Los Condones y Las Pipas para Fumar Crack: Una Lección Sobre la Reducción de Daños

Los Condones y Las Pipas para Fumar Crack: Una Lección Sobre la Reducción de Daños

A principios del año 2014, empecé a trabajar como voluntaria en un centro de acogida para jóvenes sin hogar en Boston. Hasta ese momento, yo nunca había conocido a nadie que usara drogas, ni tenía ningún conocimiento previo de lo que era la reducción de daños. En otras palabras, yo estaba totalmente desprevenida para lo que estaba a punto de encontrar.

En el primer día de orientación, me mostraron las diversas instalaciones disponibles para los usuarios, incluyendo el tesoro escondido: los suministros vitales ofrecidos por el centro. Entre éstos se esperaban provisiones tales como comida caliente, ropa, bolsas de dormir, artículos de tocador y materiales de primeros auxilios.

También habían algunos artículos sorprendentes; En el área común se hallaba un colorido estante con cordones multicolores, protectores dentales de látex para practicar sexo oral con sabor a fresa y paquetes de lubricante de color rosa brillante. Debajo había un estante de apariencia más siniestra, donde habían bolsas plásticas Ziploc con parafernalia de drogas, como hisopos de alcohol, jeringas y agujas hipodérmicas. Estos eran kits de drogas para las personas que usaban crack y heroína, que contenían todo lo necesario para consumir drogas, salvo la droga en sí.

Todavía recuerdo el shock que sentí cuando vi por primera vez estos kits de drogas. Yo estaba completamente desconcertada. ¿Por qué, pensé, debemos dar parafernalia de drogas a los adictos? ¿Por qué deberíamos estar complaciendo el comportamiento autodestructivo de la gente?

Pronto me di cuenta que estaba totalmente equivocada.

La realidad era que muchos de nuestros clientes se dedicaban al trabajo sexual y al consumo de drogas para hacer frente a las dificultades de la pobreza, la falta de vivienda y los traumas del pasado. Al proporcionar herramientas estériles para el consumo de drogas, junto con condones, el centro estaba reduciendo la transmisión de virus como el VIH y la hepatitis C. Los kits de drogas eran literalmente salvavidas.

Los clientes me dijeron que encontraron que el enfoque del centro era un cambio bienvenido y diferente al enfoque centrado en la abstinencia de muchas de las instituciones de rehabilitación. Tal método, según ellos, había sido una fuente de mayor privación de poder, ya que les hizo sentir que tenían menos control. Los clientes preferían nuestra forma no coercitiva de apoyo que les demostraba respeto y tolerancia.

Trabajar en el centro me enseñó a sentir un profundo respeto por los principios del centro de reducción de daños - por reducir las consecuencias adversas de comportamientos potencialmente de alto riesgo, mientras reafirma la dignidad de los incapaces o desinteresados en detener su consumo de drogas.

El centro fomentó la comunicación abierta y receptiva entre el personal y los clientes, lo que permitió a estos últimos tener una voz real en los programas diseñados para servirles, permitiendo así una entrega más efectiva del servicio.

Por ejemplo, un cliente una vez le pidió al personal colocar pajitas desechables en el gabinete de medicamentos. Cuando le preguntamos porque hizo este pedido, nos dijo que las pajitas funcionan como herramientas útiles para inhalar drogas, reduciendo el riesgo de infección por el uso o el uso compartido de billetes de banco. El cliente pudo recurrir a su propia experiencia y orientar eficazmente al personal en cuanto al lugar donde faltaba el servicio.

Nuestros clientes también nos ayudaron a reconsiderar algunos supuestos básicos que teníamos sobre las mejores prácticas de reducción de daños.

Normalmente soliamos incluir cloro en nuestros kits de drogas para que los clientes pudieran esterilizar las agujas usadas antes de volver a usarlas, ya que el cloro puede erradicar los virus transmitidos por la sangre de las jeringas. A pesar de esto, los clientes nos dijeron que encontraron el proceso de esterilización con cloro demasiado lento, largo y llamativo, y lo que ellos buscaban era algo rápido y discreto. Los clientes rara vez esterilizaban sus agujas correctamente. En respuesta a esta realidad, dejamos de distribuir kits con cloro y nos concentramos en promover nuestro programa de intercambio de agujas de larga duración.

Durante el tiempo que trabaje en el centro, poco a poco comencé a disipar la duda que había sentido inicialmente sobre la distribución de kits de drogas. En lugar de fomentar activamente el uso de drogas, el centro proporcionó un espacio seguro en el que los clientes recibieron apoyo para administrar su propio uso de drogas con herramientas e información que salvan vidas.

Llegué a comprender la importancia de la filosofía de la reducción de daños del centro, y me di cuenta de que el uso problemático de drogas y la adicción son a menudo síntomas de otros problemas profundamente arraigados, incluyendo la marginación sistémica y el abuso. Para aquellos que ya estaban en un estado crítico, el centro era un lugar donde encontraban aceptación para ganar la fuerza y la disposición para perseguir la rehabilitación.

La cultura del centro de reducción de daños me dio una comprensión más matizada del uso de drogas, y cambió mi perspectiva sobre nuestros clientes - estos individuos no eran simplemente "adictos", eran personas.

Volviendo a la colección del centro de condones y pipas para fumar crack, ahora tiene sentido para mí por qué estos llamativos artículos fueron colocados uno al lado del otro. En última instancia, ambos son importantes profilácticos salvavidas; Ambos son herramientas de reducción de daños dirigidas a personas que realizan actividades que tienen potenciales riesgos para la salud. Por lo tanto, es vital tener discusiones abiertas y objetivas sobre cómo usar drogas de forma segura.