La reunificación familiar pronto podría ser imposible para mujeres usuarias de drogas en Carolina del Norte

Fotografía de una persona negra embarazada tomada por Dexter Chatuluka vía Unsplach

Los representantes del estado de Carolina del Norte aprobaron una iniciativa legal que podría facilitar la separación permanente de familias en casos de mujeres embarazadas que consuman drogas. La iniciativa será revisada por otros miembros de la Asamblea General durante la primavera; defensores de derechos humanos temen que, de convertirse en ley, ésta provoque un desastre de salud pública para el conjunto de la población y en especial para las familias de color.

Presentada en abril 2019, la HB918 busca permitir y mantener la separación entre mujeres embarazadas y madres que consuman drogas y sus hijos. Habiendo sido aprobada por la Cámara de Representantes de Carolina del Norte con apoyo casi exclusivamente republicano, la iniciativa quedó lista para ser analizada por el Senado estatal un año después de su presentación inicial.

La HB918 propone varios cambios a la ley sobre remoción permanente de custodia parental. Incluye el uso de drogas por parte de los padres en la definición básica de negligencia parental. Más allá de las definiciones semánticas, la iniciativa modifica globalmente el proceso. Las audiencias de revisión en procesos de remoción de custodia parental se llevarán a cabo en un período de 9 meses, en lugar de 12 meses requeridos actualmente. Se eliminará también el requerimiento destinado a considerar, por parte de los servicios sociales, los “esfuerzos razonables de reunificación” si un menor ha experimentado “exposición a sustancias ilícitas durante la gestación o uso de sustancias ilícitas durante la gestación”.

La iniciativa facilita también la adopción de menores bajo custodia estatal incluso si no tienen lazos familiares. Además, los legisladores que lo promueven confunden el uso de drogas con la adicción a las drogas. 

“Los niños están constantemente yendo a casa con sus madres adictas, luego regresan al sistema, luego vuelven a casa, y luego vuelven al sistema. Rebotando de un lado a otro”, declaró la senadora estatal Joyce Krawiec al Carolina Journal. “Y queremos acabar con eso”.

Defensores pertenecientes a la NC Survivors Union (NCSU), una agrupación de usuarios de drogas de la localidad de Greensboro, Carolina del Norte, están presionando a los miembros del Senado estatal para que se opongan al proyecto de ley. “No hay razones consistentes para esto, sea médicas, de salud pública o de política pública, ya que el uso de drogas por sí sólo no puede demostrar la inhabilidad parental”, escribió el grupo en una carta abierta. “Este tipo de leyes no protegen la salud de la madre ni del feto, ya que disuaden a la gente de que busque asistencia médica, y pueden tener un efecto devastador en las personas de color”. 

“Para cualquiera puede ser difícil acceder a un buen tratamiento para el uso de drogas, pero lo es mucho más para las embarazadas ya que no todos los programas de este tipo aceptan mujeres embarazadas, ni proveen cuidado prenatal, vivienda o servicios de cuidado para los hijos mayores”, contaba a Filter Aly Peeler, coordinadora de la defensoría de NCSU. “Los médicos recomiendan a las personas embarazadas que inicien inmediatamente un proceso de desintoxicación, a pesar del riesgo vital que eso implica para la madre y para el feto, y pueden denegar los cuidados prenatales si no lo hacen, a pesar de que el acceso a cuidados prenatales sea un factor más determinante de la salud del infante que la exposición a sustancias”.

En Appalachia central, donde NCSU trabaja, se ha reportado la existencia de personas embarazadas que han evitado buscar atención de parto por temor a la estigmatización y criminalización por parte de los trabajadores de los servicios sociales. Un estudio realizado por un investigador de la Universidad de Carolina del Norte mostró que “muchos participantes (de un programa perinatal de tratamiento integral para el uso de drogas) referían temores específicos relacionados con el escrutinio y entremetimiento de los servicios sociales después del parto” como un factor disuasivo en el acceso a servicios de salud.

“Considerando que la policía sólo solicita la realización de pruebas de detección de drogas en padres e hijos si existe sospecha de uso de drogas, esto no será reforzado de forma equitativa, dice Peeler. Los padres de color, y las madres negras en particular, ya están siendo desproporcionadamente objeto de remoción de la custodia parental en comparación a sus homólogas blancas. En 2015, 23% de la población infantil de Carolina del Norte era negra, no obstante, esta población representaba un tercio del total de menores en centros de acogida. Peer cree que “es sensato esperar” que lo ocurrido en el pasado continúe sucediendo o empeore: “Es más probable que los médicos sospechen que los pobres y las personas de color consumen drogas, que les realicen pruebas de detección de drogas, y que denuncien los resultados a los servicios de protección de menores o a la policía.”

Dado que los creadores de la guerra contra las drogas reconocieron abiertamente que uno de sus objetivos era la criminalización de la gente de color, los senadores del estado de Carolina del Norte no deberían sorprenderse si los defensores de derechos humanos advierten que esta iniciativa legal probablemente intensificará las disparidades al interior del estado.

 

Este artículo fue originalmente publicado por Filter, una revista online que aborda temas de uso de drogas, políticas de drogas y derechos humanos desde de la perspectiva de la reducción de daños. Siga a Filter en Facebook o Twitter, o suscríbase para recibir la newsletter.

*Sessi Kuwabara Blanchard es una escritora y organizadora interesada en crítica cultural, política trasnacional y en la forma en que las sustancias bajo control internacional son comercializadas, reglamentadas y consumidas. Habiendo obtenido recientemente un grado académico en Filosofía y Estudios de Mujeres del Vassar College, Sessi ha lanzado una rápida carrera de escritora, con trabajos publicados en Broadly, i-D, Pitchfork entre otros. Sessi es colaboradora permanente de Filter.