Mujeres y trafico de drogas

Cada vez son cada vez más comunes los casos de mujeres participes en actividades relacionadas con tráfico de drogas, bien sea en  el mismo tráfico o en ajustes de cuentas y secuestros. Según Damien Cave el número de mujeres encarceladas por crimines federales ha aumentado un 400% desde 2007, suponiendo un incremento de la población femenina en cárceles por encima de 10.000 reclusas.  En este contexto, los medios de comunicación informan sobre mujeres envueltas en diferentes roles más allá de la mujer florero o mula. Las mujeres no son  solo víctimas de la War on Drugs pero también pueden llegar a alcanzar posiciones activas como sicarias, ganchas o importantes narcotraficantes.

Los medios y la  academia enfatizan la importancia de este fenómeno como si se tratase de algo nuevo, como si las mujeres nunca hubiesen tomado parte en actividades violentas.  Muchos de estos artículos confunden este fenómeno como un indicador de emancipación de la mujer. El hecho de que las mujeres sea parte activa de la War on Drugs no implica que sean más libres. Más bien conlleva a la reproducción de la dominación del hombre, la mujer asume el papel tradicional de hombre perpetuando el statu-quo.

La “feminización” del tráfico de drogas tiene dos explicaciones socioeconómicas. Por un lado, la crisis económica ha expandido las diferencias de clase y ha agravado los niveles de pobreza. En este contexto, algunas mujeres de estratos inferiores se han visto obligadas a traficar, como por ejemplo en Namibia y en la frontera entre Méjico y US.

Por otro lado, existen estudios  que consideran la feminización del crimen como un intento de empoderamiento y emancipación de la mujer. Casos como el de Sandra Avilán-Beltrán (La Reina de Pacifico) o Enedina Arellano Félix (supuesta líder del cartel de Tijuana) señalan  que las mujeres en altos cargos pueden alcanzar importantes niveles de independencia. De todas formas, son estos mismos casos los que demuestran que el acceso a dichos cargos está limitado a su relación con otros hombres, bien sea compañeros sentimentales o familiares directos.

Este fenómeno se ha vuelto muy popular en los medios, no solo en las noticias y periódicos sino que también  el cine y las series de televisión. Películas como Colombiana o telenovelas como La Reina de Sur prestan basan sus protagonistas en mujeres jóvenes y exuberantes al mando de organizaciones criminales.

En mi opinión, feminización del crimen y representación de estas mujeres ofrece una idea equivocada sobre la liberación de la mujer. Toman por sentado que se trata de un fenómeno reciente sujeto a la actual situación económica.  Por otro lado, los medios ofrecen un mensaje contradictorio. Intentan  impactar a la audiencia al mismo tiempo que representan a la mujer en un mundo de lujo y glamour, convirtiendo a la mujer en objetos de deseo.
¿Es este la realidad que queremos para la mujer? ¿Es el tráfico  ilegal de drogas la solución para la pobreza?