La sala de consumo de drogas más grande del mundo abre sus puertas en Copenhague

La sala de consumo de drogas más grande del mundo abre sus puertas en Copenhague

Las habitaciones del H17 de Copenhague, la sala de consumo de drogas más grande del mundo (Fuente: Nanna W. Gotfredsen)

La sala de consumo de drogas más grande del mundo (Drug Consumption Room - DCR, por sus siglas en Inglés) ha abierto en Copenhagen, ofreciendo un ambiente seguro y supervisado para las personas que consumen drogas ilícitas.

La sala de consumo de drogas, cuyo nombre es H17, y que mide 1,000 metros cuadrados, oficialmente ha sido inaugurada en el distrito de Vesterbro de la capital danesa el 15 de agosto. El personal dice que la instalación está proporcionando un espacio para que las personas consuman "drogas duras" - sustancias ilícitas que no incluyen a la marihuana - de forma segura y sin el riesgo de consecuencias legales.

Las salas de consumo de drogas (DCRs) no son un nuevo concepto en Dinamarca; La sala H17 es la sexta que se lanzará en el país, aunque se diferencia en que no está dirigida por Organizaciones No Gubernamentales (NGOs) sino por el Municipio de Copenhague que se encarga de designar quienes proveen los servicios. La instalación tiene capacidad para 24 personas - 12 personas que se inyectan drogas, y 12 que las fuman - en un momento dado. Sin embargo, debido a la falta de financiamiento para el pago del personal, actualmente ofrece espacio para seis de cada uno.

Louise Runge Mortensen, Directora de la sala H17, dice que la intención de los 20 miembros del personal de la DCR - incluyendo nueve enfermeras y ocho trabajadores sociales - es reducir al mínimo los daños del consumo de drogas. "Nuestro objetivo principal es la reducción de daños y proporcionar un ambiente seguro y limpio para nuestros clientes", declaró Mortensen a TalkingDrugs, añadiendo, "las enfermeras ayudan con la enseñanza de las técnicas de inyección correctas, limpieza de heridas, [...] pruebas de detección de VIH y hepatitis, y, por supuesto, con el tratamiento de las sobredosis ".

Mortensen espera que al proporcionar estos servicios, la instalación "reduzca el número de personas que consumen [drogas] en las calles", así como la cantidad de parafernalia de drogas desechadas públicamente, tales como agujas sucias.

La primera sala de consumo de drogas [DCR] en Dinamarca se abrió en octubre del año 2012, cuatro meses después de que el gobierno nacional acordó permitir su creación. La legislación, que fue aprobada por el voto de 63 de 107 parlamentarios, estipula que la policía no debe rebuscar o procesar a las personas en posesión de "pequeñas cantidades" de drogas en, o en las proximidades de las salas de consumo de drogas [DCRs]. De hecho, desde la introducción de las DCRs en Dinamarca, las personas que consumen drogas ilícitas han encontrado - aunque de una forma poco convencional - en la aplicación de la ley a su aliado.

Kaj Majlund, el Comisario adjunto de la Policía de Copenhague, afirma que hasta cuando se introdujeron las DCRs, él había creído que la aplicación de la ley era la respuesta a la adicción a las drogas.

"Solíamos pensar que la policía podría resolver todos estos problemas por sí mismos, pero esto no funciona. Tenemos que entender que los consumidores de drogas - los severamente adictos - necesitan ayuda. Ellos necesitan tratamiento, no castigo", declaró Majlund a BBC News. "Usted no puede tener éxito poniéndolos en la cárcel. Tienes que tener un diálogo con estas [personas] y conseguir que en las salas de drogas puedan obtener ayuda".

La proliferación de los DCRs en Dinamarca, sin embargo, no ha estado exento de críticas. Rasmus Jarlov, un diputado conservador del partido MP, se ha opuesto a su creación debido al temor de que promuevan o estimulen el consumo de drogas. "Todos queremos ayudar a los adictos a las drogas de Copenhague", dijo a la BBC, "pero creemos que tal vez deberíamos usar los recursos para sacarlos de las drogas en lugar de proporcionarles instalaciones donde continuen consumiendo drogas".

La perspectiva de Jarlov, sin embargo, ha sido contrarrestada por las personas que utilizan las DCRs. "Las razones por las que yo consumo drogas, dónde y cómo las consumo son dos cosas separadas", afirmó un usuario danés de las DCRs en una entrevista del año 2013, "Este lugar se asegura de que no lo haga en la calle y que no contraiga enfermedades por recoger agujas sucias, y eso es todo".

Mortensen afirma que la sala H17, y otras DCRs, no hacen posible o fomentan el consumo de drogas, sino que tratan a todas las personas con compasión. "Creo que como comunidad tenemos la obligación de cuidar de todos nuestros ciudadanos", declaró. "Tenemos que ofrecer los mismos niveles a todos - sin importar si consumen drogas o no".