La Policía sobre la Reducción de Daños: Una Receta para el Fracaso

Usted puede o no puede haber escuchado hablar sobre la reciente disputa sobre la participación de la policía en la difusión de la reducción de daños en Toronto. Si no, aquí le presentamos un breve artículo sobre esta nueva "alianza" que implica al Servicio de Policía de Toronto.

Me gustaría empezar diciendo que creo que la justicia restauradora es una idea fantástica y que es adecuada para un entorno que aún no hemos fomentado a través de estructuras legales menos opresivas. Mientras un grupo de personas y usuarios de drogas permanezcan criminalizados, la policía no puede estar involucrada con los servicios para ese grupo, ya que son, por definición, "el enemigo", y cualquier acercamiento a esa relación será problemático en muchos sentidos. En este momento la gente que necesita cosas como el intercambio de agujas limpias son el blanco de la policía, que tienen un mandato en virtud de la legislación vigente para arrestar y encarcelar a las personas por el delito de uso de drogas de una manera que no está aprobada por un médico.

La policía tiene el deber de arrestar a las personas por cosas como la posesión de drogas. No es el trabajo del servicio de policía escribir la legislación, la policía no decide qué leyes están destinadas a hacerse cumplir, o lo que ellas dicen, la policía no es más que el extremo puntiagudo del palo sostenido por el largo brazo de la ley. Ni siquiera quiero que la policía apoye la despenalización, porque viola su papel en la sociedad para tratar de influir en el Parlamento en primer lugar. La policía tiene a cada usuario de drogas de la calle en su lista de personas a detener en este momento, y hasta cuando eso cambie, no se puede esperar que sirvan a la comunidad de manera positiva. Incluso la interacción con ese grupo de una manera íntima se traducirá en el intercambio de información que la policía tiene el deber de utilizar para arrestar a las personas. Existe una incompatibilidad total de objetivos entre la policía y los trabajadores de reducción de daños en un contexto de prohibición.

Este artículo fue publicado por primera vez en Studio L. Usted puede leer el original aquí.

Repito para mayor claridad: Cualquier interacción entre la policía y los usuarios de drogas se traducirá en el intercambio de información que la policía está obligada a utilizar en la persecución de los delitos. Incluso si la policía tiene "buenas intenciones", seguirá por impulso recogiendo información que comprometa la seguridad de toda una comunidad.

Digamos que el policía Joe escucha que dos usuarios hablan en un centro de difusión a la comunidad acerca de una persona que ellos conocen que tiene una gran cantidad de heroína limpia y pura. La policía tiene el deber de actuar sobre este conocimiento. El policía Joe no puede simplemente quedarse callado con lo que sabe, el tiene que ir a decirle al sargento de guardia lo que escuchó ese día cuando se releven. Esta información encontrará su camino a los narcóticos, que ahora son conscientes de que un proveedor de alta capacidad debe tener una red de contactos que significan todo un buffet de detenciones y procesamientos posibles para poner en su historial. Ellos saben quien habló sobre el vendedor, por lo que simplemente llegaran a los compradores para que puedan comenzar una operación masiva para atrapar a los compradores y vendedores por igual, posiblemente podrian tambien llegar a los distribuidores. Todo esto puede suceder porque un policía en un centro de difusión escuchó una conversación que fue un poco menos discreta de lo que podría haber sido.

Supuestamente la función de la policía es "servir y proteger", y siguiendo esa lógica parece que serían un compañero natural para la reducción de daños. El gobierno federal no abarca la reducción de daños, no en tanto como ellos están dispuestos a poner fin a la prohibición de las drogas, por lo que sus representantes en la policía no puede ser trabajadores de reducción de daños. Es así de simple. Sus objetivos son opuestos y cualquier presencia policial en las obras o cualquier otro programa de reducción de daños sin un fin asociado a la prohibición de las drogas trabajarán de una manera tal que solo servirá para aumentar los daños.

Soy un usuario de drogas. Si la policía se entera que soy un usuario de drogas ellos me arrestaran, interrogaran y me obligaran a mostrar una identificación, me revisaran a mi y mis pertenencias, y debería tener la mala suerte de encontrarme con ellos mientras tengo en mi poder drogas, entonces ellos al descubrirlas me privaran de mi libertad. ¿Se supone que tengo que confiar en la policía, en quien tiene un mandato legal para perseguirme y abusar de mí, quien proporciona servicios de difusión de las mismas actividades por las que se me persigue?

A pesar de lo que usted puede haber oído en la radio o visto en una película, los usuarios de drogas no son un montón de personas tontas. Son maestros de la supervivencia en su mayor parte, y sus instintos les informarán cuando su intelecto falla y que las personas quienes los traumatizaron la semana pasada no son las mismas personas que les entregan agujas limpias esta semana. No es ciencia espacial, es muy simple..

La razón por la cual la gente en ciertas comunidades no habla con la policía es que tienen miedo de ellos. Los grupos criminalizados como los usuarios de drogas encabezan esta lista de gente que simplemente no interactúa con la policía si tienen alguna manera de evitarlo. Ser maltratado por la policía empeora su opinión de ese sector del gobierno, y el resto de toda autoridad por extensión. Ser arrestado es una experiencia traumática; si alguien entrara en su casa ahora mismo, lo arresta y lo esposa a punta de pistola, seguramente usted se sentiría muy molesto. Lo que puedo decir por experiencia es el hecho de que la persona que hace esto tiene una placa y una licencia para comportarse de esa manera y no hace nada por suavizar el golpe. La aplicación de nuestras leyes implica un asunto bastante complicado, y muchas personas salen heridas en el proceso de diseño. Esto tiene que cambiar, pero obligando a los marginados a interactuar con la policía cuando están en su momento más vulnerable no es la manera de hacerlo.

Sin embargo, por muy bien intencionado que dice ser este proyecto hay algo que no está bien debido a una total falta de conciencia sobre la experiencia y las preocupaciones de los consumidores de drogas. El hecho de que the John Howard Society con su participación en la comunidad de convictos no pudiera ver por qué esto era un problema es aún más sorprendente. Es un intento flagrante por parte de los Servicios de Policía de Toronto, yo sospecho la existencia de una división de inteligencia que cultiva los activos e información entre un grupo secreto de personas que ellos buscan para presentar cargos penales. Al unirse con "la reducción de daños" en el momento cuando los consumidores de drogas todavía son tratados como animales abandonados en la calle solo revela lo que sucederá después. Es el intento más descarado para jugar a ser James Bond, aún, incluso en el contexto de su larga y sórdida historia de operaciones fallidas.

El problema de la criminalización debe abordarse desde la parte superior hacia abajo. No corresponde a los consumidores de drogas "ganar" sus propios derechos humanos al tratar de jugar “limpiamente” en espacios previamente seguros con las personas que los pusieron en jaulas. Esto debe empezar desde la parte superior del gobierno federal en la forma de una total despenalización y reforma de la justicia. El sistema actual destruye vidas, y la policía es el instrumento por el cual esas vidas están en ruinas. La policía no puede ni siquiera tratar de hacer "buenas obras" si su propia función en la sociedad se ha vuelto corrosiva.

El gusano debe ser eliminado de la manzana, y esto será un proceso largo y doloroso. Va a venir con la reforma legislativa agresiva y una redefinición de la relación entre el público y el sistema de justicia penal. Este tipo de intento a medias en las relaciones públicas a través de un montón de recolecciones de inteligencia de dos caras no servirá a nadie más que a los que ya están abusando de su propia autoridad. Los consumidores de drogas no son un grupo que siente alivio cuando escucha las sirenas que se acercan; ellos son las personas que saben que la pesadilla ahora verdaderamente ha comenzado para ellos. La policía no son caballeros de armadura blancos para los usuarios de drogas, ellos son el monstruo que vive en el pantano y que los niños traviesos temen que podría venir a llevárselos durante la noche. Encontrar a un policía en un centro de difusión de reducción de daños es como llegar a la Ciudad Esmeralda, sólo para descubrir que el Mago de Oz es Saruman.

La mayor reducción de daños para los usuarios de drogas sería el fin de la práctica de la detención de ellos por el uso de drogas. Para tener el mismo servicio que crea daños relacionados con ponerlos a ellos a un lado, resulta hilarantemente inadecuado y contraproducente. La policía podría hacerle un bien a los usuarios de drogas simplemente con dejarlos solos, pero no pueden hacerlo sin nuevas órdenes de la cúpula de la cadena de mando en el Parlamento. Dar la vuelta y dar una palmadita en la espalda para irse con una patada en el trasero, es cínico al extremo, digno de esperarse del Servicio de Policía de Toronto, y la falta repugnante de visión de the John Howard Society

Estaré dispuesto a llamar a la policía para que me ayude con algo el mismo día en que puedo estar seguro de que no me llevaran a rastras con la gente perpetrando un delito en contra mía simplemente porque yo uso drogas. Hasta entonces voy evitar asiduamente el contacto con ellos independientemente de los riesgos potenciales para mi propia persona. Yo no estoy solo en esta forma de pensar, y espero sinceramente que vidas no sean pérdidas antes de que la falacia evidente de este enfoque se haga evidente para los que tan ferozmente la defienden en la prensa. La justicia restaurativa es un proyecto de la era posterior a la prohibición y este enfoque es un carro atado al extremo equivocado del caballo.