Mafia Albanesa: El Peligroso Mito que Distorsiona Nuestra Visión del Comercio Mundial de Drogas

Cuentos chinos (Shutterstock)

Durante los últimos meses, si no es que años, los medios de comunicación del Reino Unido han reportado sobre las afirmaciones de las autoridades policiales de un aumento de la criminalidad grave y compleja llevada a cabo por grupos de la delincuencia organizada albanesa, a menudo denominados “mafia Albanesa”.

Estas pandillas han estado ligadas específicamente a la trata de personas desde los Balcanes y al aumento de violencia en el submundo del tráfico de drogas. Sin duda, estos grupos parecen haber conquistado un territorio sustancial especialmente, pero no únicamente, en el comercio de cocaína, con reportes de la National Crime Agency (NCA) declarando que mientras los grupos Albaneses solo son un pequeño (0.8%) porcentaje de los criminales organizados en Reino Unido, juegan un papel desproporcionadamente grande en el mercado de cocaína del país.

La NCA también ha confirmado que la participación de estas pandillas en la trata de personas es particularmente preocupante y que involucra víctimas principalmente de Albania o de países vecinos, usualmente atraídas a viajar a Reino Unido con falsas promesas de trabajo. Aunque no hay evidencia que sugiera que los grupos involucrados en el comercio de drogas, especialmente cocaína, son los mismos involucrados en la trata de personas, las autoridades no dudan en hablar a los grupos criminales Albaneses como redes poli criminales, cometiendo una serie de delitos graves.

Contando una historia

Sin dejar de lado la difícil situación de las víctimas de la trata de personas o el análisis de la agencia de inteligencia sobre el tráfico de drogas, lo que estamos presenciando aquí es otro ejemplo de cómo un mito es creado, construido y perpetuado.

En este caso, es el “mito de la mafia”, una construcción específica de un submundo donde la etnicidad es la principal característica de un “ente” que es por un lado temido y por otro glamourizado.

El mito de la mafia es frecuentemente ligado a grupos del crimen organizado más conocidos, como la mafia Italiana, Rusa y Japonesa. Cuando estos grupos son llamados por sus nombres específicos, tal como la “cosa nostra” Siciliana (o Italo-Americana), la “‘ndrangheta” Calabresa, la “bratva” Rusa, o la “yakuza” en Japón, lo que tienen en común es el hecho de que evocan imágenes de organizaciones secretas, involucradas con el crimen, violencia y corrupción. Crucialmente, las organizaciones aparentemente están construidas en base a tradiciones comunes, normas, valores y rituales enraizados en la etnicidad común de los individuos dentro de ellas.

Y mientras el crimen organizado es sobre todo un mercado o un fenómeno basado en actividades (involucrado en el tráfico de drogas o de personas, por ejemplo), cuando leemos sobre las mafias a menudo, si no es que siempre, es con referencia a la etnicidad: los Italianos, los Rusos, los Chinos, los Japoneses, los Turcos – y actualmente, los Albanos. La etiqueta de mafia es a menudo aplicada a estrictos grupos étnicos que tienen una cultura basada en el honor y están particularmente vinculados a las estructuras familiares, como el Kanun Albanés.

¿Quien está realmente detrás del negocio de la cocaína? (Shutterstock)

El excelente trabajo de campo realizado por los académicos, incluidas entrevistas con delincuentes, casos judiciales y relatos etnográficos, ya ha demostrado como los grupos criminales albaneses en realidad carecen de coordinación cuando actúan en el extranjero, como en los Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido. En la mayoría de los casos, también carecen de las conexiones directas con grupos criminales en su país de origen.

¿Unidos?

Los Albaneses que operan en el comercio ilegal de drogas también trabajan con otros grupos, como los clanes ‘ndrangheta y subdivisiones de Hells Angels. Si bien es ciertamente posible que algunos delincuentes Albaneses tengan acceso directo a productores de droga (especialmente de cocaína) en países como Bolivia y Perú, estos grupos están más relacionados con la distribución, más que con el tráfico, de drogas. Esto significa que a menudo tratan con cocaína después que ha llegado a través de los puertos de entrada, y dependen de acuerdos con los grupos que manejan el tráfico real, como los clanes ‘ndrangheta Calabreses.

Existe una confusión generalizada sobre el papel de los traficantes y quienes distribuyen drogas una vez que han sido introducidas de contrabando en un país. Y esto es comprensible – es una red compleja. Pero aquellos que reciben las drogas y las distribuyen a otros vendedores, dentro o fuera de sus propias redes, son también los más visibles y enfrentan los mayores riesgos. Ellos son quienes entregan las drogas y lo hacen rápidamente, incluso si esto significa operar a través de la intimidación y la violencia cuando se trata de grupos rivales que intercambian el mismo producto o productos similares.

Las redes albanesas han sido consideradas como operadores particularmente confiables en la cadena. Pero su importancia final en el mundo de las drogas debe ser cuestionada. Aunque obviamente son importantes, aún dependen de los traficantes que obtienen, organizan y envían las drogas primero.

Hasta cierto punto, la idea de una mafia albanesa global y altamente organizada sigue siendo un mito que crea estereotipos negativos y animosidad dentro de la diáspora global de migrantes albaneses. También pierde el punto de que el submundo criminal global es a menudo una combinación de estructuras de oportunidad complejas y un delicado equilibrio de diferentes roles, que son desempeñados por una gran variedad de individuos. La etnicidad compartida puede facilitar o permitir esto hasta cierto punto, pero ciertamente no lo crea.

 

 

*Anna Sergi, Profesora Titular de Criminología, Universidad de Essex

Este artículo se ha publicado de The Conversation bajo licencia de Creative Commons. Lea el artículo original.