Mi primer cigarro

Fumeé mi primer cigarro cuando tenía quince años, en un recreo del instituto.

Desde entonces no he dejado de fumar, y después de muchos años fumando este año ha sido la primera vez que he intentado dejar de fumar seriamente.

Creo que hubo varios factores que me incitaron a fumar ese primer cigarrillo, supongo que el primero fue la curiosidad , la experimentación, la presión del grupo y la última la  la necesidad de sentirse adulto.

Por aquel entonces había muchos estimulos a nuestro alrededor que nos incitaban a fumar, la música, el cine la publicidad  todos estos medios provocaban a lo adolescentes a adentrarse en el mundo de los adultos y nos bombardeaban  con mensajes  que atribuían una serie de propiedades y valores deseables por los jóvenes: libertad, seguridad, confianza en sí mismo, autonomía
, personal, amistad, madurez, popularidad, placer, aventura, etc.

Fumar en un momento de estrés o de tensión nerviosa tiene un efecto relajante.

Las grandes estrellas de la música y del cine aparecían en películas o  en revistas fumando dándonos una imágen de glamour y sofisticación, erán nuestros íconos a los que queríamos imitar, imitábamos sus formas de vestir, su pelo y también sus cigarrillos.

La imagen de algunos grandes actores y actrices de la gran pantalla como Humphrey Bogart, Robert Mitchum, Yul Briner, Steve McQueen, todos ellos fallecidos de un cáncer de pulmón a consecuencia del consumo de tabaco; o como la de Bette Davis, Groucho Marx o Marilyn Monroe, se encuentran fuertemente unidas, todavía hoy después de muertos, al humo del cigarrillo.

El tiempo ha pasado y ahora las grandes estrellas intentan no aparecer fumando porque hay normas que lo prohiben o porque no es una buena publicidad para ellos mismos y para la sociedad.

Por mi parte yo sigo intentando dejar de fumar porque no quiero vivir detrás de una cortina de humo y enganchada a algo que me quita libertad e idependencia.
Es importante tener información y formar desde la prevención y no desde la rehabilitación cuando  el mal ya está hecho.