La declaración de Beirut

La Declaración de Beirut, coordinada por Harm Reduction International, pide una comprensiva revisión de las inefectivas y caras políticas de drogas. Más de 200 punteras ONGs internacionales entre las que se encuentran International AIDS Society o la Global Bussiness on HIV and AIDS han apoyado la declaración esta semana en una reunión de en las Naciones Unidas en Nueva York. Otros firmantes incluyen ONGs muy bien conocidas como Save the Children UK dedicada a defender los derechos de los niños, expertos en salud como Medicins du Monde e incluso organizaciones de carácter católico como CAFOD: La Agencia de desarrollo internacional basada en el Reino Unido. Con tal vasta y ecléctica lista de defensores la Declaración de Beirut se ha convertido en un importante referente que demuestra la extendida y documentada necesidad de un cambio en materia de políticas de drogas.  

La Declaración aparece en un momento en el que más de 33 millones de personas viven con sida y de esa cifra al menos 3 millones han contraído la enfermedad por inyectarse drogas. El informe revela que “la gente que se inyecta drogas va en aumento a la par con el porcentaje de infecciones de HIV a nivel global”. En la Europa del Este, Asia Central y el Sureste de Asia el 80% de nuevas infecciones de HIV se pueden relacionar directamente con el uso intravenoso de drogas. La Declaración mantiene que las políticas de drogas actuales son infectivas, caras y discrinatorias.    

La Declaración tambien aboga por políticas de drogas que defiendan mejor la salud pública y los derechos de los consumidores de drogas ya que el actual marco permite la violación de los derechos humanos de la gente que toma drogas. Harm Reduction International ha pedido mayor acceso para terapias de substitución opiácea y programas de intercambio de jeringuillas tanto en las cárceles como en el exterior. Muchos países, según la Declara ración carecen de programas de reducción de daños al tiempo que insiste que esto debe asunto debe ser tratado.  

La discriminación y el estigma asociado al HIV han puesto en peligro su prevención, tratamiento y ayuda y la Declaración trata de eliminar estos perjuicios y problemas. Los firmantes buscan “asegurar el máximo desarrollo de los derechos humanos y libertades fundamentales de toda la gente viviendo con el virus HIV y miembros de grupos vulnerables”. Las comunidades más pobres sufren más  por los problemas originados por las drogas, incluyendo mayores riesgos de contraer dicho virus que los estratos más altos de la sociedad. La Declaración exige la necesidad de acceso universal a servicios de reducción de daños sin importar la edad, el género, o raza y una actitud menos perjudicial contra los consumidores de drogas y los infectados.    

La Declaración también mantiene que la criminalización de ha creado una barrera legal que bloquea el acceso más efectivo para el combatir el sida. Un sistema judicial punitivo y la ejecución despiadada de las leyes no solo no ha ayudado a combatir los problemas globales causados por el sida y el consumo de drogas si no que además ha alejado a la gente de los servicios de ayuda y medidas de prevención. Un nuevo marco de actuación se centraría mas concienzudamente en derechos humanos y reducción de daños. Tal y como sostiene Kasia Malinowska de la fundación Open Society “La política actual debe cambiar para que la salud pública sea más efectiva”.     

Bertrand Audin de la International AIDS Society solicita una política de drogas basada en “evidencia científica y derechos humanos en vez de ideología”. Con 200 firmantes relevantes la Declaración de Beirut es un documento esencial en el movimiento a favor de un efectivo cambio en y el cambio social.