La Nueva Estrategia de Drogas del Gobierno del Reino Unido es una "Vergonzosa Ignorancia de la Evidencia"

Fuente: Wikimedia

El gobierno afirma que su nueva estrategia antidrogas representa un nuevo enfoque de los desafíos planteados por las drogas ilícitas. En realidad, está estrategia se encuentra atrapada en el tiempo, peleando batallas que se perdieron en el siglo pasado. Dos rasgos de la estrategia marcan particularmente su falta de coneccion con la realidad actual; Su omisión de medidas eficaces para hacer frente al aumento de las muertes relacionadas con las drogas y su negativa a aceptar políticas más liberales sobre la marihuana.

El Reino Unido tiene ahora un nivel récord de muertes relacionadas con las drogas en su historia, y la mayor tasa de mortalidad en Europa. Las muertes registradas relacionadas con los opiáceos (incluida la heroína) aumentaron en un 45 por ciento en el Reino Unido entre los años 2012 y 2015. El gobierno ha recibido asesoramiento sobre cómo reducir estas muertes evitables. La principal de estas recomendaciones es mantener la inversión en el tratamiento de sustitución de opiáceos de la dosis óptima y la duración. Sin embargo, las cifras del Department for Communities and Local Government muestran que esta inversión está cayendo sustancialmente. Está destinada a caer aún más en los próximos años, ya que el gobierno recorta la subvención de la salud pública que las autoridades locales utilizan para comprar tratamientos contra la droga.

Otras recomendaciones incluyen ampliar el acceso al antídoto opioide naloxona, prescribir la heroína a usuarios para quienes los sustitutos no funcionan y explorar el establecimiento de salas de consumo médicamente supervisadas, como las que están salvando vidas en Europa, Australia y Canadá. Estos servicios se hacen aún más esenciales por la creciente presencia de opioides sintéticos como fentanilo y carfentanil en el mercado de drogas del Reino Unido. Estos son mucho más poderosos y peligrosos que la heroína, y ya están reclamando vidas.

El otro desarrollo que el gobierno no está realizando es el movimiento mundial hacia la reducción del mercado ilícito de marihuana. Las Naciones Unidas pidieron recientemente la derogación de leyes que castiguen a las personas por poseer drogas. Esto ya se ha hecho en Portugal, con resultados beneficiosos. Países como Canadá, Uruguay y varios estados en los Estados Unidos van más allá de esto creando mercados legales para la marihuana. La afirmación del gobierno de que la liberalización aumentará inevitablemente el uso y el daño que causan las drogas se contradice con su propio informe, que no muestra ningún vínculo entre la dureza del castigo y el nivel de consumo de drogas.

Sin embargo, en lugar de aprender de estas recomendaciones y desarrollos, el gobierno británico se apega al enfoque prohibicionista de la Ley de Uso Indebido de Drogas del año 1971 (the 1971 Misuse of Drugs Act) y en su no confirmada fe en el poder de la política de drogas para apoyar la "recuperación". En respuesta a la última estrategia antidrogas del año 2010, advertí que no podría lograrse una mayor recuperación de la drogodependencia si el gobierno continuaba con los recortes a los ingresos, la vivienda y los servicios de empleo que apoyan a la gente para vencer el problema de la drogadicción. Y eso es precisamente lo que sucedió. En lugar de que más personas se recuperen, más personas están muriendo. En más de 25 años de trabajo en el campo de la política de drogas, nunca he visto un caso más flagrante de que el gobierno del Reino Unido descuide sus deberes de proteger a los ciudadanos que esta estrategia de drogas. No es sólo una oportunidad perdida para desarrollar un enfoque más efectivo, sino una vergonzosa ignorancia de las pruebas sobre cómo reducir los daños relacionados con las drogas.

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Alex Stevens es profesor en Criminal Justice en the University of Kent. También es miembro del Advisory Council on the Misuse of Drugs y Presidente de the International Society for the Study of Drug Policy. Él escribe aquí como un académico independiente.