Marines confiscan herramientas a campesinos afganos

Marines estadounidenses llevarán a cabo un programa tendiente a dificultar la cosecha de opio –ingrediente principal de la heroína- en el enclave talibán de Marja, Afganistán. Los soldados norteamericanos comenzarán a confiscar las herramientas de trabajo utilizadas por los campesinos que cultivan amapolas y a destruir sus cosechas a cambio de 120 dólares por hectárea. Además, impedirán que cientos de trabajadores migrantes que acuden año a año a Marja para trabajar en la cosecha de amapolas, ingresen a la región.

El plan ha generado críticas al compensar a aquellos campesinos que han plantado cultivos ilegales ya que sólo se les pide que sus terrenos hayan sido arados y no se le exige demostrar que no cosecharon opio. También se teme que el Talibán, principales compradores de opio, eleve los impuestos a aquellos campesinos que acepten los pagos.

Hasta ahora 730 agricultores se han suscrito al programa que busca erradicar los cultivos de amapolas, pero de una forma que no perjudique a los campesinos. La administración de Obama ha reconocido que lo contrario llevaría a los agricultores a ponerse del lado de la insurgencia y que esta iniciativa busca atrapar a los traficantes en vez de castigar a los campesinos, el hilo más delgado de la cadena.

La idea detrás del pago es por una parte, proporcionar a los campesinos algo de lo que habrían ganado por vender sus cosechas de amapolas y por otro, ayudarlos en la transición para plantar otros cultivos como semillas de algodón. Se calcula que el gasto de esta iniciativa se eleva a los 12 millones de dólares, financiados por el programa de Respuesta a Emergencias del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.

Pero existen temores dentro de los campesinos. Afirman que reemplazar el cultivo de amapolas por el de algodón no les generará los mismos beneficios económicos y tampoco están seguros si encontrarán compradores. La demanda por cultivos de amapolas está garantizada por los miembros del Talibán, quienes ofrecen un muy buen precio por cada hectárea.

Pero por ahora, soldados y policías afganos, apoyados por marines, han comenzado a establecer puestos de control en las carreteras de acceso a Marja para disuadir a los trabajadores de otras regiones de entrar a la zona. Las fuerzas de seguridad tienen la intención de confiscar las herramientas.

La Agencia Antidrogas (DEA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos ha aumentado constantemente su presencia en Afganistán durante el año pasado. Su propósito es trabajar junto a las fuerzas antinarcóticos locales para identificar a los compradores y traficantes de opio en Marja. Este proyecto, que incluirá la vigilancia permanente de la extensa área de Marja, será la operación más grande en la historia de la DEA en Afganistán.