Llamamientos por el Análisis de Drogas Previo a su Uso mientras que la Crisis por las Muertes por uso del Fentanilo Empeora

(Fuente: Pixabay)

A medida que el potente fentanilo opioide continua provocando las muertes por sobredosis accidentales en Canadá, parece cada vez más importante que la gente pueda probar el contenido de sus drogas – sin embargo, hay preocupaciones de que esto podría tener consecuencias no deseadas.

Hay una crisis en curso de muertes por fentanilo por todo Canadá. En la provincia de Alberta, el número de sobredosis fatales por consumo de fentanilo alcanzó los 343 muertes en 2016, un aumento de 257 muertes en 2015. La droga contribuyó a 922 muertes en la vecina Columbia Británica en 2016, lo que llevó al ministro de salud de la provincia a pedir al gobierno nacional a “declarar una emergencia de salud pública federal”.

En noviembre 2016, la ministra de salud Jane Philpott advirtió que “hay muertes prácticamente todos los días como resultado de las sobredosis de opioides. Y algunas de ellas, de hecho un número creciente de ellas, están asociadas con sustancias ilícitas, incluyendo, por supuesto, el fentanilo”.

Ha habido cada vez mayores informes de que el fentanilo se utiliza para cortar – incluso para sustituir – la heroína, ya que la primera es más barata y más fácil de sintetizar. La heroína ha sido casi totalmente sustituida por el fentanilo en la ciudad de Columbia Británica de Vancouver, de acuerdo con la página web Vice. Los síntomas de sobredosis pueden ocurrir a los pocos segundos de consumir fentanilo, informa LiveScience.

Para las personas que buscan fentanilo y para aquellos que inadvertidamente lo encuentran, la información sobre los contenidos de una compra de droga podría resultar salvadora. Por ejemplo, saber la cantidad estimada de fentanilo en una compra de heroína podría ayudar a decidir cuanta cantidad inyectarse, o podría incluso convencer a alguien a descartar el lote entero.

En una entrevista con la Radio Pública Nacional de los Estados Unidos, los clientes de intercambios de jeringuillas en el estado de Massachusetts describieron como probarían sus drogas con el fentanilo.

“Es un poco amargo, pero es sobre todo dulce si se trata de fentanilo. Si se trata de heroína, te puedes dar cuenta de inmediato porque tiene un sabor amargo y deja un regusto duradero,” dijo un cliente. “No pondré nada en mi brazo antes de probarlo”.

Aunque dicho enfoque puede ser útil, es poco fiable.

En lugar de catar o comenzar con una inyección de prueba, muchos defensores de la reducción de daños argumentan que lo que realmente se necesita es una prueba de drogas con fentanilo.

En marzo, el Comité de SIDA de Ottawa (ACO) inició un proyecto llamado Dónde está el Fent? El cual ofrece líneas de prueba de orina instantáneas a las personas que quieran saber si se han expuesto inadvertidamente al fentanilo. Funcionando como una prueba de embarazo, los participantes reciben sus resultados en cuestión de minutos – pero en ese momento, los resultados son más informativos que preventivos.

“Realmente necesitamos empezar a hablar sobre las intervenciones previas al uso”, dice Caleb Chepesiuk, coordinador de reducción de daños en el Comité de SIDA de Ottawa (ACO).

Existen pruebas de drogas antes de su uso, pero está dirigido principalmente a los que buscan probar la pureza de su MDMA, u otras tan llamadas “drogas de fiesta”. Un sitio de verificación de drogas/píldora en Columbia Británica, administrad por ANKORS sin fines de lucro, está buscando cambiar eso, recaudando dinero para comprar un dispositivo que pueda probar el fentanilo.

Mientras tanto, en Toronto, las iniciativas de detección de drogas cuentan con el apoyo de algunos funcionarios locales.

“La gente usa drogas”, dijo Joe Cressy, un concejal local de Toronto. “Así que decirle a la gente que no use drogas no funciona; de hecho, conduce a más muertes innecesarias. Pero si la gente sabe lo que hay en esas drogas podemos ayudar a prevenir la pérdida innecesaria de vidas”.

Sin embargo, persiste la preocupación por la inexactitud de las herramientas de prueba y las consecuencias no deseadas de informar a las personas sobre el contenido de sus drogas.

 En octubre de 2016, una farmacia vendió, por poco tiempo, equipos de probetas de fentanilo por $5 a cualquiera que los buscara. Estos equipos permitían a las personas “mezclar una pequeña cantidad de una droga callejera soluble en agua como la cocaína o la heroína en el agua y luego sumergir una tira de prueba para ver si las drogas están mezcladas con fentanilo”, informa CBC.

Sin embargo, estos equipos fueron sacados de las estanterías cuando el Colegio de Farmacéuticos de Manitoba se opuso a su uso “debido a la posibilidad de falsos negativos y [porque las pruebas son] estrictamente aprobados para las muestras de orina [sólo]”.

El dueño de la farmacia, Michael Watts, desafió la afirmación del Colegio de que los falsos negativos llevarán a las personas que usan drogas a consumir una mayor cantidad de droga por un falso sentido de seguridad.

“Un falso negativo no conduce a que se utilicen más drogas, mientras que un resultado positivo podría conducir a menos muertes. Estamos tratando con responsables políticos que no entienden la naturaleza de la bestia”, sostuvo Watts.

La Dra. Mónica Barratt, una investigadora del uso de sustancias en Australia, ha advertido que la limitada fiabilidad y exactitud de muchos métodos de análisis de drogas no debe utilizarse como argumento para oponerse o discontinuar las pruebas. En una entrada en el blog de enero, el Dr. Barratt escribió que los problemas potenciales con las pruebas justifican dedicar más recursos del gobierno a mejorar el acceso y la calidad de las pruebas de drogas antes del uso.

El tiempo dirá si el aumento en las muertes por fentanilo en Canadá fomentará una mayor disposición a aceptar las pruebas de drogas previas al uso como una estrategia de reducción de daños. Si bien el valor de este enfoque es claro, también parece esencial que se realicen más investigaciones en este campo, de modo que los defensores de la reducción de daños puedan aliviar los temores sobre falsos negativos y otros riesgos potenciales.