La Oración de la Serenidad

El descubrimiento de la soledad, del aislamiento y del rechazo es siempre el primer indicio de que uno ha tocado fondo hace tiempo y necesita ayuda para seguir adelante. Con casi todo perdido, vencido por el daño causado, y atormentado por lo ridículo de sus acciones la persona que desea dejar las drogas o el alcohol generalmente decide pedir ayuda cuando ya  no puede seguir adelante y su mundo colapsa ante él pues ya no es capaz de controlar lo que le rodea sin consumir substancias que distorsionan cada vez más la realidad en la que vive.

De esta forma el consumidor se ve envuelto en un irremediable conflicto entre un mundo hostil que lo condena y su deseo de ser libre recuperando su voluntad. La ayuda necesaria generalmente no llega de la forma más adecuada si no se hace el esfuerzo de buscar a gente que haya pasado por lo mismo y entienda no solo las circunstancias que lo levaron al trágico fin sino que además puedan mostrar el camino hacia la total rehabilitación.  

Organizaciones como Alcohólicos Anónimos (AA) o Narcóticos Anónimos (NA) llevan desde hace años desarrollando una gran labor de ayuda a gente con problemas de este tipo y aunque al principio su carácter religioso pudiese parecer un poco sectario hoy en día la substitución de dios como el único  ente capaz de salvar el alma del adicto por la de un gran poder de elección personal capaz de curar cualquier tipo de adicciones ha demostrado ser muy útil para el tratamiento de enfermedades como el alcoholismo y la drogodependencia. Muchos reconocidos ateos han seguido los 12 Pasos con resultados muy positivos y ahora viven vidas normales sin pisar iglesias  o hacer ninguna obra de proselitismo limitándose tan solo a prestar ayuda a personas que sufren los mismos problemas que ellos habían sufrido con anterioridad.

El principio fundamental por tanto es el de la solidaridad y el compañerismo para guiar a quien necesita ayuda sin ser juzgado de antemano o condenados al ostracismo. Este tipo de organizaciones son de gentes con problemas para gentes con problemas y funcionan por el colectivo entendimiento y el respeto mutuo. Además, como todo el mundo ha pasado por lo mismo y la realidad de los problemas motivados por la adicción son ampliamente conocidos por todos los miembros, la aportación de soluciones son inmediatas y el camino poco a poco se va haciendo cada vez mas fácil para cuando el recién llegado decida que ya está listo para comenzar su abstinencia.

Quizás la mejor manera de entender la mentalidad detrás de la idea de abstinencia se encuentre en este original pensamiento conocido como “La Oración de la Serenidad”:

“Que dios me de la serenidad

para aceptar las cosas que no puedo cambiar

el Coraje para cambiar las que sí puedo

y la Sabiduría para reconocer la diferencia”

De ella se deduce la necesidad de saber lo que uno puede hacer con su vida para mejorar gracias a sus esfuerzos personales o con la ayuda de los demás y lo que nunca podrá ser distinto por más que lo intente. Además, este pensamiento también invita a cada cual a ser plenamente consciente que las diferencias entre lo que uno es y lo que no puede ser, entre lo que desea y nunca podrá tener, pueden, en muchos casos, derivar en frustraciones que llevan al consumo de substancias para alterar la sobriedad buscando sensaciones de confort que solo duran lo que duran los sus efectos dejando tras de si el anhelo de un falso bienestar que provoca la adicción. Esta adicción  obliga a consumir cada vez más para mantener una sensación de momentáneo placer que termina derivando en una dependencia basada en un continuo círculo vicioso de ilusiones y desilusiones artificialmente mantenidas y mejor entendidas como viajes en montañas rusas.    

En realidad “La Oración de la Serenidad” no es nada más que una forma sofisticada de invitar a conocer las responsabilidades, los limites y los efectos de las acciones de uno mismo para evitar desengaños  e intentar ser del todo siempre consciente de la realidad que afecta a uno mismo en sus relaciones personales y con el mundo exterior.    

 La serenidad invita a la templanza para tomar decisiones y asimilar lo que no puede ser por causas mayores o simplemente imposibles. El coraje, por otra parte, anima a ser valiente y a tomar decisiones para construir una personalidad más fuerte capaz de resistir a los avatares de la vida aspirando siempre al mejor resultado. La sabiduría del conocimiento impregna de poder a las gentes para distinguir la diferencia entre, por un lado, ser verdaderamente libre y entenderse a uno mismo y por el otro ser esclavo del delirio y el tormento impidiendo de esta forma el poder de decisión.