, e insta a la introducción del tratamiento con metadona. Por lo tanto, los profesionales de la salud de Rusia no son ajenos a los beneficios de la metadona.

Lo interesante es que algunos psiquiatras y epidemiólogos especializados en drogadicción, que usan estudios del Oeste para apoyar la posición oficial del gobierno ruso sobre la metadona, tergiversen los estudios sobre los que se apoyan o no utilicen información actualizada. Por ejemplo, Iulia Shevzova, Nikolaj Koklugin y Anatoliy Berestov utilizan un estudio de Ullman publicado en el periódico alemán de Terapia de la Adicción (Suchttherapie) para sostener que los drogodependientes que reciben tratamiento de metadona y participan en programas de intercambio de agujas, tienen el mismo ratio de mortalidad que los que no lo hacen.
Lo que Ulmann verdaderamente concluyó fue que la retirada de la terapia con metadona incrementa considerablemente el número de individuos drogodependientes, incrementa el ratio de mortalidad entre los drogodependiente, e incrementa el ratio de propagación de las infecciones de VIH y hepatitis. Además, un estudio llevado a cabo por los científicos americanos Langendam, Giel, van Brussel, Coutinho y van Ameijden, publicado en el periódico Americano de Salud Pública (American Journal of Public Health) corrobora que el tratamiento de metadona está fuertemente relacionado con la disminución de la mortalidad por causas naturales y por sobredosis.

Otro caso de malinterpretación de datos del Oeste por parte de los médicos rusos contrarios al uso de la metadona, se encuentra en su referencia al estudio sueco llevado a cabo por Gunne y Grönbladh y publicado en el periódico Dependencia de Droga y Alcohol (Drug and Alcohol Dependence). Shevzova y Koklugin utilizan este estudio para sostener que el tratamiento de la metadona no ayuda a los individuos a reintegrarse en la sociedad. Sin embargo, este estudio demostró lo contrario. Cuando hay que informar sobre la relación entre tratamiento de metadona, programas de intercambio de agujas y el ratio de contagio de infecciones virales como el VIH, los expertos rusos citan información anticuada o tergiversan los estudios.

Shevzova, Koklugin y Berestov se refieren a un estudio de 1999 de McGough, Thiede y al. el cual apareció en el periódico Americano de Epidemiología (American Journal of Epidemiology) y que descubrió que los programas de intercambio de agujas no detienen el contagio de la hepatitis C. Lo que los expertos rusos omiten decir es que McGough, Thiede et al. llevaron a cabo otro estudio en 2001, que publicaron en el periódico americano de salud pública (American Journal of Public Health ) y en el que ellos remarcan que sus hallazgos iniciales eran incorrectos.

De acuerdo al artículo publicado en 2001 por dichos autores, la hepatitis C continuó propagándose entre los drogadictos que participaron en programas de intercambio de agujas porque continuaron compartiendo otros elementos aparte de jeringuillas, tales como algodón. Otra situación igualmente sorprendente es que los expertos rusos se refieren a un estudio de Strathdee, Galai, Safaiean et. al. publicado en los Archivos de Medicina Interna (Archives of Internal Medicine) para proponer que el tratamiento de metadona no frena el ratio en el que el VIH se propaga.
Este estudio no se centró en la relación entre metadona y VIH sino que investigó cuáles son los factores de riesgo para contraer el VIH. El estudió halló que los factores de riesgo son la edad de los usuarios de drogas, la educación, el compartir agujas con múltiples personas, el sexo sin protección, la inyección diaria, y la asistencia a salas de consumo de drogas.

Contrariamente a la posición de Rusia, los individuos drogodependientes encuentran beneficiosa la administración de la metadona. Ms. Afanasiadi es un drogadicto por inyección VIH-positivo que vive en Ucrania. Cuando habló en el encuentro de alto nivel de SIDA de 2011 (2011 High Level Meeting on AIDS) en Nueva York, describió cómo el tratamiento con metadona cambió su vida y le permitió cuidar de su hijo, participar en la vida social y dar los pasos para tratar sus infecciones de VIH y hepatitis.

Incluso países que tienen una postura fuerte sobre las drogas y tienen una historia de ejecución de drogodependientes, como Irán y China, han implementado la terapia de metadona. Parece como si las verdaderas razones de la resistencia de Rusia a la terapia con metadona surgieran por consideraciones políticas.  Igual que la corrupción impregna todas las áreas de la vida en Rusia, existe el temor de que los farmacéuticos y médicos vendan la metadona en lugar de administrarla gratuitamente.

Otra preocupación es que la disponibilidad de esta terapia pueda llegar a crear un mercado negro de metadona si los individuos drogodependientes vendieran una parte de la metadona que se les prescribiría. Y además, hay un recelo a que la introducción de la terapia con metadona lleve a la sociedad a ver el uso de la droga como una actividad lícita. Esto a su vez allanaría el camino en el ímpetu de legalizar narcóticos. Estas preocupaciones son infundadas.

No existe evidencia de que la introducción de programas de metadona lleve a las sociedades a ver el consumo de drogas como una actividad lícita y a legalizar las drogas. Aunque el Reino Unido inició un programa de metadona en los años 80, ha mantenido una postura prohibicionista en relación a las drogas. Además, Irán y China continúan rehuyendo el consumo de drogas a pesar de haber iniciado un programa de tratamiento con metadona. Tampoco hay signos de que autorizar el consumo legal de ciertas drogas prescritas bajo circunstancias específicas provocaría el deseo de la gente de consumir. drogas.

UNICEF halló que la proporción de niños menores de 15 años que probaron el cannabis es menor en países como Holanda, que descriminalizó la posesión de drogas, que en países como Estados Unidos. Países como Noruega, que no ha descriminalizado la posesión de drogas, tiene pocos niños que hayan probado el cannabis. Una organización benéfica llamada Release utilizó estos datos para concluir que las leyes sobre drogas tienen poco impacto en el uso de de las drogas – los factores sociales y culturales influyen mucho más.

Como no podría ser de otra manera, la experiencia de países como el Reino Unido, que tienen programas de metadona, muestra que los receptores de metadona venden parte de su metadona en el mercado negro. Sin embargo, estos países han tenido buen ojo con los beneficios de la administración de metadona para la reducción de las infecciones de VIH, tuberculosis y hepatitis, y para la reinserción en la sociedad de usuarios de drogas sopesando lo indeseado de la influencia de la metadona en el mercado negro. Significativamente, los drogadictos preferirán comprar otras drogas antes que metadona porque la metadona no les proporciona el mismo nivel de sensación de euforia que la heroína. Por último, Rusia ya tiene realmente un mercado de opióides no regulado. Aunque sus farmacéuticos pueden dispensar codeina sólo con receta, en la práctica muchos individuos pueden comprar medicines con base de codeína y producir desomorfina (Krokodil), un opioide casero.
No existe evidencia para el temor de Rusia de que la creciente corrupción debilitará los programas de metadona. Países como India o Nepal comenzaron administrando metadona a drogodependientes a pesar de tener altos niveles de corrupción. Aunque le corrupción debilita todos los programas de salud pública en virtud de los médicos desvíen recursos médicos de aquellos para los que fueron destinados, no hay nada que detenga a Rusia de abordar la corrupción.

Como es lógico, los programas de ayuda a drogodependientes deberían acompañarse de medidas suplementarias. Por ejemplo, es importante reducir el desempleo y crear prosperidad para que los individuos no recurran a las drogas al sentirse desesperanzados sobre su futuro. Sin embargo, a corto plazo, Rusia se beneficiará de legalizar la metadona al reducir el ratio en el que enfermedades infecciosas como el VIH se propagan, facilitando la participación de los drogodependientes en la vida social, eliminando la necesidad de los drogadictos de cometer delitos para avivar su dependencia. Esto reduciría la mortalidad entre los jóvenes y mejoraría el problema del incremento del envejecimiento de la población.

(Translation by: Mario Diaz)