La Vice-Intendente de París Propone un Autobús para el Consumo de Cocaína Crack

Fuente: Wikimedia

La vice-intendente de París para la Salud ha propuesto la apertura de cuatro nuevas salas de consumo de drogas más seguras en la ciudad, así como un autobús en el que las personas puedan fumar cocaína crack.

Las salas de consumo de drogas (DCRs, por sus siglas en inglés) brindan un entorno seguro y aséptico para que las personas que consumen drogas puedan hacerlo en presencia de profesionales de la salud. También brindan una oportunidad para que los grupos marginados - especialmente las personas sin hogar - accedan a la asistencia sanitaria y a la información sobre opciones de tratamiento que, de otra manera, no conocerían. En Francia ya existen dos DCRs: uno en el hospital Lariboisière de París, que es visitado por unas 165 personas por día, y otro en la ciudad de Estrasburgo.

La vice- intendente Anne Souyris ha propuesto abrir cuatro [salas] más en París, así como la implementación de un servicio de autobús que funcionaría como un DCR móvil. Si bien en la actualidad las DCRs en Francia están dirigidas a personas que se inyectan drogas como la heroína, el autobús propuesto sería fundamentalmente para los fumadores de cocaína crack. Los funcionarios estiman que hay hasta 500 personas que fuman crack en París en público, informa The Connexion.

Souyris dijo que el consumo de crack se está haciendo cada vez más generalizado en París, y que las personas que usan este fármaco deberían poder hacerlo legalmente en las salas existentes, como así también en las que [ahora] se proponen. Curiosamente, a los consumidores no se les permite fumar cocaína crack en las instalaciones actuales, a menos que - con anterioridad - se hubieren inyectado drogas allí. Esto significa que las personas que fuman crack pero que no se inyectan otras drogas no pueden usar las [mencionadas] instalaciones.

“¡Debemos cambiar la ley!”, insistió Souyris, porque “el consumo de crack es preocupante en el noreste de París”.

Souyris dice que sugirió el autobús para proporcionar un espacio fácilmente accesible para personas de diferentes áreas que no pueden o no quieren trasladarse a otro lugar. “Estos fumadores de crack están tan enfermos que no pueden obtener ayuda, debemos acercarnos a ellos, por eso la idea de este autobús", afirmó.

Benjamin Jeanroy - cofundador y jefe de políticas de drogas de ECHO (Departamento para la Ayuda Humanitaria de la Comunidad Europea), una organización francesa encargada de la reforma de los “programas de acción”, le dijo a TalkingDrugs que las políticas actuales no están siendo eficaces en lo que hace al uso público de crack en París:

“Hay algunas estaciones de metro en la ciudad donde muchas personas usan crack. Esto no es seguro para los consumidores, y también puede alterar la paz. Necesitamos sacar a esta gente de las estaciones, pero [hacer] solamente eso no solucionará el problema, simplemente desplazará a estas personas [a otros lugares]. La única solución es contar con más espacios seguros para los que consumen crack. La idea del autobús es brillante si se lleva a cabo apropiadamente”.

“Sin embargo”, advirtió Jeanroy, “la atmósfera política actual y futura no augura [resultados positivos] para estas nuevas propuestas”.

Las cuatro salas y el autobús propuesto por Souyris requieren la autorización del Ministerio Nacional de Salud y del Gobierno Municipal antes de que sea permitido [implementar la propuesta]. Dado que la misma proviene de una figura de alto rango del Municipio, parece probable lograr el visto bueno a nivel municipal, pero obtener la aprobación [a nivel] nacional puede ser más complicado. La autorización para la primera sala para consumo de drogas de París fue otorgada por la administración del ex presidente François Hollande, quien pertenece al mismo partido que la intendente de París, Anne Hidalgo. En cambio, el presidente actual, Emmanuel Macron, tiene una relación notoriamente tensa con la intendente Hidalgo, que las elecciones municipales venideras en 2020 podrían empeorar aún más.

En la actualidad, las DCRs funcionan en otros siete países europeos, Canadá y Australia. Nunca ha muerto nadie por una sobredosis en una [de estas salas]. Además de ayudar a las personas que consumen drogas, las DCRs proveen una serie de beneficios a la sociedad en su conjunto, incluida la reducción de delitos en la calle, la reducción de la propagación de enfermedades y mejoras en el acceso a los servicios de emergencia.