Compañía Estadounidense Lucra Mientras Lesoto se Convierte en el Primer País Africano en Legalizar el Cultivo de Cannabis

El Ministro de Trabajo y Empleo de Lesoto, Keketso Rantso, inspecciona una granja de cannabis (Fuente: Facebook / Bokang Mzii)

Lesoto se ha convertido en el primer país africano en permitir el cultivo legal de cannabis, pero la producción de la droga se ha restringido a dos empresas de propiedad extranjera, mientras que a los agricultores rurales y a la población en general se les ha prohibido cosechar su propio cultivo.

Lesoto es un país sin salida al mar, completamente rodeado por Sudáfrica, con una población de poco más de dos millones de habitantes.

Hace casi un año, el 28 de febrero de 2017, el Ministerio de Salud y Bienestar Social de Lesoto otorgó una licencia de Operador de Drogas Prohibidas a la Compañía Pharmaceutical Development Ltd. (PDC, por sus siglas en inglés), para cultivar legalmente, suministrar, conservar, importar y exportar cannabis. Esto convirtió a PDC - que tiene su sede en la capital de Lesoto, Maseru - en la primera compañía en el país y, de hecho, en todo el continente africano, a la que se le permite producir la droga legalmente. Sin embargo, sólo unos meses después, el director de PDC renunció y fue reemplazado por el empresario estadounidense Michael Ogburn, y todas las acciones de PDC se transfirieron a Corix Bioscience Inc., una compañía con sede en el estado estadounidense de Arizona.

El 6 de febrero de 2018, Corix Bioscience Inc. informó a sus accionistas que había tenido un “trimestre tremendo”, incluyendo la adquisición de PDC, lo que les había permitido conseguir “la primer licencia emitida por el Gobierno de Lesoto que les permite importar y la [sic] exportar cannabis y resina de cannabis en diversas formas”.

En su sitio web, Corix Bioscience se autodescribe como “un proveedor líder de CBD [cannabidiol], utilizado para una amplia variedad de propósitos medicinales”, y se jacta de “fabricar los mejores y más seguros aceites de CBD de todo el mundo”. Junto con la fabricación de CBD, la licencia para la producción de cannabis que Corix Bioscience Inc. ha obtenido mediante su adquisición de PDC, le permite emprender una serie de actividades relacionadas con el cannabis que están prohibidas en la mayor parte del mundo.

Según los términos de la licencia (disponible para su descarga aquí), a los titulares de la misma se les permite “cultivar flores de la planta [...] con el propósito de fumar, vaporizar, extraer, [usar en forma] comestible [...] y [para] producción medicinal” en hasta 20.000 metros cuadrados de terreno. El titular de la licencia está autorizado a “exportar, importar y transitar [cannabis] dentro de, hacia y fuera de Lesoto para uso médico y / o científico y para cualquier otro uso legal”. Por consiguiente, esto permite a Corix Bioscience Inc. transportar el cannabis producido por Lesoto o las sustancias a base de cannabis a cualquier jurisdicción en el mundo que permita la droga para fines recreativos o médicos, siempre y cuando la jurisdicción lo permita. La compañía sostiene que se trata de alrededor de 30 países.

La provisión de una licencia de cannabis a PDC / Corix Bioscience Inc., y de otra [licencia] a la compañía botánica sudafricana Verve Dynamics, sugiere que Lesoto ha dado un paso adelante en la política de drogas africana, revirtiendo la prohibición y adoptando un abordaje regulado para la producción de cannabis. Sin embargo, en la práctica, la realidad es marcadamente diferente.

Lesoto está completamente rodeada por Sudáfrica

El cannabis - conocido como matekoane en Soto, el idioma principal de Lesoto - sigue siendo ilegal en todo el país en lo que hace a su cosecha, venta y posesión, de acuerdo con la Ley sobre Uso Indebido de Drogas de 2008. En la Sección 9 de esta Ley, ser condenado por cosechar una planta de cannabis exige que una persona enfrente un mínimo de cinco años de prisión o una multa de al menos M 20.000 (£ 1.192 / $ 1.664). La Sección 81 de la mencionada Ley permite a cualquier agente de policía “sin orden judicial... ingresar a cualquier lugar en donde [el cannabis esté] siendo cultivado” para destruir dichas plantas.

El privar al pueblo de Lesoto de beneficiarse de una producción regulada de este cultivo rentable es particularmente penoso, dada la alta tasa de pobreza del país (el 57 por ciento de las personas vive por debajo de la línea de pobreza), como así también [dada] la importancia histórica del cannabis en el país.

El uso del cannabis en Lesoto se remonta al siglo XVI y pudo haber jugado un rol importante en el asentamiento del país. Los antepasados ​​del pueblo basotho - el principal grupo étnico de Lesoto - pudieron haber comprado el territorio a cambio de cannabis, alrededor de 1550, según una investigación que consta en un informe de la UNESCO.

En la actualidad, el cannabis continúa siendo una parte sustancial de la agricultura y de la economía de Lesoto, si bien de manera ilegal. Un informe de 2007 de UNODC1 afirmó que el 70 por ciento “del cannabis que ingresa a Sudáfrica se cultiva en Lesoto, calculándose que es la tercera fuente de ingresos más grande”.

En una entrevista en 2009 con el Centro de Estudios Rurales y Agricultura de España, un agricultor de cannabis de Lesoto dijo que el cultivo de cannabis está muy generalizado, pero se realiza secretamente. “El cultivo [de cannabis] no es algo que podamos hacer abiertamente. Por lo general, lo hacemos en los valles, que están ocultos, y que son inaccesibles para la policía. Normalmente lo realizamos en 'zonas vedadas ' para la policía... El transporte desde los valles hasta el mercado es bastante complicado”. Si la policía encuentra a alguien transportando cannabis, “sin importar el volumen, uno puede recibir una multa proporcional a la cantidad. A veces pueden simplemente confiscarle lo que tiene”, explicó el granjero.

Si bien la pena de prisión por delitos de cannabis continúa siendo rara en Lesoto, las personas continúan enfrentando multas por involucrarse con esta droga. Recientemente, en diciembre de 2017, dos hombres fueron condenados por posesión de cannabis y sólo evitaron la pena de prisión tras pagar multas, informa Lesotho Times.

A pesar de la importancia del cannabis para la economía de Lesoto, el gobierno aún tiene que reglamentar el cultivo y el suministro de la planta, lo que pone en riesgo de criminalización a los agricultores rurales y [los obliga] a operar en las sombras para ganarse la vida. A pesar de que el gobierno de Lesoto ha permitido que dos empresas foráneas cultiven y exporten cannabis legalmente, el pueblo de Lesoto todavía está expuesto al riesgo de ser penalizado por hacer exactamente lo mismo. En lo relativo a la reforma de la ley de cannabis, aún está por verse si el gobierno de Lesoto tomará en cuenta las necesidades de su gente.

 

Nota de la traductora: (1) La Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), es un líder global en la lucha contra las drogas ilícitas y el delito internacional. Fue establecida en 1997 y tiene su sede en Viena, así como oficinas de enlace en Nueva York y Bruselas.