Las Salas De Consumo De Droga Presentan Uuna Nueva Alternativa Politica De Drogas

Recientemente, Copenhague se ha convertido en la última ciudad en reconocer la necesidad de un cambio drástico en el manejo de los problemas de drogas y en probar un nuevo enfoque: la implementación de salas de consumo de droga. Las salas de consumo de droga son esencialmente “casas seguras “donde los usuarios pueden ir sin miedo de ser arrestados por posesión de drogas. Estas casas contienen cuartos donde los usuarios se pueden inyectar su propia droga, con la facilidad de contar con equipamiento estéril tal como agujas y jeringas.

El programa de Copenhague empezó hace un año después de más de tres décadas de actividades de Lobby para conseguirlo. Las salas de consumo han sido establecidas en donde el tráfico y consumo de droga está fuertemente concentrado, y la policía siente que las calles están más seguras a causa de esto- menos residuos tales como agujas desechadas en las calles, y la cantidad de peleas entre drogadictos ha disminuido. Estas salas de consumo  han demostrado ser muy efectivas en el tratamiento de una serie de peligros que presentan sus usuarios. Cada una está preparada con una enfermera y un doctor que están especialmente entrenados para atender sobredosis, y como resultado no se ha presentado ninguna muerte en las instalaciones de Copenhague. Adicionalmente, la posibilidad de limpiar los utensilios es esencial para prevenir el esparcimiento de virus tales como el VIH.

Sin embargo, además de  proteger la salud de los usuarios, los mayores beneficios de las casas seguras son su habilidad única para proveer atención y asistencia personalizada a cada uno de sus usuarios que de otro modo carecerían de ella. Convicción y estancias en la cárcel no ayudarán a un drogadicto a superar su dependencia; los drogadictos deben de estar comprometidos con el diálogo. El diálogo que se permite tener en las salas seguras entre los usuarios y los profesionales  médicos es  un paso esencial para ayudar a los usuarios a superar su dependencia. Con estas salas, grupos marginados a los que de otra manera hubiera sido difícil o incluso imposible acercarse se hace posible de repente.

El impacto de las casas seguras es personal en cada usuario: Una mujer joven en Copenhague que ha sido drogadicta por casi una década ha dicho cuán segura se siente ella en los cuartos de consumición en vez de la vergüenza y vulnerabilidad que se da en las calles. Otros residentes de Copenhague creen que las casas seguras han ayudado a la gente de la comunidad; se han salvado vidas de usuarios a los que se les ha administrado medicación a tiempo.

Copenhague es solamente la última entre una creciente lista de ciudades en atestiguar  la efectividad de las salas de consumo seguro- solamente en Europa hay más de 90 facilidades de consumo, incluidos numerosos ensayos en el Reino Unido. A raíz de exitosas historias como las de Copenhague un gran número de políticos en el Reino Unido han expresado su apoyo a las casas seguras. Durham PCC Ron Hogg ha instado recientemente a una reforma de la política de drogas que incluye la instalación  de salas de consumo, tomando su plan un paso más allá que Copenhague diciendo que él desea proveer a los usuarios de drogas, para que así reciban sustancias no contaminadas. Brighton será la próxima ciudad del Reino Unido en considerar la reforma,  con un debate que se desarrollará a principios de 2014.

Con el fin de lograr la reforma de la política de drogas, la mentalidad del público debe de cambiar en cómo se ve a los consumidores de drogas. Las salas de consumo seguro presentan un enfoque orientado a hacer frente a los problemas de drogas y mantienen el objetivo no simplemente de poner a la gente rápidamente en la cárcel y lejos del resto de la sociedad después de condenaciones por drogas, sino que se preocupa por los miembros de la sociedad que han sido marginados y necesitan asistencia. En una situación en que las personas son reducidas a los problemas  a los que enfrentan, las salas seguras devuelven la humanidad a la situación. Cuando se examinan las políticas de drogas, los gobiernos deberían de reconocer que utilizar métodos tradicionales no es efectivo para ganar la "guerra contra las drogas", y que es igualmente importante ayudar a las personas con dependencia. Los modelos exitosos como el de Copenhague deber ser estudiados y tomados en consideración en futuras decisiones, esperanzadoramente con el fin de dar lugar a un enfoque más humano y eficaz.