Las ejecuciones extrajudiciales aumentan en Bangladesh en medio del temor a una nueva guerra contra las drogas estilo Duterte

El Batallón Élite de Acción Rápida de Bangladesh / La Primera Ministra Sheikh Hasina

El Batallón Élite de Acción Rápida de Bangladesh / La Primera Ministra Sheikh Hasina (Fuente: Wikimedia)

Al menos 131 personas han sido asesinadas públicamente por presuntos delitos relacionados con las drogas en Bangladesh en las últimas tres semanas, y los líderes del país han dado su apoyo a esta medida.

El macabro número de víctimas de la guerra contra las drogas en Bangladesh ha aumentado rápidamente desde el 15 de mayo, cuando las fuerzas de seguridad del país comenzaron a fusilar públicamente a personas por presuntos delitos relacionados con las drogas. Si bien la ejecución de dos personas el 3 de junio eleva el número total de muertes a 131, los activistas temen que la cifra real sea considerablemente más alta debido a la falta de denuncias de personas asesinadas mientras estaban bajo custodia.

Un defensor de los derechos humanos que habló con The Quint dijo que la policía y el Batallón Élite de Acción Rápida (Rapid Action Battalion - RAB, por sus siglas en Inglés) "están matando entre 10 a 12 personas cada noche; está resultando muy difícil mantener la cuenta. [Estas son] solamente las personas que enfrentan ejecución sumaria. [Probablemente] existan más personas que mueren mientras se encuentran detenidas y no tenemos forma de contabilizar eso ahora ".

La matanza ha recibido el apoyo aparente de la primera ministra Sheikh Hasina, quien dirigió el país entre 1996 y 2001, y desde 2009 hasta la actualidad. Hasina ha comparado sus planes de política de drogas con la guerra contra el terrorismo del país, que ha visto a innumerables personas detenidas o ejecutadas por presuntos delitos; "Hubo un movimiento social contra la militancia, nosotros queremos un movimiento social similar contra las drogas". Ella ha prometido que la guerra continuará hasta que todos los "padrinos" de la droga hayan sido ejecutados o encarcelados; "Todos saben muy bien  que lo que yo comienzo, lo termino; esto también lo veré hasta el final".

El apoyo de la primera ministra a estas medidas ha sido repetido por el ministro del Interior, Asaduzzaman Khan, quien advirtió que "esta guerra continuará hasta que controlemos completamente [las drogas]". Acusó a los que ya habían sido ejecutados como "personas que no eran buenas", y dijo que no había duda de que vendían drogas ilegales.

Las afirmaciones de Khan difieren considerablemente de las observaciones hechas por los familiares de los ejecutados.

Los familiares de Habibur Rahman, un hombre de 42 años que fue ejecutado a balazos por el RAB en mayo por presunta implicación con las drogas, afirman que fue asesinado por su activismo a un partido político de la oposición,

"[Él] fue secuestrado después de que salió de la mezquita. Fue asesinado bajo custodia", dijo un familiar anónimo a The Telegraph," No era un vendedor de drogas ni un [usuario] de drogas ". Fue porque participó en política contra el gobierno y protestó por los asuntos de la tierra ".

El 26 de mayo, el RAB asesinó al concejal local Akramul Haque en un "tiroteo", que según dicen estuvo involucrado en el tráfico de drogas. Pero la esposa de Haque hizo una grabación de audio en la que sugiere que el líder local se enfrentó a una ejecución sumaria. El gobierno dice que ahora está investigando  el asesinato de Haque.

Las ejecuciones en Bangladesh se han comparado con los que tienen lugar en Filipinas, donde se estima que 12,000 personas han muerto por presunta implicación con drogas desde julio del 2016.

La violencia reciente se produce en medio de una retórica cada vez más acalorada en torno a las drogas en Bangladesh. En abril, las autoridades propusieron una reforma legislativa que permitiría al estado ejecutar a personas por la venta de metanfetaminas. Si bien ese cambio legal aún no se ha llevado a cabo, parece que las fuerzas del orden han tomado el asunto en sus propias manos. Con el apoyo tácito de los líderes del país, parece poco probable el final de la matanza de personas por presuntos delitos relacionados con las drogas en Bangladesh.